jueves, 7 de febrero de 2013


A causa del Pro-Rateo del IFE, Valdez Zurita et al a proceso

HÉCTOR PALACIO@NietzscheAristojue 7 de febrero de 2013
El criterio del llamado prorrateo aplicado de manera parcial o al menos  indebida si no es que torcida, por parte de la Unidad de Fiscalización del IFE a cargo de un tal Cristalinas, ha sido la causa principal de que cinco de los consejeros de dicho instituto regresaran a revisión el dictamen de proyecto de multas por gastos de campaña con el cual se pretendía multar a los partidos que tuvieron como candidato a López Obrador y dejar a este, quien ha acusado a Peña de rebasar por los topes de campaña y con ello haber comprado la presidencia del país, como un mentiroso.
En columnas respectivas y antes de que se realizara la sesión, publicaron Gómez Leyva: “…el prorrateo a las gorras repartidas en los mítines. Tienen un costo promedio de 16 pesos: a López Obrador le cargan 16 pesos por cada gorra, a Peña Nieto 25 centavos. O los cilindros de plástico para tomar agua: a López Obrador le cargan un peso, a Peña Nieto un centavo.” (“¡Los cilindros de AMLO costaron un peso y los de Peña un centavo!”, Milenio, 06-02-2013).
Y Carlos Puig, más extenso: “La ley dice que cualquier gasto que beneficie a más de una campaña deberá repartirse de la siguiente manera: la mitad de ese gasto se repartirá a partes iguales entre todas las ‘campañas beneficiadas’. Y la otra mitad se repartirá según los porcentajes que decida la coalición. ¿Qué pasa cuando un partido no reporta gastos que después son descubiertos y auditados por la autoridad? ¿Cómo los reparte la autoridad?
“Algo así sucedió con el PRI y su coalición Compromiso con México. No reportó muchos gastos. De hecho, reportó 241 millones en la presidencial. Y después de la auditoría del IFE, le encontró 85 millones más. Bueno, de hecho encontró muchos más gastos, pero después de dividirlos entre campañas beneficiadas le tocaron a la presidencial 85.
“¿Cómo los dividió? Raro, por decir lo menos. Veamos el evento de cierre de Peña en el Estadio Azteca según el anexo 16 del dictamen: El IFE calcula que el evento costó 4 millones 658 mil pesos (renta, banderines, chamarras, botellas de agua, gorras...). Y decide que el evento benefició a 99 candidatos que estuvieron ese día ahí. Entonces divide por partes iguales los 4 millones. Para efectos de topes de campaña, a la presidencial de Peña le asigna 46 mil 845 pesos.
De 4 cierres de campaña en distintos estados con costos, según el IFE, de 18 millones. A la presidencial del PRI se le asignaron solo medio millón de pesos.
En el dictamen que se discutirá hoy se multa al PRI por haber dejado de reportar muchos millones, pero al final de cuentas, el generoso prorrateo hizo que no se pasara de los topes y no será multado por esa falta.
“…el evento de cierre del Zócalo de AMLO, que el IFE estimó en 2 millones 779 mil pesos, lo asignó completito a la presidencial.
“Lo cual nos lleva al misterio de cuál es el valor de una gorra.
“El IFE tuvo que calcular cuánto podía costar cada una de las gorras que se repartieron en los cierres de campaña y otros eventos… Ante la falta de información de los partidos, el IFE calculó en $16.30 el costo por unidad. Pero no a todos les costó lo mismo la gorra. A la campaña de AMLO se le asignaron 16.30 pesos por gorra repartida. A la de Peña 0.16 centavitos.”(“Las muy raras cuentas del IFE o cuánto vale una gorra”, Milenio, 06-02-2013).
Los datos de Gómez Leyva y Puig exhiben el torcido proceder dela Unidad de Fiscalización del IFE. La votación posterior de cinco consejeros confirmaría la irregularidad. No obstante, Leonardo Valdés Zurita, el “presidente” del instituto, junto con Marco Antonio Baños y Francisco Guerrero, insistieron en su postura de validar al tal Cristalinas y votaron contra la decisión mayoritaria (Sergio García Ramírez volvió a abstenerse; veremos si en julio, si no se ha ido aún, decide regresar y votar). Figueroa, Córdova, Marván, Nacif y Elizondo, pudieron echar abajo temporalmente el absurdo del IFE.
Sin embargo, el daño mayor ya está hecho. Por el cinismo y la servidumbre de funcionarios como Valdez Zurita (El Va-Zurita, Julio Hernández dixit), el PRI y Peña Nieto gastaron todo lo que quisieron, antes y durante la campaña (y lo seguirán haciendo), para “ganar” la presidencia de la república. Y todo como si nada.
¿No sería suficiente la evidente irregularidad, la tramposa actuación de los aludidos, como para que en cualquier país medianamente civilizado se les exigiera la renuncia y aun, por la gravedad del asunto que implica la presidencia de una nación, procesarlos por tan “extraño” proceder?

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