Por Federico Arreola
12 de Febrero, 2009 - 08:53
Hoy no quería hablar de política. Pero me he enterado de la grabación, dada a conocer por Carmen Aristegui, en la que Luis Téllez, actual secretario de Comunicaciones y Transportes, acusa al ex presidente Carlos Salinas de Gortari de haberse robado la mitad de la partida secreta de la que disponían los mandatarios priistas para usarla a su antojo. Es decir, según téllez, Salinas se quedó indebidamente con más de 400 millones de dólares. Desde luego, el ministerio público tendría que abrir, a la brevedad posible, una averiguación previa en contra de Carlos Salinas. Y Téllez, si es un hombre decente, tendría que renunciar a su cargo en el gobierno de Calderón. Si no por otra cosa, porque tendrá que ser acusado de encubrimiento. Esto es, si sabía algo tan grave y no lo hizo del conocimiento de las autoridades, a pesar de haber ocupado varios cargos en el gobierno federal, pues está clara su complicidad. Sigamos ahora con los mitos acerca de Darwin.
En el diario Público, de Madrid, leí una interesante nota de Javier Yanes acerca de lo que Darwin nunca dijo. Conviene sintetizarla en el 200 aniversario de este científico.
1.- Darwin no dijo que el hombre desciende del mono. En "El origen de las especies" no abordó el linaje humano, pero un día después de publicado la gente ya decía eso. Así, Darwin fue ridiculizado en caricaturas que lo mostraban como un simio. Darwin planteó la hipótesis de que humanos y simios descienden de progenitores comunes, no unos de otros. Y esta no era una idea novedosa: ya la habían planteado otros científicos.
2.- La evolución es una escalera que conduce al ser humano. Ni el ser humano desciende del mono, ni ninguna especie viva se ha detenido a medio camino de la evolución para dar el relevo a otra. Suele equiparse lo más evolucionado a lo mejor, como en las generaciones sucesivas de teléfonos o de coches. Pero un chimpancé no es menos evolucionado que un humano. De hecho, genéticamente se podría considerar más evolucionado.
3.- Los organismos evolucionan para adaptarse al medio. No evolucionan los organismos, sino las especies o los linajes. Y no evolucionan con un fin concreto. Antes de Darwin, Jean Baptiste Lamarck propuso que los organismos se adaptaban al medio y legaban esas adaptaciones a su progenie. Por ejemplo, la jirafa estiró el cuello para comer y produjo crías con cuellos más largos. El modelo de Darwin reveló que es el medio el que selecciona a los mejor adaptados a la supervivencia y reproducción. Pero el lamarckismo al parecer sigue de moda.
5.- Darwin explicó el origen de la vida. Ni Darwin ni la moderna biología han logrado aún explicar cómo surgió la vida a partir de las moléculas biológicas primitivas. Darwin tampoco pretendió revelar el origen de la vida, sino solo su evolución una vez que existieron los primeros seres.
6.- Darwin inventó los conceptos de evolución y de supervivencia del más apto. Las ideas de antepasados comunes y de transmutación de unas especies en otras aparecen ya en los escritos de Anaximandro, filósofo griego del siglo VI a.C., así como de otros pensadores en occidente y oriente. Algunos de estos autores se basaban en la observación de los fósiles. La expresión "supervivencia del más apto" no fue acuñada por Darwin, sino que la adoptó en ediciones posteriores de "El origen" tras haberla leído en los "Principios de Biología" del filósofo Herbert Spencer, quien a su vez había inventado el eslogan al incorporar a su obra las ideas publicadas por Darwin. Ni siquiera el término evolución aparece una sola vez en "El origen"; este vocablo se popularizó más tarde y también Spencer fue uno de los primeros en emplearlo.
7. Los pinzones de las Galápagos inspiraron el Eureka. Estos pinzones, que con sus picos adaptados a diferentes alimentos han pasado a la historia como las musas de Darwin, no aparecen siquiera mencionados en "El origen". En esta obra, Darwin se limitó a exponer la comparación entre las aves en general de este archipiélago y de otros lugares.
8. Darwin refutó la creación bíblica. No fue así. En el Reino Unido, la sociedad victoriana sufría ya antes de Darwin una crisis de fe de etiología compleja, donde la razón se imponía a la revelación. A ello contribuyeron los descubrimientos en geología, que restaban crédito a la creación narrada en el Génesis en favor de una tierra formada lentamente a lo largo de millones de años y por los mismos fenómenos que actúan hoy, no por grandes catástrofes repentinas como el diluvio universal. Esta teoría fue formulada por el geólogo y cristiano devoto Charles Lyell, y ejerció una fuerte influencia en el pensamiento de Darwin. La evolución tal como la formuló su autor no refutaba una posible creación divina, e incluso el propio científico creyó en ella durante años.
9. Darwin perdió la fe por su ciencia y fue enemigo de la religión. Ni Darwin fue un ateo militante, ni se convirtió al cristianismo en su lecho de muerte. Darwin explicó en su autobiografía las razones que le llevaron a abandonar la fe, y fueron argumentos sencillos que cualquier persona sin conocimientos científicos podría utilizar: las contradicciones entre distintas religiones reveladas, la negación de un Dios cruel y castigador o el rechazo a una supuesta condenación eterna para los paganos. Y su última conversión antes de morir es otro mito sin pruebas. Pero Darwin respetó las creencias de otros, como su propia esposa, y se unió al agnosticismo científico adoptado por figuras Thomas Henry Huxley. Para el agnosticismo de Huxley y Darwin, es tan imposible demostrar la existencia de Dios como lo contrario.
10. El darwinismo es solo una teoría. Recientemente, en un semanario católico se afirmaba que "las teorías de Darwin siguen siendo una hipótesis. Falta constatación empírica". Pero para el método científico, ninguna hipótesis se puede demostrar como cierta, sino solo como falsa. Se asume su validez cuando las pruebas merecen la aprobación de la comunidad científica. En 150 años se han aportado miles de indicios que impulsan la teoría evolutiva en el sentido que lleva desde entonces, y ni uno solo en el sentido contrario. Como señala el genetista Antonio Barbadilla, "nadie duda de otras teorías científicas que no afectan a las creencias, y pocas están tan contrastadas como la evolución"
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