domingo, 5 de mayo de 2013


Háganse los derechos humanos en las milpas de mi compadre

El viejo adagio que reza “hágase la voluntad de Dios en las milpas de mi compadre” podría aplicarse ahora en una nueva versión, a partir del artículo “Una perspectiva de derechos humanos en el registro de partidos políticos (El Universal 30/04/13)”, escrito por el magistrado Constancio Carrasco Daza, y cuya orientación se está llevando en la práctica por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). El artículo del magistrado podría llamarse “Háganse los derechos humanos pero sólo en las milpas de Morena”.
Carrasco Daza nos planeta un criterio inédito: aunque Morena no tenga aún registro como partido político nacional, el TEPJF va a intervenir en sus asuntos internos con el propósito -dice- de garantizar el goce y ejercicio de los derechos humanos. Incluso, el magistrado cita el artículo octavo, párrafo primero, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Sí, el TEPJF, el mismo que avaló el fraude en el 2006 y la compra de la presidencia en 2012; sí, el mismo que despojó al PRD de su candidatura en Iztapalapa en el 2009; sí, ese mismo tribunal que se olvidó de los derechos humanos durante tantos años, se levanta de su letargo y quiere vigilar el cumplimiento de los derechos humanos.
Qué curioso. Qué insólito, qué avance tan espectacular. Por fin los magistrados electorales adoptan el criterio de los derechos humanos para su toma de decisiones.
Qué lástima que no tuvieron el mismo criterio cuando se trató de garantizar la transparencia y abrir las urnas para saber quien había ganado en la elección presidencial de 2006. Qué lástima que no secundaron a los organismos internacionales que recientemente le exigieron a las autoridades mexicanas abrir los paquetes electorales de 2006 y no triturarlos.
Y qué lástima también que el criterio de los derechos humanos no haya sido utilizado en otros campos de la actividad pública por juristas y magistrados. Hace apenas unas cuantas semanas trabajadores de diversas ramas de actividad cuestionaron la llamada reforma laboral por violación a los derechos humanos y al principio de progresividad que está contenido precisamente en la Convención Americana de derechos humanos ahora invocada por Carrasco Daza. Dicho principio señala que no puede realizarse reforma alguna que disminuya los derechos humanos ya logrados. Sólo puede haber modificaciones para ampliar derechos, no para restringirlos. Qué lástima que la reflexión garantista del magistrado Carrasco Daza apenas ocurrió. Qué lástima que no lo escuchamos hace seis meses exigiendo el cumplimiento del criterio de derechos humanos en ese momento.
Ahora el magistrado Carrasco Daza, que fue subprocurador de Justicia en los gobiernos de Diódoro Carrasco y José Murat (que no se distinguieron precisamente por respetar los derechos humanos de los habitantes de Oaxaca), de manera muy vanguardista ha decidido iniciar una nueva era en su actuación jurídica para vigilar el goce y ejercicio de derechos humanos en... Morena.
En efecto, a Morena, que es una asociación civil, que aún no tiene registro de partido político, se le dará trato de partido, pero no para que pueda participar en los comicios del 2013 y 2014 y ejercer los derechos que todo partido tiene, sino para que el Tribunal Electoral pueda meter la mano en la elección de sus dirigentes.
No importa que el criterio de los derechos humanos no se aplique en ningún ámbito de la vida jurisdiccional de México, a Morena sí se le aplicará.
Por eso hoy los magistrados parecen decir: “háganse los derechos humanos pero sólo en las milpas de Morena”.
P.D. Pero ni siquiera eso es cierto. El Tribunal sólo quiere un argumento plausible para poder justificar su intromisión en la vida interna de una asociación civil que ni es partido aún, ni es autoridad que pueda violar derechos humanos.
Twitter: @martibatres 

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