sábado, 9 de noviembre de 2013

Pemex, la verdad  viene desde fuera

@NietzscheAristosáb 9 nov 2013 08:36
  
 
Hoy ya hablan descaradamente de la “utilidad compartida” y entrega de la renta petrolera a las compañías que eventualmente participen del proyecto de Peña y el PRI.

Ayer, desde el Financial Times. Hoy, desde The Wall Street Journal.
Ayer dijeron que era mentira lo que fue al fin verdad. Hoy dicen que de verdad es mentira lo que se sabe es también verdad. Y es tan obvio el mecanismo que no hay lugar a inocencias ni equívocos. Se trata de un bien planeado proceso: dar a conocer en el extranjero lo que en México se niega u oculta para que se comience a digerir el malestar, se entre en “debate” y ya, al final, todo esté como sobreentendido y aceptado.
Antes y después de su viaje a Londres (y en medio de giras para promover la inversión y ofrecer garantías), Peña Nieto negó que su propuesta de “reforma” procurara la modificación de los artículos 27 y 28 constitucionales y la consecuente privatización del petróleo mexicano. La entrevista que ofreció al Financial Times aclaró que sí propondría una reforma constitucional que permitiera la inversión privada. Como ya se ha visto.
Tanto Peña como sus seguidores y aliados negaron siempre la privatización y acusaron a los defensores del petróleo como patrimonio de la nación de ser poco racionales y estar más bien entregados a ideologías trasnochadas y mitologías religiosas. Hoy ya hablan descaradamente de la “utilidad compartida” y entrega de la renta petrolera a las compañías que eventualmente participen del proyecto de Peña y el PRI.
Pero ahora otro escándalo ha sido lanzado para su deglución y digestión. Desde The Wall Street Journal, el periodista Juan Montes ha dicho que Peña sostiene con el PAN avanzadas negociaciones para aprobar y, sobre todo, profundizar la propuesta de “reforma” energética, pues no sólo se tratará de “utilidad compartida”, también de una modalidad no considerada hasta ahora, la concesión de “contratos de licencia” para acceder al gas de esquisto y al crudo en aguas profundas.
Esta información ha sido negada inmediatamente por los funcionarios priistas, Lozoya Austin, director de Pemex, el primero, quien ha declarado una vez más la ridiculez de que no pretende privatizarse el petróleo. ¿Pero quién cree a los priistas, quién a Lozoya Austin quien desligado de los intereses de la nación ha sido lo que se dice un cabildero de compañías trasnacionales como durante esta semana lo evidenció Reporte Índigo?:
“…el cuestionamiento más de fondo es ¿por qué el actual director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, aparece en Singapur casi en papel de cabildero de ese conglomerado privado [Oro Negro], cuando él debe ser el primero en mostrar neutralidad frente a la guerra de intereses que se avecinan con la apertura energética?
“No es la primera vez que Lozoya Austin aparece en el firmamento de los conflictos de interés.
“Se asomó también en los favoritismos a la constructora española OHL, la que el actual director de Pemex presidió un tiempo en México, y que casualmente podría acabar relacionada con Oro Negro.
“La verdad es que son demasiadas coincidencias, demasiados personajes ligados a la Secretaría de Energía y a Pemex, demasiadas las evidencias, como para no pensar mal.”. (“Negocios negros”, Ramón Alberto Galarza, Reporte Índigo, 04-11-13).
Es grave que un grupo de altos burócratas desprovistos de identidad nacional estén al mando del país y que algunos de ellos hayan trabajado (o trabajen antes o después de ocupar sus cargos) para grandes corporaciones trasnacionales. El propio Galarza expone cómo Luis Ramírez Corzo y Juan José Suárez Coppel, “operadores de los energéticos en los sexenios panistas” son ahora “potentados petroleros privados”, cómo el hijo del ex secretario de hacienda Francisco Gil Díaz, Gil White, es socio y operador de esta compañía que obtiene contratos millonarios y podría ser una de las beneficiarias de la privatización (contrario a la extravagancia planteada por Raymundo Riva Palacio, el petróleo no trata de un negocio de “pesos y centavos”, sino de miles de millones de dólares y euros).
Es grave que en una decisión tan trascendente como la pretensión de reformar la constitución que protege la propiedad de la nación sobre el recurso, se ignore la opinión de la oposición y de los mexicanos, que se quiera llegar a arreglos por debajo de la mesa, en lo “oscurito”.
La noticia del The Wall Street Journal confirma lo que los analistas ya han dicho en México, que Peña y el PRI acordarían con el PRD la “reforma hacendaria” y con el PAN el proyecto de privatización del recurso petrolero y el gas. Una vez más la verdad ha sido lanzada desde fuera. Como estrategia, ha sido negada, pero sus promotores esperan su confirmación en la realidad. ¿Así será?, ¿lo tolerará la adormilada nación?

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