viernes, 21 de noviembre de 2014

Con renuncia de Peña, ¿se desestabilizaría el Estado o el gobierno mexicano?

@NietzscheAristojue 20 nov 2014 10:30
  
 
El actual Estado Mexicano  es producto de la Revolución Mexicana (que hoy se recuerda) y la Constitución de 1917.
Hoy 20 de noviembre es el día que convoca a una gran marcha con destino al Zócalo partiendo de tres puntos estratégicos de la ciudad como zonas de concentración de las caravanas encabezadas por los familiares y compañeros de las víctimas de Iguala. El Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución y la Plaza de Tlatelolco. También, habrá decenas de concentraciones por todo el país y decenas de ellas en diversas partes del mundo.
La demanda de justicia ya va más allá de la urgente requerida para los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, se pronuncia sobre las condiciones de impunidad, corrupción y violencia reinantes en el país y se extiende a exigir la consecuencia necesaria sobre la incapacidad de los diferentes niveles de gobierno para cumplir con su responsabilidad, ya que éste, muy por el contrario, ha dado evidencias en muchas ocasiones de estar coludido con el crimen o ser el crimen mismo.
Ante esta natural reacción frente al agravio, existen voces autoritarias que acusan a los manifestantes de lanzarse contra el Estado Mexicano, de conspirar contra él, minarlo, desestabilizarlo. Es pertinente volver a aclarar los conceptos.
Una cosa es el gobierno, y otra debiera ser el Estado. Éste, como depositario del bien común, debiera prevalecer sobre los intereses particulares de quienes, durante un periodo determinado, ejercen el gobierno.
Lo que diversos sectores cada vez más crecientes de la sociedad han demandado es la renuncia del gobierno federal actual, del encargado de ese gobierno y sus colaboradores.
El actual Estado Mexicano  es producto de la Revolución Mexicana (que hoy se recuerda) y la Constitución de 1917. Ambas instituciones no están siendo cuestionadas en su forma esencial  (se cuestiona, en todo caso, el que se les haya desvirtuado y degradado). Se cuestiona a quienes son los encargados, a las autoridades al mando de las instituciones del Estado. Es decir, al gobierno de Enrique Peña Nieto.
Porque si  un gobierno se va, el Estado prevalece. Hoy se cuestiona a un gobierno que ha insistido en gobernar a espaldas de la sociedad, en contra de sus intereses. Gobierno de legitimidad cuestionada en principio, una vez en el poder no supo ganar esa legitimidad con un buen ejercicio. Los mexicanos desean recuperar el Estado para que éste sea respetado e igualmente sea respetada la sociedad. Y que un nuevo gobierno responsable, comprometido socialmente antes que con los intereses trasnacionales, sea el que cumpla el mandato social definido esencialmente en la Constitución de 1917. Ese que hoy día está ausente: Gobernación para el pueblo o la sociedad; como quiera llamársele.
Así pues, si Peña Nieto renunciara al cargo, solamente se daría un cambio de gobierno. Y antes que desestabilizarse o debilitarse, se restauraría, se fortalecería al Estado Mexicano. Al menos este debiera ser el objetivo mayor de la sociedad ante el agravio e injusticia. Un nuevo gobierno tendría necesariamente que escuchar a la sociedad; estar al servicio e ella.
Y lo que menos debiera hacer el gobierno actual es utilizar hoy, en contra de la sociedad demandante de justicia, la fuerza del Estado. Justicia para Ayotzinapa, justicia para México y los mexicanos.

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