martes, 3 de diciembre de 2013

¿Hay condiciones para detener reforma privatizadora de EPN?

@NietzscheAristomar 3 dic 2013 22:20
  
Estamos ante un gobierno al que no le interesa el país ni sus ciudadanos sino estrictamente las metas del grupo gobernante y sus aliados o “jefes” a nivel internacional.
Peña Nieto fue conducido al poder para cumplir un desempeño que le ha sido asignado: Materializar al precio que sea la modificación constitucional que permita la privatización del petróleo. Y en el camino, una serie de supuestas reformas que preparan o fortalecen el objetivo mayor, que no es nuevo: la privatización de la riqueza nacional se ha procurado de manera sostenida al menos desde el sexenio de Salinas de Gortari.
Lograr al fin una reforma energética ha costado al país dos claros y abiertos fraudes electorales y un proceso de compra del poder ejecutivo en la reciente elección
La condición para la defensa del petróleo como patrimonio nacional en contra del proceso privatizador tiene tres vertientes hoy.
1. López Obrador. El único líder opositor que se ha mantenido sistemáticamente firme en contra de dicho objetivo y en general contra todo ese proceso de desmantelamiento de la nación que iniciara el grupo que hoy continúa en el poder a través de Peña Nieto. Él, su movimiento y sus seguidores con limitaciones pero con la convicción por delante tienen el cometido de parar la reforma que se fragua. Han lanzado un plan de resistencia civil y de cercos al congreso federal y al de los estados. Su dilema es si actuarán en conjunto con la izquierda colaboracionista, la del PRD-Chucho o no. Ésta ha dado ya múltiples muestras de su naturaleza, así que confiar otra vez sería de alto riesgo.
2. PRD-Chucho+Cárdenas. Avalados por Cuauhtémoc Cárdenas, quien parece honestamente estar en contra del proceso privatizador. Los Chuchos son acusados de haber pactado con Peña su salida condicionada y temporal del “Pacto por México” en tanto que el PRI y el PAN acuerdan la reforma política que es la condición previa a la energética. La salida y las tibias declaraciones en contra de la privatización así como su plan de consulta a mediano plazo no son sino un acto teatral y cínico. El PAN salió del acuerdo para que el PRI con el PRD ejecutaran la reforma hacendaria, ahora a ellos les toca hacer mutis para que se apruebe la energética. Una muestra más de su naturaleza. Cárdenas haría mejor en abandonarlos y unirse a López Obrador y actuar ya con urgencia, no esperar una lejana consulta en el 2015, cuando sería ya demasiado tarde para revertir la contrarreforma a la Constitución.
3. Despertar ciudadano. En medio de la desolación a causa de la miseria de la mayoría de los políticos y de los representantes de la sociedad que no la representan, lo único que podría echar atrás el despojo que se fragua, la condición indispensable, sería un despertar de la ciudadanía, que ésta tomara conciencia de que con engaños y falsa información está siendo arrebatada de un bien común. Y que este despertar convergiera con López Obrador y Cárdenas y otras agrupaciones afines. Difícil, pero siempre todo es posible.
Un gobierno que al cumplir su primer año ha fracasado en el propósito de crecer económicamente (de 3.5 a 1.5%; algunos analista dicen que será en realidad 0.5%), que a pesar de la mordaza a los medios se sabe que las cifras del crimen y la delincuencia son iguales y aún peores en algunos rubros a las habidas durante el gobierno de Calderón, que se sostiene a base de acuerdos fuera del consenso social, ha sido reprobado por empresarios y ciudadanos en general (encuesta Reforma).
El fruto mayor al que aspira esta deslucida administración es la reforma energética que procurará ejecutarse, como se ha dicho, “en lo oscurito” entre el PRI-Verde y el PAN y la complicidad retroactiva y escénica del PRD. ¿Y cómo no va a recibir elogios a nivel internacional el programa de Peña si su objetivo primordial, el petróleo, es lo que siempre ha ambicionado eso que se conoce como la derecha internacional? Esta aglomeración ideológica que actúa en tácito entendimiento o que se auxilia de intelectuales como Enrique Krauze para esgrimir falaces, superfluos, desafortunados e insultantes argumentos a la inteligencia en el New York Times (“Mexico's Theology of Oil”).
Estamos ante un gobierno al que no le interesa el país ni sus ciudadanos sino estrictamente las metas del grupo gobernante y sus aliados o “jefes” a nivel internacional. Y sólo puede entenderse la justificación al acto de despojar a la nación del recurso común por el interés involucrado en ese proceso o por la ignorancia.
Las horas avanzan y se fragua el despojo a la nación. Y la nación, hasta ahora básicamente calla. ¿Despertará a tiempo?

P.d. Texto escrito antes de ser conocida la noticia de la hospitalización de AMLO. Larga vida.

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