jueves, 20 de febrero de 2014

Crítica de @Rene_Drucker a @lopezobrador_ en entrevista con @FedericoArreola Ccp @EPN y @FelipeCalderon             

@NietzscheAristojue 20 feb 2014 09:34
  
 
Drucker es sumamente exitoso, ya sea  en el ámbito universitario o en el de la difusión masiva de su trabajo. Y probablemente resultará exitoso en su nueva posición a la cual llega después de que López Obrador, candidato, lo designara precisamente como encargado de crear la secretaría de ciencia a nivel nacional.

Significativa entrevista la que realiza Federico Arreola a René Drucker, secretario de Ciencia y Tecnología del Gobierno del Distrito Federal. Tanto por el lado de su profesión e interés en el sector de la ciencia, -dejando implícitamente clara su posición en contra del sistema vigente que la desdeña como elemento fundamental del desarrollo del país (y si ese sistema ignora la ciencia, la consecuencia lógica es que menosprecie a la sociedad que gobierna)-, como por la franqueza con que habla en torno a López Obrador y, en cierta manera, en torno a la desilusión por no haber podido romper al fin ese sistema que asfixia al país.
Drucker es sumamente exitoso, ya sea  en el ámbito universitario o en el de la difusión masiva de su trabajo. Y probablemente resultará exitoso en su nueva posición a la cual llega después de que López Obrador, candidato, lo designara precisamente como encargado de crear la secretaría de ciencia a nivel nacional. Buen provecho hace Mancera de la disponibilidad de Drucker; un acierto para la ciudad.
Drucker no es el primero ni será el último en revelar su interacción con López Obrador (ojalá y alguien como Mondragón y Kalb desembuchara desde cuándo negoció su posición con Peña). Y básicamente reitera lo que otros han dicho sobre su personalidad, su definición política y aun su arreglo personal: necedad, sordera, impetuosidad, discurso repetitivo, obsesión por Salinas de Gortari, desaliño, desdén por toda modernidad de la política entendida como imagen y venta (“marketing”), que se peina de raya en medio o si tiene un gallito, etc. Algunos le atribuyen incluso limitaciones intelectuales.
Cierto, López Obrador siempre ha preferido el fondo sobre la forma y esto ha perfilado su personalidad y la interacción con sus seguidores, simpatizantes y detractores.
Y salvo los adversarios “mala leche”, los farsantes, nadie pone en entredicho su honestidad personal y política. Ninguna prueba se ha arrojado de lo contrario. Tampoco nadie duda de su perspectiva política calificada por muchos como nacionalismo trasnochado: su amor por México.
Drucker relata un encuentro. “…le dije: Andrés Manuel yo lo que quiero es que ganes, tienes que ganar, porque el segundo lugar no sirve. Pero para ganar tienes que hacer cosas que no quieres hacer. Primero deberías de tener uno de esos, un impulsor de imagen, uno de manejo de imagen. Y me dijo que no: A mí no me gusta eso. Le respondí: No se trata de que si te gusta o no, se trata de ganar, cabrón, del resultado. Me acuerdo de la película en que mostraron a la mensa esa de la Sarah Palin, en la campaña a McCain. Le decían: Mañana usted va a Michigan a hablar a un grupo de personas de tales características, se va a vestir así, y va a usted a hablar de esto, pasado mañana va a Mississippi a hablarle a tal gente…” (SDPNoticias.com, 18-02-14).
Esto es algo que la mayoría de la gente deseaba y esperaba: que ganara AMLO. Y bueno, con todo y los ataques de odio y campañas orquestadas en su contra en 2006, ganó. El fenomenal fraude institucional, prácticamente golpe de estado, le impidió asumir el poder.
2012, época que refiere Drucker, fue distinto: Un candidato hasta cierto punto atrapado entre todos los que querían opinar y decir, y su propia naturaleza. Y aparte de errores, del conflicto personal y al interior del grupo, las traiciones (Bonino también ha hablado), el proceso de compra de la presidencia de la república a cargo del PRI que incluyó a Televisa, Monex, Soriana, medios masivos y encuestas arregladas. Casi todas, de modo que llegaron a darle a Peña hasta un 30% de ventaja cuando, con todo, “trifealmente”, sólo rebasó por 6%. Literalmente: López Obrador se enfrentó a la mierda del sistema (de hecho, en ambas ocasiones; McCain y Pahlin, por cierto, no ganaron una chingadera).
En fin, se podrá decir lo que sea sobre López Obrador, “El Terco”. Y con toda la falibilidad posible, de haber gobernado, sin embargo:
1. Jamás habría violentado y manchado de sangre el país con 100 mil muertos, o los que sean, como Felipe Calderón.
2. Jamás habría entregado las riquezas y los recursos estratégicos de la nación a las trasnacionales, como Enrique Peña.
Pero…

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