lunes, 4 de noviembre de 2013

#Puntossobrelasíes

Negocios Negros

Pero el cuestionamiento más de fondo es ¿por qué el actual director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, aparece en Singapur casi en papel de cabildero de ese conglomerado privado, cuando él debe ser el primero en mostrar neutralidad frente a la guerra de intereses que se avecinan con la apertura energética?
 
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Para que la tan esperada Reforma Energética no termine de correr la misma mala suerte que la muy cuestionada Reforma Fiscal, valdría la pena hacer algunas reflexiones.
Porque aunque de dientes para afuera se insista que Pemex es una cajita de cristal, lo que va descubriéndose día con día dista mucho de esa realidad. En pocas palabras, esa mentira no es verdad.
Hoy Reporte Indigo coloca sobre la mesa del debate, por ejemplo, el caso de la corporación Oro Negro. 
Es un conglomerado privado que desde hace años le presta servicios a Pemex y que se perfila como uno de los potenciales beneficiarios de la aún no promulgada Reforma Energética.
Es una empresa nada despreciable. Maneja presupuestos de miles y miles de millones de pesos, adquiere plataformas para perforación y recibe jugosos contratos. 
Pero que a pesar de su relativa importancia no está en el mapa de alertas de la opinión pública.
Oro Negro es también, curiosamente, una corporación en la que sus socios y operadores principales son –vaya casualidad- un exsecretario de Energía, un exdirector de Pemex y el hijo de un exsecretario de Hacienda.
¿En qué momento personajes como Luis Ramírez Corzo y Juan José Suárez Coppel, operadores de los energéticos en los sexenios panistas, brincaron a ser potentados petroleros privados?
¿Cuántas de las facilidades que tiene Gonzalo Gil White provienen de operar a la sombra de su poderoso padre, el exsecretario de Hacienda Francisco Gil Díaz?
Pero el cuestionamiento más de fondo es ¿por qué el actual director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, aparece en Singapur casi en papel de cabildero de ese conglomerado privado, cuando él debe ser el primero en mostrar neutralidad frente a la guerra de intereses que se avecinan con la apertura energética?
No es la primera vez que Lozoya Austin aparece en el firmamento de los conflictos de interés. 
Se asomó también en los favoritismos a la constructora española OHL, la que el actual director de Pemex presidió un tiempo en México, y que casualmente podría acabar relacionada con Oro Negro.
La verdad es que son demasiadas coincidencias, demasiados personajes ligados a la Secretaría de Energía y a Pemex, demasiadas las evidencias, como para no pensar mal.
Por eso bien harían los diputados y senadores, antes de votar una quinta reforma al vapor, sin leer lo que aprueban, que se asomen a la realidad.
Podrían sorprenderse de saber que casos como el de Oro Negro son apenas una muestra de todo un catálogo de negocios oscuros que ya están en marcha, sin necesidad de la reforma.

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