No le gustó a Fox mi señalamiento de que su rancho es un monumento a la corrupción y, en vez de aclarar, se lanzó diciendo que MORENA es como el demonio.
¡Bendito Dios! Es un timbre de orgullo que al corrupto de Fox no le guste MORENA. Imagínense el daño que nos causaría el elogio de un achichincle de EPN.


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