domingo, 6 de diciembre de 2009

La Iztapalapa de Clara y Juanito ((( RESPETANDO LA VOLUNTAD DE LOS IZTAPALAPENSES YA!!! Y ATRAS DE LA RAYA!!! ADIOS TONTIN JUANITO!!!)))


La Iztapalapa de Clara y Juanito
Las carencias y necesidades de la delegación Iztapalapa no pueden esperar ni dejarse para después, no obstante, ello parece ser ignorado por Clara Brugada y Rafael Acosta, que parecen no llegar a una solución.

Dom, 06/12/2009 - 09:32

Foto: Jorge Luis MenéndezAmanece diciembre. La masa soporta el sofoco de un sol radiante. Crudo. Del Zócalo raspan suelas hacia el patio de la Asamblea Legislativa del DF. Enfilan sobre 5 de Mayo. Su destino es la calle Donceles. Dejan rastros de ira. Gritos contra el personaje que madrugó para aposentarse en una silla que, aseguran, pertenece a Clara Brugada, por quien marchan y están dispuestos a pelear.

Es temprano. Pasado el mediodía. El sol refulge. Vienen de barrios y colonias de la delegación Iztapalapa. Denotan cansancio, pero no dejan de increpar. La gente grande arrastra sus hinchados pies. Mujeres con niños en brazos. Son dirigidos por líderes de siempre, Los Panchos Villas, y activistas graneados. Ni siquiera sospecharon que aquella madrugada saltaría una liebre llamada Juanito.

Otros se desplazan en Metro. Pesadez en sus rostros. Pantorrillas infladas. Uno que otro balancea su peso en muletas y sillas de ruedas. Convergen en la esquina de Allende y Donceles. Con sumo cuidado bajan banquetas. Y a su paso cuelgan pancartas. Fustigan a Rafael Acosta, alias Juanito, a quien tachan de “traidor”. Desearían tenerlo enfrente para zarandearlo.

Uno de los manifestantes, disfrazado de arlequín, bailotea sobre la plataforma de una camioneta. Parodia al personaje en cuestión —es muy similar— frente a una pequeña multitud que ondea banderolas negras y echa relajo, mientras un segundo grupo, más numeroso —mujeres, ancianos y niños—, reposa en bordes y pretiles, donde se abanican y aguardan para acatar órdenes.

En sus palabras, escritas a mano, describen la irritación. En ellas, asimismo, reflejan el desguanzo, mezclado el enfado de estar de pie. Las mujeres blanden pancartas manuscritas. “Rafael Acosta es un títere; fuera de Iztapalapa”. Y advierten: “Ojo, Juanete: la decisión de los iztapalapenses no es un juego”.

Integrantes del Movimiento de Resistencia se desgañitan a favor de Clara Brugada y contra “el usurpador”, y prometen “sacar a ese buey de la barranca”, en referencia a Juanete, como ya bautizaron al personaje, y aseguran que “detrás de todo esto están el panismo y César Nava”, a quien le mientan la madre, “porque si quieren Iztapalapa, que se la ganen limpiamente”.

“Juanito está mal de sus facultades mentales: sufre egocentrismo y es chantajista, propio de traidores”, diagnostica el orador.

Tres personas cercenadas de piernas son empujadas en sillas de ruedas. Un anciano trata de explicar a una anciana, pegada su boca al oído de ella, que Juanito es un traidor, porque no cumplió su palabra de dejarle la silla a Brugada, pero la octogenaria no entiende o no escucha los detalles.

O quién sabe.

—¿Qué?

Y él vuelve a explicar.

—¿Qué?

***

Las rejas que rodean el edificio central de la delegación Iztapalapa, próximo a la explanada donde cada año simulan enjuiciar al Cristo de estos rumbos, están cubiertas con fotografías de Clara Brugada. Un cordón policiaco, reforzado con mamparas, resguarda el inmueble. Los rótulos muestran la furia contra Rafael Acosta, quien en unos minutos hablará ante cámaras y micrófonos.

“Esta delegación o es del pueblo o se hace negocio chuchipripanista o nosotros. No hay más”. El letrero escrito a mano está en una cartulina adherida a la cerca metálica. En la calle, bajo un cobertizo, seguidores de Brugada, “la delegada legítima”, se desgañitan. La persona que desee puede hablar frente al micrófono. Muchos inflan el pecho y despepitan. “A Juan Acosta nadie lo quiere; queremos a Clara Brugada, cueste lo que cueste”, expresa un orador.

Del esqueleto de un árbol de Navidad cuelgan letreros y fotos de Brugada. “Todos se venden, como Juanito; perdonen, discúlpenme, pero esto me sale del corazón”, dice un señor. “La compañera es del Cerro de la Estrella… ¿Por quién votó el pueblo de Iztapalapa?”, lo secunda el maestro de ceremonias. “¡Por Clarita!”, responden. “¡Se vale bailar, raza!”, añade y luego presenta un trío que interpreta “sacaremos a ese güey de la barranca”, con especial dedicatoria.

“Juanito, ladrón y demente: Clara Brugada”, resalta un letrero. En el interior de la delegación, más allá del mostrador en cuyo frente un letrero da “la bienvenida a la casa del gobierno popular”, un reportero que acaba de estar en la conferencia ofrecida por Rafael Acosta, alias Juanito, habla por teléfono:

“Señor, acaba de salir y dice que va a someterse a un examen psicológico para saber si está mal de sus facultades mentales, y que es así, pues se retira de la delegación, y yo creo que le interesa más su imagen actoral, señor, que su preocupación por el pueblo de Iztapalapa. ¿Así está bien? ¿Por ahí le entro, jefe? Okey”.

Allá, bajo la carpa, una señora le pide al personaje: “Juanito, remueve tu conciencia, ya no le pongas más veneno a tu maldad”. Otro disertante, quien recuerda la escenificación del vía crucis en estas tierras, compara al susodicho con “Judas Iscariote, aquel que vendió la democracia y la dignidad”.

***

Iztapalapa, cuyo presupuesto es de 3 mil 76 millones de pesos, es la delegación más poblada —tiene un millón 820 mil 888 habitantes— “que representa 20 por ciento del DF”, de acuerdo con un informe del gobierno de la Ciudad de México. Es, asimismo, la que simboliza la más alta incidencia delictiva y “los porcentajes de analfabetismo resultan ser mayores frente a los que se presentan en promedio” en el DF.

“Se caracteriza por el crecimiento acelerado que ha tenido su población, en particular en los años noventa, periodo en el cual se ubicó su tasa de crecimiento media anual en 1.8%, porcentaje mayor al registrado en los primeros cinco años de esta misma década (0.5%). El grupo de edad más importante lo conforman individuos de entre 10 y 24 años, que representan 27.4% de la población total.

En materia de seguridad pública las denuncias más frecuentes ante el Ministerio Público en la Delegación son por los delitos de robo ,con 52.3% del total; mientras que en segundo lugar se encuentran las lesiones, con 16.0%. En esta demarcación se denuncia 15.5% de los delitos del Distrito Federal”.

Su número de habitantes es casi igual al de los de Yucatán y Tabasco; más que de Morelos y Querétaro; mucho mayor que la población de Durango, Zacatecas, Quintana Roo, Tlaxcala, Aguascalientes, Nayarit, Campeche, Colima y Baja California Sur.

Son frecuentes los deslaves, la escasez de agua, y aquí se localizan las unidades habitacionales con más sucesos delictivos.

Es el territorio en disputa.

Humberto Ríos Navarrete

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