
Por Jesús Peraza Menéndez
El juego mediático
(V y último)
Hay por supuesto en la inteligencia social reservas-preceptivas y observación-crítica. Sí, se ponen los tapabocas, se lavan las manos, se dispersan pero no se pierden en la autocompasión y la derrota. Más bien, se desarrollan autopoiéticamente, mecanismos de información propios, ponderan los informes oficiales y oficiosos, confrontando sus contenidos con la experiencia. Usan los recursos-de-la-industria-pirata, es decir, la que sale del control de las instituciones neoliberales y, con juicios calificados de intelectuales e investigadores, médicos y la sabiduría popular, se colectivizan informes y análisis, hay acciones y resistencia, está claro, no crecieron las preferencias por el PAN, ni salió mejor el usurpador, no obstante las calificaciones que recibió de inmediato de los norteamericanos y de las plumas incondicionales, lo que dejó en su estela es dudas y una suspicacia social que pronto se convertirá en intuición creativa.
La que valora socialmente si se trata de una conspiración de una minoría privilegiada, que ya no le resultan tan eficientes sus aparatos culturales-ideológicos de propaganda, que comprueba que se está perdiendo la resignación y el conformismo social, que hay una potencial rebelión contra su sistema. La que tiene brotes en pequeños ensayos como San Salvador Atenco y en movimientos de masas como en Oaxaca y, ahora, en Francia. Se imagina este primero de mayo, con las masas en la calle y con la pobre respuesta de los más ricos del Grupo de los 20, que lo único que se les ocurrió fue acrecentar el endeudamiento y mantener la situación potencialmente militar, para desplegar la fuerza contra toda insurrección social; las masas asumen su sujeto-colectivo y se apropian la realidad, para construir otras posibilidades.
Habrá que pensar en, por ejemplo, gobiernos como el de Ulises Ruiz Ortiz, de Oaxaca, que lleva en su haber más de 60 asesinatos políticos y otro número de desaparecidos, presos, una especial violencia de Estado contra las mujeres, violadas y asesinadas. Ahora resulta, que está preocupado por salvar a la humanidad de la influenza, cuando ha usado la fuerza para aplastar toda idea, todo acto, todo hecho que conduzca a humanizar la política y la economía en esa entidad eminentemente india y cuyas condiciones de salud están menguadas por una larga historia de opresión, explotación despojo, discriminación violencia e impunidad de empresas trasnacionales turísticas, agropecuarias-maquiladoras, forestales, mineras, papeleras, petroleras, que no cumplen con las normas ambientales, ni de sanidad y calidad de vida.
Un Mario Marín, de Puebla, el “góber precioso” que protegió a los pederastas de su partido y reprimió a la periodista Lydia Cacho, pero sobre todo dejó a las niñas indefensas para salvar a los empresarios, ¿cree usted que estará pensando en salvar a los pobres de la influenza, el desempleo, el hambre, la violencia-represión? En plena crisis de salud por influenza, reprimió a los ejidatarios de San Andrés Azumialtla, del municipio de Puebla, con un número no preciso de heridos y unos 35 presos, los que se negaron a la construcción de una zona residencial de lujo y centros comerciales, entorno a la presa de Valsequillo.
Ciertamente no, el sistema político neoliberal no tiene en sus planes hacer cambios estructurales que pongan por encima de la ganancia a toda costa la condición humana. El juego mediático tiene el propósito de oxigenar este modelo depredador y criminal. Las resistencias probaron su capacidad, su prudencia e inteligencia, no se quedaron a la expectativa, no se desmovilizaron ni se inhibieron y la información ha fluido, al punto que una de las medidas del “estado de excepción” es, precisamente, la de intervenir las redes de Internet, asaltar los hogares de los potenciales enfermos, intervenir los teléfonos, bueno todo esto ya se hace por cierto, de forma encubierta o abierta, lo que no logran controlar es la producción de otras ideas y construcciones de los subalternos que, pese a todo, siguen convencidos de vivir la vida sin miedo y con placer.
Lo que el gobierno quiere dejar claro es que no detecta la influenza, pero sí a los que no se alineen a su mando y en esto reconoce su impotencia, su incapacidad y la necesidad de recurrir a estas formas de coacción-mediática y ejercicios de fuerza, ya no dirigen pero dominan para mantener al grupo de usurpadores que quieren despojarnos de la salud, los recursos energéticos, los ecosistemas, el patrimonio cultural y la inteligencia social. Otra forma de vida posible es el reto para la utopía del nosotros.
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