martes, 10 de febrero de 2009

LOS GUERRILLEROS MAFIOSOS DE LOS PINOS CONTRA SLIM!!! MAFIA CONTRA MAFIA!!!

Por Federico Arreola
10 de Febrero, 2009 - 09:18
A Javier Lozano lo conocí cuando él era funcionario en el sector de las telecomunicaciones del gobierno de Ernesto Zedillo.

Su jefe, el secretario de Comunicaciones y Transportes, era Carlos Ruiz Sacristán, un declarado defensor de los delitos sexuales del padre Maciel.

Lozano, abogado de profesión, es un buen músico y, según me han dicho, baila con notable habilidad, sobre todo los ritmos tropicales.

Cuando dejó de ser funcionario público, antes de ser reclutado por Felipe Calderón como secretario del Trabajo, realizó un papel destacado como analista experto en telecomunicaciones.

Ahora, en la Secretaría del Trabajo, no ha logrado tener un buen desempeño; es lógico que así haya sido: no tiene experiencia en la materia y, por su carácter naturalmente colérico, carece de la prudencia que se necesita para encabezar un cargo en el que sobre todo deben ejercerse las artes de la mediación casi diplomática.

Por esa razón, supongo, desde el arranque del sexenio de Calderón decidió que si no iba a destacar como negociador, se iba a forjar una imagen de fajador.

Javier Lozano es ahora el golpeador favorito de Felipe Calderón.

Como a los perros de rancho, ya que no puede presumirlo en las numerosas fiestas que organiza su gobierno, Calderón utiliza a Lozano cada vez que necesita amedrentar a sus críticos.

Su primera pelea Lozano la dio contra el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.

Aunque el secretario del Trabajo la perdió por nocaut, a Calderón le agradó la fiereza mostrada por su pendenciero acólito.

Así, lo ha seguido utilizando con fines pugilísticos en cada oportunidad en que se ha visto acosado por las críticas.

Ahora, Lozano se lanzó no sólo a ladrar, sino a intentar morder a Carlos Slim.

¿Por qué?

Porque el propietario de Telmex se atrevió a pronosticar que 2009 será un año simplemente catastrófico para la economía mexicana.

Todo el mundo sabe que Slim ha dicho la verdad, pero como Calderón piensa que la crisis se evitará si no se habla de ella, se enojó bastante con el magnate; y para castigarlo envió a su porro estrella a darle unos buenos garrotazos.

Así, en entrevista con Carlos Loret de Mola, en Televisa, el secretario del Trabajo le advirtió a Slim que cuide sus palabras: "Yo lo que creo es que debe cuidar sus palabras, porque debe tener conciencia de que no es una declaración más. No nos podemos permitir que una crisis económica sea una crisis catastrófica... Que el hombre más poderoso de México diga que vamos a tener el peor año en el desempleo, pues qué forma de disimularlo".

Antes de eso, en la radio, Lozano acusó a Slim de cobrar en exceso por los servicios de telefonía y de internet que presta.

Y se fue mucho más lejos el secretario del Trabajo del gobierno de Calderón: "Pues yo la verdad es que también quisiera ver una aportación un poquito más concreta del hombre más rico del mundo, que vive en nuestro país... para que sus aportaciones, sus contribuciones, los derechos del consumidor, la competencia asertiva, los precios de los bienes y servicios que él ofrece, particularmente en el rubro de las telecomunicaciones, pues se vieran también reflejados en un beneficio, insisto, en una aportación para lo que es la sociedad".

Suena a burla que un alto funcionario del gobierno federal le pida, en la tele, a un concesionario de las telecomunicaciones que baje las tarifas telefónicas.

Y es una grosería que un alto funcionario del gobierno federal le pida, en la radio, a un empresario gigantesco que se abra a la competencia y que respete los derechos del consumidor.

¿No se supone que el gobierno está para eso, para obligar a los concesionarios de las telecomunicaciones a fijar tarifas justas? ¿Que está para castigar a los empresarios que caigan en conductas monopólicas?

La autoridad no tendría por qué pedirle a Carlos Slim, con ladridos en la radio y la televisión, que baje los precios de los servicios telefónicos, que respete a los consumidores y que se abra a la competencia.

La autoridad tendría que obligarlo, con discreción y firmeza, a hacer todo eso.

Pero la intención de Calderón al enviar a Lozano a gruñir en los medios no es la de favorecer a los consumidores de los productos y servicios vendidos por Carlos Slim.

Calderón, en lógica mafiosa, envió a su fajador simplemente a entregar "mensajes" para atemorizar al hombre más rico del mundo.

Pero como hay de mafias a mafias, la de Slim (el club de los potentados) se ve más fuerte que la de Calderón (el club de Los Pinos).

Slim, pues, debe estar muerto de risa.

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