martes, 7 de octubre de 2014


COLUMNAS

¿Es @aurelionuno otro presidenciable? Da igual con caos en Guerrero y grilla contra @lopezobrador_

@FedericoArreolalun 6 oct 2014 09:19
  
 
Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia. En su versión impresa, El Universalle dedicó una enorme viñeta. No es la típica caricatura crítica en la que, como debe ser, el monero exagera los defectos físicos del personaje.
Se trata, más bien, de todo lo contrario, de hacer sentir bien, gallardo, esbelto, elegante, hasta guapo al jefe de la Oficina de la Presidencia.
No digo que Nuño carezca de todas esas virtudes –lo he visto una vez y, la verdad de las cosas, no lo recuerdo bien–, simplemente comento el hecho de que lo normal en los periódicos son los cartones para molestar a los políticos, no para agradarlos.
Así pues, lo que este lunes ha hecho El Universal es una anormalidad, una anomalía, una excepción.
Y puede ser eso, también, una contradicción. El diario de Juan Francisco Ealy Ortiz califica a Nuño de “discreto” y, seguramente para probar que en realidad no lo es tanto, exhibe la “discreción” del cercanísimo colaborador del presidente Enrique Peña Nieto en espacios privilegiados de sus ediciones de papel e internet.
No es la primera vez que un medio de comunicación importante habla de la discreción de Nuño con gran algazara.
Hace unos meses Reforma le dio un trato similar al que hoy recibe de El Universal, lo que llevó a Ciro Gómez Leyva a recordar, en Milenio, que Liébano Sáenz –en el sexenio de Ernesto Zedillo era el hombre fuerte de Los Pinos– tuvo un gran poder porque recorría la casa presidencial en pantuflas, es decir, sin hacer ruido.
Y bueno, del recuerdo de aquel sexenio Gómez Leyva pasó a la inevitable comparación: a Aurelio Nuño le gusta usar sandalias de tela, de las que no hacen ruido y con las que uno se mueve en la intimidad del hogar, pero es obvio que también le da por los tacones, esos zapatos tan estridentes que siempre llaman la atención.
Se había puesto los tacones en Reforma y hoy Nuño se los vuelve a poner en El Universal.
Por si no fuera suficiente evidencia de que las pantuflas se le gastaron y, por lo mismo, ya no las va a usar, un columnista –Raymundo Riva Palacio, de El Financiero– que sin perder sus virtudes críticas está cerca de Los Pinos, hoy nos recuerda que EPN se llevó a Nuño de gira a Nueva York, donde lo sentó a su lado para que saliera en las fotografías.
Dice más Riva Palacio: que es mentira que en la carrera por el 2018 haya tomado la delantera el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ya que en Los Pinos, además del presidente, son tres los hombres que mandan y no solo uno: el propio Osorio, desde luego; el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño.
Interesante lo expresado por Raymundo, sobre todo si eso es lo que ahora en el gobierno quieren que se diga: que no son solo dos los funcionarios importantes –desde el principio se mencionaba nada más a Osorio y Videgaray–, sino tres, Nuño es el otro presidenciable de EPN.
Que sean dos o tres los presidenciables del PRI o del presidente, o bien que sean cuatro o cinco, o el número que sea, no importa. Lo relevante es que en el gobierno se siga haciendo la tarea correctamente.
Y aquí empiezan los problemas…
Una parte de la tarea, la de las reformas, se ha realizado a la perfección. Pero en otros temas, como el de la inseguridad que ha contaminado la política, no se ha mostrado la misma eficacia.
Y lo poco muy bueno que se hace, siempre hay alguien en el gobierno dispuesto a echarlo a perder. Como el diálogo entre los estudiantes del IPN y el secretario de Gobernación.
¿Quién filtró a dos diarios antipejistasCrónica y Milenio, que el movimiento estudiantil es controlado por Morena?
Cuando dos periódicos, que además están entre los menos críticos, traen el mismo chisme, necesariamente alguien les pidió publicarlo.
¿Para qué? ¿Ganas de dividir a los estudiantes del Politécnico? ¿Guerra sucia contra el nuevo, y pronto el principal, partido de izquierda?
No deben olvidar en el gobierno y el PRI que, en el 2018, el rival a vencer será Morena, tanto si va en alianza con el PRD como si se lanza a buscar en solitario la Presidencia.
Y a diferencia de lo que pasa en el gobierno y el PRI, en Morena sus líderes y militantes no se quiebran la cabeza fabricando varios presidenciables para un entretenido juego sucesorio, sino que son más prácticos y tienen uno solo, muy fuerte, muy listo y hasta muy mañoso, tan fuerte, listo y mañoso como todos los priistas notables juntos: Andrés Manuel López Obrador, que por cierto se alimenta y crece con la guerra sucia.
Si en los planes del PRI y el gobierno estaba fortalecer al PRD de Los Chuchos para restarle fuerza a Morena, la realidad ha empezado por poner en su lugar al perredismo.
En Guerrero la única salida que tiene el gobierno mexicano es la de sacar la tarjeta roja, por las buenas o por las malas, con las armas de la ley o con la presión política o de la PGR, al gobernador perredista Ángel Aguirre. Y también buscar, para arrestarlo, al alcalde perredista de Iguala, José Luis Abarca.
Para que el gobierno no entre en una seria crisis, tendrá a partir de hoy que darle esos terribles golpes, que necesariamente serán mortales, al PRD, el partido de izquierda cercano al gobierno.
Es algo que Andrés Manuel agradecerá. No en público, pero en privado sí. Lo conozco y pronto dirá a alguno de sus amigos: el ciudadano Peña Nieto bien que nos hace la tarea.
Y qué bueno que Peña Nieto haga esa tarea. Y todas las otras tareas. Porque lo importante es acabar con las causas de la violencia, no pensar en el PRD, el PRI y Morena y las elecciones de 2018, a las que no llegaremos como un país próspero y democrático si quedan sin castigo atrocidades espantosas como las de Guerrero y sus fosas clandestinas.
Para que las reformas operen realmente y se sientan en los bolsillos de los mexicanos, se necesita que haya paz, y en Guerrero, donde el gobierno es invisible, ciertamente no la hay.

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