El hueco del PRD a los 24; celebración chucha
Entre más se entrega el PRD a EPN, más grande su vacío. Aunque las carteras continúen engordando y el “éxito personal” se ensanche. Tremendo daño han causado Los Chuchos a la izquierda. Y ahora que han celebrado el ya casi cuarto de siglo de su fundación, la patética imagen siguiente revela su condición orgánica y quizá su futuro:
Foto: María Luisa Severiano (La Jornada)
Grises, abotagados y sin “bases” de seguidores, de impulsores de la espontánea y aún razonada vitalidad de un organismo vivo, se conforman con festejos por mero trámite. Acaso como el PRI más característico, acarreen a los incautos y a los cautivos. Los que alcanzan alguna rebanada del pastel de la estructura burocrática. Pero la realidad se impone: El partido que surgió con vigor y significó una esperanza para millones, ha traicionado sus posibilidades.
Pero quizá no se trate de una traición, sino de una confirmación, la de la imposición de la fuerza de uno de los grupos originalmente constituyentes del PRD, Los Chuchos.
Marco Rascón hace apología de la posición “negociadora” actual del PRD y su participación dentro del “Pacto por México”, al tiempo que descalifica las críticas objetivas de la corriente que ha conquistado las mejores expectativas, las mejores realidades y, de hecho, la posición política, burocrática y económica de la que actualmente disfrutan sus “dirigentes”: al “izquierdismo que pretende ser partido y desea entrar al mundo de las prerrogativas” (Milenio, 08-0513). Suponiendo que el lopezobradorismo fuera una “tribu” más, ¿no ha dado acaso mejores resultados para la izquierda que el chuchismo? Que no haya sabido capitalizarlo, es otra historia.
Y ante la ausencia de Cárdenas, Muñoz Ledo, López Obrador, Ebrard y aun Mancera (quien iniciaba un paso nocturno por Nueva York y de quien se dice se “ha quedado” sin saber aún para qué con el PRD-DF), quien ha establecido el mejor diagnóstico del PRD-Chucho actual es Julio Hernández López en su Astillero: “Alejados de los intereses de la sociedad (particularmente en momentos como los actuales, cuando tanto se necesita una vía organizada de lucha popular), enredados en los entretelones palaciegos del Pacto por México (que les ha dado vida artificial pero también les ha resaltado el estigma de colaboracionistas) y alegremente dedicados al reparto de cargos y canonjías entre ellos, los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática celebraron ayer de manera casi privada los 24 años de existencia de la organización de izquierdas surgida después de las elecciones presidenciales de 1988.” (La Jornada, 06-05-13).
Nadie sabe para quién trabaja. No lo quiso saber López Obrador ni lo supieron los fundadores. El triunfante presente de Los Chuchos ratifica una de las posibilidades en el origen del perredismo; quizá la peor, la que lo aniquila. Ahora sólo falta confirmar que como en el pasado pre-perredista de la “izquierda”, el próximo candidato de Los Chuchos para 2018 sea el del PRI. O el del PAN, que es prácticamente lo mismo. O acaso sea Mancera…
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