Polimnia Romana
16 de Julio, 2009 - 00:00
Como todo en la vida, siempre hay un lado luminoso.El desprecio que recibieron los padres de los niños muertos en la Guardería ABC de Hermosillo, por parte de los “magistrados” de la Suprema Corte que antepusieron sus vacaciones a la inmediata investigación de un crimen infame, fue contrarrestado por la cálida audiencia en las oficinas de UNICEF - México donde fueron escuchados con respeto.
Sus rostros desencantados y sus ojos llenos de lágrimas al salir de la Suprema Corte, fueron muy distintos a los que mostraron después de la audiencia en UNICEF, que duró aproximadamente dos horas. La pena de perder a un hijo en esas condiciones es algo que marcó su alma para siempre, pero el dolor no les impide seguir luchando por la justicia. Son fuertes y valientes. Antes de volver a Hermosillo, ofrecieron una rueda de prensa y contestaron las preguntas que les hicieron los medios.
Pero también expresaron libremente su sentimiento ante la negativa de la Corte, y la calidez de las representantes de UNICEF que les hicieron albergar una esperanza. Hay muchas cosas que han ocurrido después del incendio de la guardería, gente malintencionada que se ha acercado a ellos para comprar su silencio y mantener en la impunidad a los verdaderos responsables.
Ellos saben muy bien quiénes son los que deben pagar por la muerte de sus hijos. No están solos, la sociedad civil los apoya, pero también instituciones prestigiadas y organismos que han tomado cartas en el asunto. Saben que una vez agotadas las instancias nacionales pueden recurrir a la ayuda Internacional. El testimonio de una de ellas, la mamá de Juanito, fue desgarrador. El calvario que vivió porque su hijo fue trasladado a Guadalajara, sin consultárselo, cuando ya lo esperaban en Sacramento, la noticia de que tenían que amputarle partes del cuerpo, por la incapacidad de los médicos del IMSS y no porque fuera necesario, la insensibilidad del personal del Seguro Social y, finalmente, la muerte de su hijo, exigen una investigación a fondo, no sólo para deslindar responsabilidades y hacer justicia sino para sacar a la luz la corrupción que existe en los tres niveles de gobierno.
Para disfrutar unas buenas vacaciones mejor no escuchar tragedias, pensaran los magistrados cómplices del poder económico. Los padres de estos inocentes están dando un ejemplo de dignidad al pueblo de México, y especialmente a los “magistrados” de la Suprema Corte.
En medio de la tragedia, del dolor y de la urgencia de resolver problemas apremiantes, no han aceptado ni un solo peso del gobierno, en cambio estos abusivos, que cobran cantidades insultantes de nuestros impuestos, derrocharán dólares y euros en sus lugares de descanso
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