La intención de la mesa de ayer era unir a la clase política en torno a una estrategia de Estado contra la inseguridad. Pero se fue justo en la dirección contraria. Y no por culpa de Los Pinos. O no del todo. Primero, se agudizó en choque de trenes entre Felipe Calderón y Vicente Fox. El Presidente respondió a los señalamientos de su predecesor, y aclaró que no sacará al Ejército de la lucha al narco y que no está de acuerdo con legalizar la droga. Se refirió al sexenio anterior: “Si hubiera hecho algo…”, dijo. Poco más tarde, Genaro García Luna remató: “Sólo basta decir que la Policía Federal, en la pasada administración, en registros oficiales no tiene ninguna detención de narcotraficantes ni secuestradores”. Es decir, el PAN terminó de partirse en la mesa de ayer. Pero las cosas con el PRD tampoco fueron tan bien. Ni con el PRI. Tanto Jesús Ortega como Beatriz Paredes reclamaron a Calderón que use a la PGR con fines político-electorales. Dijeron que respaldarán una acción de Estado contra los malos, y que bla, bla. Pero fueron a Los Pinos a dejar su mensaje de inconformidad. Por cierto, en ese mismo escenario, el Presidente tuvo un lapsus incómodo. “Durante décadas, el PRI… [ejem]… el crimen organizado centró su acción únicamente a actividades de narcotráfico; es decir, literalmente, al tráfico de narcóticos hacia los Estados Unidos…”, dijo. Y se notó, porque había tensión.
La asistencia de Jesús Ortega a Los Pinos enchinó la piel de muchos en el PRD. Dolores Padierna de plano exigió la renuncia de su dirigente nacional “por no respetar el acuerdo que tomó su partido en 2006, de romper el diálogo con un presidente espurio”. Ortega desvirtuó el camino de la izquierda, dijo; sus prácticas “violentan la autonomía e independencia del partido respecto a un gobierno que no reconocemos como tal”, agregó. Eso en el PRD. Porque los del Partido del Trabajo, que dirige Alberto Anaya, de plano desairaron al mandatario. Durante la discusión de más de cuatro horas, la silla para Anaya estuvo vacía y sin un representante. Semanas antes, a través del DIA, el PT convocó a un diálogo nacional con el titular del Ejecutivo, después del asesinato del candidato del PRI en Tamaulipas, Rodolfo Torre. Ayer reconsideró.
Los empresarios del sector turístico de Jalisco se reunieron ayer con el gobernador Emilio González Márquez para pedirle que ya no hable en público sobre la violencia generada por el narcotráfico. Antes de la muerte de Ignacio Nacho Coronel, el sector mostraba apenas una incipiente recuperación económica. Pero nadie sabe si este avance se mantendrá. Mucho menos si se sigue ponderando el narco como el gran tema del país.
Apunte final: Las bancadas en la Cámara de Diputados ya se van de “retiro espiritual”. Para preparar la agenda del próximo periodo, el PRI irá a Ixtapan de la Sal, Estado de México; los panistas a San Luis Potosí, y los del PRD deshojan la margarita.
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