miércoles, 14 de enero de 2015

Represión en Iguala

@fernandeznoronamar 13 ene 2015 20:33
  
 
Cada vez es más insistente y sólida la versión de la participación del ejército en la desaparición de los 43 normalistas. 
El día de ayer, nuevamente fuimos testigos de una represión en Iguala, Guerrero. Padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos y normalistas de Ayotzinapa, solicitaron ingresar a la zona militar del batallón de infantería número 27 en esta población de Guerrero, donde reclamaban la participación del ejército en la desaparición de los normalistas y exigían ingresar al lugar. Al negárseles el acceso, intentaron pasar a la citada zona militar, la respuesta que tuvieron fue la de la represión. Es absolutamente insustancial si tienen razón o no en su percepción. ¿Por qué? 
Porque hace ya casi cuatro meses que desaparecieron estos 43 normalistas y el gobierno se niega a reconocer que sucedió la noche del 26 de septiembre en que fueron desaparecidos. Porque cada vez es más insistente y sólida la versión de la participación del ejército en la desaparición de los 43 normalistas. Porque si padres y familiares consideran que sus hijos están en la zona militar de Iguala, Guerrero o que hay elementos de prueba de que en algún momento ahí estuvieron, el desgobierno de Peña debería abrir las puertas para que puedan verificarlo.
Pero lo que sin duda es una absoluta estupidez es que hayan enviado a la policía militar para recibir con gases lacrimógenos  y toletes a padres y a normalistas.
¿Encima del enorme dolor, frustración e indignación por la incapacidad del gobierno de Peña en responder a casi cuatro meses de la desaparición de los 43 normalistas y de sufrir burlas crecientes, los familiares de los jóvenes desaparecidos, deben además tolerar la represión?
No tengo dudas de que habrá quien cuestione la legitimidad del uso de la violencia para acceder a la zona militar, pero puesto en su justo contexto, ¿pueden ser acusados de violentos los padres de los normalistas por seguir buscando a sus hijos y actuar con energía? ¿Son ellos los generadores de la violencia? Y si me insisten que son violentos ¿No prevé la propia ley el uso de la violencia en legítima defensa? ¿No estás obligado a recurrir a todos los medios a tu alcance para rescatar a tus hijos secuestrados? Pero no están ahí, me responderán otros. ¿Lo pueden afirmar con absoluta certeza? ¿Y cancela acaso su afirmación el derecho de los familiares a cerciorarse con sus propios ojos de la realidad? ¿No será que el ejército los oculta u oculta pruebas del paso de los normalistas desaparecidos por esa zona militar? ¿Deben hacer caso al cansado Murillo Karam y al insensible Peña Nieto y olvidar a sus hijos desaparecidos?
Lo que ayer vimos es desgarrador. Un grupo de padres y madres de normalistas cargando un enorme dolor a cuestas que obtiene como respuesta gases lacrimógenos, toletazos y pedradas. Peor aún, la tía de uno de los normalistas desaparecidos fue retenida dentro de la zona militar por más de una hora y la amenazaban de que no saldría de ahí pues civil que entra no sale, le decían. ¿Puede haber mayor crueldad de los militares que así amenazaban? ¡Qué los normalistas enfrentaron al ejército! Si, ¡casi con las manos desnudas! ¿No debió el ejército simplemente abrir sus puertas, acordar el recorrido, acompañar a los familiares y mostrar el lugar? 
El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas es, para vergüenza nacional, Enrique Peña Nieto. No debemos esperar sensibilidad o respuesta sensata alguna de él, debemos obligarlo a renunciar. Urge instrumentar una forma no violenta para hacerlo, antes de que las formas violentas de lucha ganen la calle y acaben dominando éstas por desesperación y por desesperanza a la gente.  ¿Cuáles formas de lucha no violenta? Todas las que abre el abanico de la desobediencia civil.
"Vivos se los llevaron,  vivos los queremos". 

"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".

Gerardo Fernández Noroña. México D.F. a 13 de enero de 2015

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