lunes, 6 de mayo de 2013


La tragedia de David Páramo y esa izquierda miserable que se alegra

FEDERICO ARREOLA@FedericoArreoladom 5 may 2013 19:41
  
David Páramo es un periodista muy conocido. Especializado en temas de negocios y finanzas, publica ahora sus columnas en Excélsior y antes lo hizo en el diario El Economista. Colabora también en algunas espacios noticiosos de radio y TV. El señor Páramo es polémico. No suele ser amable con los empresarios, aunque su ideología es de derecha. Así las cosas, si critica fuertemente a los hombres y a las mujeres de negocios, con cuyos principios de política económica coincide, más duramente cuestiona a los líderes de izquierda, como Andrés Manuel López Obrador y Javier Sicilia.
Tal vez por esa razón, en Twitter, algunas personas izquierdistas se lanzaron a agredir a David Páramo, con enorme vulgaridad, en el momento más doloroso de su vida. Recordemos que, en Chihuahua, asesinaron a dos de los hijos de Páramo. No se sabe por qué. Eso representa un problema gigantesco para los gobiernos federal y estatal. ¿El crimen fue una venganza contra el colaborador de Excélsior por sus comentarios periodísticos? ¿Hay que atribuirlo al trabajo de la madre de las victimas, también periodista profesional? ¿Se debió a otra cosa? ¿A qué?
Mencioné en Twitter que si hay un caso de asesinato que al gobierno le urge resolver es el de los hermanos Páramo. Eso bastó para que se me echaran encima ciertos fanáticos de izquierda. Según ellos, yo dije que solo se debe hacer justicia a los mencionados muchachos y no a los otros 50 mil muertos. Y a partir de esa necedad, las ofensas en mi contra. Que me critiquen a mí, pasa. Pero antes de que los tuiteros de izquierda se metieran conmigo, se habían dedicado a cuestionar, inclusive a insultar, a David Páramo, solo porque este, como columnista de prensa y comentarista de radio y TV, se ha atrevido a estar en desacuerdo con López Obrador y Sicilia.
Es de muy mal gusto meterse con el trabajo de una persona cuando esta enfrenta una tragedia terrible. La reacción de la izquierda tuitera evidencia que el nuestro es un país dividido, revuelto y enfrentado. El problema más grave radica en que, cuando parece que puede haber avances, como con las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto, surgen las voces de la discordia que son las que dominan. No me refiero a la legítima oposición a las reformas, que es el caso de Andrés Manuel López Obrador y Morena, sino a las manifestaciones de odio, tanto las que surgen desde la derecha para fustigar con calumnias al propio López Obrador, como las que se generan en la izquierda; como las de hoy, sí, cuando no pocos izquierdistas casi se alegraban, en Twitter, ante la desgracia de la familia Páramo, o como las que hemos visto de parte de los llamados grupos “anarquistas” el primero de mayo y el primero de diciembre, que parecen ser los mismos que han quemado edificios en Guerrero, sembrado el caos en Michoacán y causado daños en la UNAM.
Tony Blair, el líder británico, decía que no se trata de ser de derecha o de izquierda, sino de hacer lo correcto. Por desgracia, sobran en México personas que no entienden algo tan simple y que, cegadas por el peor fanatismo, se dedican nada más a sembrar odio.

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