Foto de un zorro que es güey con botas y de un santón que es obrador (Fox vs AMLO)
Personaje de la derecha (en la foto, a la izquierda): Vicente Fox Quezada, que del Ingenioso Hidalgo tendría algo por la parte de la confusión del apellido con la cual juega Cervantes –Quijada, Quesada, Quejana-, y mucho de tontería absurda, es con toda certeza zorro por el Fox y güey por parte del bautizo popular de los mexicanos; las botas le vienen del uso del objeto y de que muchos le han llamado “El Asno con Botas”.
Y así se conduce en público, como quien “no oye que la virgen le habla”, haciéndose el menso, el chistoso, el güey con botas que es Zorro y Quijada de apellido. Y de nombre, Vicente, que le acerca a Inocente (¿de allí vendrá el “a dónde va Vicente”?). Aunque en la línea de su fauna se le ha agregado otra mancha, la del “Ave tropical de graznido seco, agudo, obsesivo, escandaloso y abrumador” (consultar mi bestiario), la chachalaca.
Personaje de la izquierda (en la foto, a la derecha), Andrés Manuel López Obrador, un santón (RAE: 3. m. coloq. Persona, entrada en años por lo común, muy autorizada o muy influyente en una colectividad determinada) que es obrador de apellido y obra; es decir, que trabaja. Sus adversarios lo acusan de radical, de imponer su visión como santón y de ser “hablador” en vez de obrador o de obrar en el sentido de defecar, pero la realidad es que, independientemente de que se esté o no de acuerdo con él, este santón sí que ha trabajado incansablemente.
En ese trabajar se enfrentó constantemente a Vicente Fox, cuando ambos fueron los políticos de mayor importancia en el país, uno como presidente, otro como jefe de gobierno de la ciudad. Enfrentamiento que llegó a dos momentos álgidos, 1., cuando Fox promovió y logró el desafuero de su rival al someter a las instituciones públicas a su disposición y 2., cuando cargó todo el poder del estado en apoyo del beneficiario del fraude en 2006, Felipe Calderón.
Y ya sea por la relevancia de AMLO o por la presencia mediática constante de Fox, el enfrentamiento entrambos continúa pese a todo. Por un lado, Fox como defensor y apoyador de Peña Nieto y sus políticas. AMLO como permanente opositor a las llamadas reformas impuestas por éste.
El INE acaba de otorgar el registro de Morena como partido, resaltando la figura de López Obrador que sigue siendo fundamental en el país. Buscará de nuevo la presidencia que una vez le fue robada y la otra fue comprada por el actual jefe del ser con botas y su partido.
Apareció el zorro con botas hace pocos días para lanzar su crítica al nuevo partido. Ha dicho que “…ahí viene el diablo con cara de Morena”. El santón contestó en un tweet: “Es un timbre de orgullo que al corrupto de Fox no le guste MORENA. Imagínense el daño que nos causaría el elogio de un achichincle de EPN”; en un mitin también pidió que el zorro explique su riqueza repentina.
Los dos personajes continúan siendo presencias de la política nacional. Uno, defraudador de sus votantes, como sombra, como beneficiario del corrupto sistema político mexicano, como saltimbanqui matraquero, como “achichincle” (AMLO dixit) de Peña Nieto. El otro -en cierta manera también beneficiario de un sistema que a pesar de criticar ratifica a través de su pacifismo-, como protagonista del presente y aún con posibilidades hacia el futuro.
Aquí el registro fotográfico en momento álgido y embarazoso de la relación entre ambos personajes en nota publicada el fin de semana por SDPNoticias.com:
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