viernes, 13 de febrero de 2009

POLIMNIA ROMANA

13 de Febrero, 2009 - 06:00
A pesar de que la pasada campaña presidencial estuvo llena de suciedad y que Calderón expresó a los cuatro vientos que con Andrés Manuel López Obrador el país corría peligro y que con él todo iba a ser vida y dulzura, 50 mil millones de dólares de capitales extranjeros invertidos en acciones de empresas mexicanas y en bonos de la deuda interna del gobierno federal salieron de México.

Imposible crear confianza en los inversionistas con spots y discursos trillados si la realidad les muestra lo contrario. Hace apenas unos días murió un investigador francés en manos de la delincuencia. En el norte del país, el Estado de México, Michoacán, Quintana Roo y ya casi en todo el territorio se incrementó la violencia de manera alarmante, no sólo por el número de muertos sino por la saña con la que son ejecutados. La estrategia de Calderón en su guerra contra el narcotráfico está llenando de sangre al país. La gente ya no cree en nada de lo que dice porque todo lo que ha dicho es falso. Igual sucede con los inversionistas, ya se dieron cuenta del desastre que ha provocado Calderón.

Es verdad que a los empresarios poderosos no les interesa el deterioro ecológico ni humano de los lugares donde sus capitales rinden dividendos, pero ante la peligrosidad, que Calderón le quiso adjudicar a López Obrador, cualquiera piensa primero en preservar la vida, sobre todo si existen países que prometen mejores condiciones de seguridad.

La intención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de encubrir a los funcionarios responsables de la violación de las garantías individuales y los derechos humanos en Atenco, será un motivo más de peso para salir huyendo de México. Lo expresó el ministro Genaro Góngora Pimentel: la impunidad permitirá que en el país se instale una auténtica Ley de la Selva.

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