martes, 15 de abril de 2014

FUERTE!!! PERO MUY REALISTA!!

Los días Santos de doña Margarita Zavala

@jorgekravitzmar 15 abr 2014 08:45
  
 
Hay un refrán entre la clase política corrupta en nuestro país en el que suelen decir con tal descaro, que la moral es solo un árbol que da moras.
Escribo éste texto no en sentido de confrontación hacia la abogada de profesión y militante panista, Margarita Zavala, sino mi mi opinión va más centrada en el recuerdo que me originaron las letras tan románticas de las que nunca antes había leído de una figura pública ligada a una corriente política y religiosa como Acción Nacional, y sea de paso decirlo, un partido que en los últimos doce años se ha movido abiertamente hacia el lado extremo del conservadurismo.
En la columna que se publicó el día de ayer 14 de abril en el portal del diario El Universal de la exdiputada Margarita Zavala, "Días santos y vacaciones", me surgieron una serie de recuerdos de las tradiciones que se han perdido en el país, en especial la Semana Santa. Siendo educado en la tradición religiosa del catolicismo, no puedo dejar de opinar acerca de ésta noble tradición religiosa. Como bien lo expresa doña Margarita, la Semana Santa puede significar una “vocación de familia o con los amigos o realmente como días de descanso (no siempre muy merecidos, pero eso no importa); es también una oportunidad para conocer muchas tradiciones mexicanas que tienen un sentido o una raíz religiosa tales como la ´visita de las siete casas´, las ´procesiones del silencio´, las representaciones del ´viacrucis´, entre otras la que ha evolucionado ya a la famosa ´representación de Cristo de Iztapalapa´, todas y cada una de éstos ritos o tradiciones ligados al catolicismo se han ido perdiendo por una doble moral de quienes han tenido la oportunidad de llevar las riendas de éste país.
Vayamos por partes, después de la muerte del papa Juan Pablo II, la iglesia católica sufrió una baja importantísima en todo el mundo, y México no ha sido la excepción, pues siendo un país que durante la conquista española fuimos “civilizados” mediante la evangelización, hemos tenido una evangelización punitiva, en la que toda acción fuera de la palabra de Dios, significa sacrilegio y castigo divino. Desde entonces, el católico mexicano vive unas tradiciones de culpabilidad y de lamentos por sus actos, pero nunca de manera reflexiva y de emprendimiento para mejorar y superar las malas acciones. Cómo pretender mantener unos rituales religiosos cuando fuimos educados mediante el temor de Dios y de su castigo por nuestros malos actos, es congruente que hoy día exista una ausencia en el catolicismo cuando la misma Iglesia Católica ha encubierto actos de pederastia entre sus mismos sacerdotes; cómo pretender hacer ayuno para tratar de emular el sacrificio de Cristo para antes de su muerte, cuando la misma Iglesia Católica no es congruente para sacrificarse a sí misma para despojarse de su opulencia que le rodea y de llevar a juicio abierto a todos aquellos párrocos pederastas, y cómo agregar un acto de fe, cuando existen corrientes elitistas que promueven actos inmorales de su líder y de los que se encubrieron hasta su muerte, con el afán de mantener esa doble moral que caracteriza al extremo conservadurismo; cómo pretender conservar unas tradiciones religiosas, cuando la teología económica que profesan los conservadores es de la acumulación de la riqueza a costa del mismo prójimo, así como del individualismo rapante; cómo pretender llevar la fe en tradiciones como la Semana Santa, si desde el origen se solapan y se promueven actos completamente contrario a la esencia de las mismas tradiciones religiosas.
Como bien dice la señora Margarita Zavala, los días Santos “sirven para reflexionar sobre temas que, si bien se hallan vinculados a estos días religiosos, también se hallan relacionados con nuestra historia actual y nuestra realidad; días en los que podemos aprovechar para la introspección y la reflexión personal. Un momento así siempre nos hará más humanos, más nobles y congruentes…”
Para el esposo de doña Margarita Zavala, tendrá que hacerse toda una serie de flagelos y lamentos inagotables durante las Semanas Santas para intentar resarcir su realidad y pasado durante su usurpación de Estado, pues el teñir un país entero en sangre por la irresponsable necedad –curioso que tache de necio y peligro para México a otros- de servir a una minoría rapaz que también se dice tradicionalista y católica, deberá comenzar por ser humilde siervo a su Dios y pedir perdón públicamente por sus actos envilecidos por la soberbia, la arrogancia, la codicia, la avaricia, la usurpación, la traición y la doble moral de quienes se dicen hombres de bien, cuando sus actos reflejan la oscuridad con la que se mueve el rey de las tinieblas.
Y mientras otros novelescos intentan hacer creer a la sociedad que la atrocidad con la que se llevó al derramamiento de sangre e inseguridad nacional fue causa de un pequeño hombre por su afán de mantener una popularidad demoscópica, el pueblo de México seguirá aletargado y renuente a los cambios “modernizadores” de los tecnócratas moralistas.
El Apunte
No hay nada más inmoral, que escribir de moralidad.

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