jueves, 15 de diciembre de 2011

Tomemos la palabra Carlos Fuentes-- HÉCTOR PALACIO

Carlos Fuentes ha sido acusado de oficialista, de echeverrista, de priista. Él mismo, sin embargo, se ha considerado un crítico de izquierda. Su conducta reciente no avala su propio dicho. Criticado por Enrique Krauze como un camaleón mutante, modifica su posición y su discurso conforme al gobierno en turno.

En 2006, Carlos Fuentes otorgó un tímido apoyo a López Obrador. Después de elección tan irregular, de tan negra campaña de estiércol, de sólo un 0.56% de diferencia entre dos candidatos y de casillas sin contar, decidió apoyar a Felipe Calderón. Casi como el falso rupturista José Luis Cuevas quien también cambió su discurso de apoyo a López Obrador a cambio de homenajes. Una de las más burdas transacciones realizadas entre un “artista” y un político en México; al menos de las que públicamente se conocen.

Fuentes, que luego del 2006 pasó del tibio apoyo a la izquierda al franco elogio de Calderón (otra vez, en entrevista con Aristegui), vuelve a aparecer ahora como el embozado Marcos a dar su opinión política de cada cinco-seis años. Critica ahora a Peña Nieto, a quien señala no tener, desde la ignorancia, el derecho a ser presidente de México.

Estoy de acuerdo con el multi-leído escritor. Sin embargo, me parece que habla desde el exabrupto, no desde la razón. Y es legítimo hacerlo así, pero hay que señalarlo. Si Peña Nieto no comete la estupidez de equivocarse al citarlo erróneamente y hermanarlo con su enemigo público número uno durante la Feria del Libro de Guadalajara (Enrique Krauze), ahora mismo Fuentes estaría silente con un wiski en la mano desde un amable apartamento en Londres o en Paris. Y quizá haría bien.

En 2010, Fuentes estuvo en Toluca en el Foro México Cumbre de Negocios al lado de Peña Nieto, con quien se tomó la foto; lo cual es normal en el novelista. Poco después estuvo con Ebrard en el monumento a la Revolución (no decidía entonces aún a quién apoyaría). Hoy, desde el sentimiento, despotrica en contra de Peña Nieto, critica al PAN y a López Obrador, a quien acusa de “izquierda antigua”. ¿Por quién votará Fuentes entonces? ¿O se abstendrá?

Propongo tomarle la palabra a Carlos Fuentes: No votar por Enrique Peña Nieto quien, considerando su historial y su presente, no merece gobernar México. Al señalar el fracaso del PAN, queda solamente la izquierda que hay, la que existe, no hay más. Antigua o “moderna”, es lo que hay, es la que no ha gobernado sino la ciudad de México y no lo ha hecho mal. Es la que merece la oportunidad de gobernar el maltrecho país a cargo del PRI y del PAN. ¿O acaso la abstención es una opción? Ya se sabe que ello beneficia al oficialismo o al PRI.

Entonces, invitemos a Carlos Fuentes a un acto de humildad y consecuencia, que llame a votar por la izquierda que hay como la única posibilidad presente de conducir a México a un mejor puerto. Que el intenso amor y la pasión expresados en Diana o la cazadora solitaria por la hermosa Jean Serbeg, sea la inspiración, ya no digamos a una república amorosa, cuando menos a una conciliada, reconciliada. Donde las desigualdades escandalosas no sean las que prevalezcan en el país. Que se procure un equilibro sano por el bien de México.

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