
“Ese cuate es un hocicón”, estalló el Presidente en su despacho de Los Pinos, al enterarse de los dichos y desplantes del alcalde panista de San Pedro, Mauricio Fernández Garza
¿No quiere o no puede el Presidente aplicar la ley en serio contra los políticos que protejan o se vinculen con el narco?
“Ese cuate es un hocicón”, estalló el Presidente en su despacho de Los Pinos, al enterarse de los dichos y desplantes del alcalde panista de San Pedro, Mauricio Fernández Garza. “Lo voy a mandar declarar”, añadió el mandatario ante quien le hablaba de las formas con las que su correligionario despotricaba en Nuevo León, cuestionando su guerra contra el narcotráfico.
Y sí, al polémico alcalde lo han llamado a declarar ya tres veces ante la PGR por la investigación que le abrieron desde el 3 de noviembre de 2009. No son pocas las voces que le dicen a Calderón que hay todos los elementos para que detengan al alcalde de San Pedro, entre ellas, la del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien abiertamente ha dicho a periodistas que Mauricio “debe estar en la cárcel” ante sus evidentes vínculos y negociaciones con los narcotraficantes.
La popularidad que alcanzó Mauricio cuando prometió “limpiar” de delincuentes su municipio, además de su panismo y su pertenencia al cerrado círculo empresarial regio le valió cierta protección que impidió que se actuara en su contra, a pesar de las evidencias contundentes de sus tratos oscuros con el narcotráfico. Pero a Mauricio también se le infló el ego y comenzó a elevarse tanto que despotricaba donde se paraba contra el presidente Calderón, a quien llamaba “metiche” por su injerencia en la vida interna del PAN y cuestionaba duramente la guerra contra el narco del gobierno calderonista.
Las habladurías y excesos del alcalde llegaron rápido a oídos del Presidente, en voz del mismo político que escuchó el estallido presidencial contra Fernández Garza. Desde entonces, a principios de este año, el Presidente dio la instrucción de que se investigara a fondo a Mauricio y se le llamara a declarar. Pero del coraje presidencial no ha pasado y el alcalde que dijo públicamente que para combatir a la delincuencia no le importaba si violaba la ley, hoy sigue de lo más tranquilo y su libertad hace que muchos se pregunten: ¿no quiere o no puede el Presidente aplicar la ley y sentar un precedente en su guerra contra el narco de que va en serio contra los políticos que protejan o se vinculen con el narco?
GENARO Y SUS MANIOBRAS
Justo en el momento en el que salía a la luz el caso de la corrupción de agentes de la Policía Federal, que se dedicaban a extorsionar y a vender “protección” en Juárez, García Luna se sacó de la chistera una detención que hizo que ya nadie hablara de los federales corruptos.
Con la detención de La Güera, mujer que presuntamente participó en el secuestro del joven Fernando Martí, García Luna y su equipo revivieron el inconcluso caso Martí, y volvieron a poner en tela de juicio la seriedad de las investigaciones de la procuraduría capitalina a cargo de Miguel Ángel Mancera.
La Güera contra La Lore y el duelo entre las dos investigaciones del caso Martí se reavivó. En la procuraduría capitalina, Mancera afirma que la aparición de la acusada por la SSP federal no descarta que la también policía federal, que en algún momento estuvo bajo las ordenes de Luis Cárdenas Palomino, el coordinador de Inteligencia de la PF, haya participado en el secuestro del hijo de Alejandro Martí.
Lejos de aceptar que se derrumbe su caso, Mancera insiste en que La Lore también estuvo en el falso retén donde pararon al chófer del joven Martí, y que fue precisamente el hombre que conducía el auto aquella mañana, Christian Salmones, quien identificó plenamente a Lorena, como la mujer que le pidió detenerse y bajar del auto. “Es posible que las dos hayan estado en el retén y en todo caso el Ministerio Público federal tiene que probar que efectivamente La Güera estuvo ahí y participó en el secuestro”, dice el procurador Mancera.
Ya con el caso del Apá, la investigación de la PGJDF había quedado en entredicho pero Marcelo Ebrard decidió respaldarla. Ahora las dos versiones, la federal y la del gobierno capitalino, vuelven a generar confusión en el caso Martí y hacen que el empresario pida claridad y que terminen ya de esclarecer quién secuestró y mató a su hijo.
Por lo pronto Genaro García Luna y sus especialistas en golpes de efecto y montajes mediáticos, lograron revivir la polémica y, convenientemente para ellos, distrajeron la atención mediática de los casos de corrupción de la Policía Federal, la llamada “policía científica y de nueva generación”, en Ciudad Juárez.
EL ZORRO DE FIDEL
Fidel Herrera, como la mayoría de los gobernadores que tendrán elecciones en sus estados, está metido de lleno en el papel de jefe de campaña. Con las encuestas a favor del candidato priísta, Javier Duarte, y una guerra personal con el abanderado del PAN, Miguel Ángel Yunes, el gobernador de Veracruz opera tras bambalinas para garantizar que su delfín llegue a sucederlo.
Y como viejo lobo de mar que es, Fidel cuidó todos los detalles. Como sabía que el tema del narco sería la estrategia por la que Yunes podría atacar a su candidato, el gobernador lo blindó desde ahora y le acercó para ello al ex procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, un experto en el tema que tiene la función de cuidar al candidato y arroparlo, tanto en las Fuerzas Armadas con en la PGR, para evitar que intenten echarle encima a esas instituciones.
Fidel conoció al general Macedo en los inicios de su gobierno cuando un fuerte rumor sobre una acción federal en su contra, hizo que le pidiera a un amigo suyo, consultor en medios, que le consiguiera una cita directa con el entonces procurador. Cuando ya estaba sentado con el general, el gobernador preguntó si había una investigación en su contra. El general le respondió que no había nada y le reveló el origen de los rumores: la Secretaría de Seguridad Pública federal, donde entonces despachaba, como subsecretario, Miguel Ángel Yunes.
Ahora en los comicios veracruzanos, donde se reedita ese pleito, Yunes está jugado solo y apuesta a que, tarde o temprano, el tema del narcotráfico se convierta en la agenda de la campaña. Sólo porque no tiene todo el apoyo de la maestra Elba Esther Gordillo, a la que no le pidió su opinión —o si se la pidió no la tomó en cuenta— antes de convencer a Calderón y a César Nava de que el era “el único que puede ganarle a Fidel”.
La maestra no vio bien la obsesión de Yunes y aunque mantienen una relación cordial, la instrucción de Elba a los maestros veracruzanos de las secciones 32 y 56, fue que podían jugarla por la libre, y la mayor parte de ellos se fueron con el gobernador. La maestra decidió apostar mucho más por Puebla que por Veracruz y eso dejó a Yunes en cierta orfandad política, pues tampoco en Los Pinos están totalmente convencidos de que pueda derrotar a la maquinaria de la “fidelidad” priísta.
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