Fin de la campaña
Agradezco a todos quienes durante estos intensos días de campaña me han ayudado de muy diversas maneras.
Como me comprometí con el Partido del Trabajo hice una campaña nacional llamando a votar por los candidatos a diputados federales de este partido. Sin ser militante del PT y siendo candidato externo, he hecho una campaña muy intensa en su favor.
Me encontré con un pueblo pobre, paupérrimo. Vi gente viviendo en condiciones misérrimas, brutalmente inhumanas.
Las políticas que los desgobiernos neoliberales del PRI y del PAN han impuesto a la mayoría de la población la han condenado a vivir en condiciones que ningún ser humano merece sufrir. El hambre, la injusticia, el racismo, la enfermedad, el dolor, las jornadas de trabajo bárbaras y los salarios miserables son lo cotidiano para la inmensa mayoría de los mexicanos.
A ellos se suma una profunda injusticia social, una desigualdad social salvaje y despiadada y, un saqueo de las riquezas nacionales infame. Corrupción, impunidad, red de complicidades, burla de los derechos del pueblo, pisoteo del marco constitucional agravan aún más las condiciones de pervivencia del pueblo.
Sumado a ello, los crímenes de Estado como las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales bañan en sangre el territorio nacional.
Campañas electorales basadas en el engaño de prácticas ilegales y de atropello a la dignidad humana, son la constante del proceso electoral que se vive con sus notables excepciones. Se vive además un proceso electoral viciado y profundamente inequitativo.
La oposición de izquierda, con su fragmentación y sus contradicciones se desempeña en este marco adverso y contradictorio.
Mientras que los electores del PRI y del PAN se preparan para votar, un sector de la izquierda y un sector despolitizado en la población cae en la trampa de anular el voto o de abstenerse, sin darse cuenta que con ello favorecen el estado de cosas existente; sobre todo que lo quieran o no favorecen al partido de Peña y a su desgobierno llamando a anular su voto o a no ejercerlo.
En este marco mantengo la postura que he desarrollado a lo largo de esta campaña durante todo el territorio nacional: llamo a votar, ya en campaña hice un llamado explícito de por quién hacerlo; llamo a revocar el mandato de Enrique Peña Nieto junto con el voto el próximo domingo 7 de junio y, llamo a prepararnos para una rebelión no violenta que obligue a Peña Nieto a renunciar y que genere la convocatoria a una elección extraordinaria de presidente de la República y a la realización de un congreso constituyente que restablezca la Constitución de 1917, que recupere el patrimonio nacional y la riqueza entregada al capital sea nacional o extranjero y que, acreciente los derechos de nuestro pueblo y restablezca la independencia y la soberanía de nuestra patria.
Estos dos meses de campaña, es público que he hecho todo el esfuerzo posible para llevar a los más de lugares de la República este camino que propongo.
Toca ahora a cada uno de los mexicanos decidir si hacen suyas estas iniciativas. De antemano agradezco a todos los que han ofrecido votar por el PT para que yo regrese al Congreso.
Espero reiniciar mis recorridos por el país como diputado electo pero de no alcanzarse este objetivo, de igual manera seguiré recorriendo el país impulsando estas propuestas que hoy nuevamente les comparto.
Agradezco a todos quienes durante estos intensos días de campaña me han ayudado de muy diversas maneras. Agradezco sobre todo las muchas y gratas muestras de apoyo y cariño que me han otorgado hombres y mujeres a lo largo de estos recorridos.
Terminó esta reflexión diciéndoles que si la gente vota de manera masiva, si el 80 o el 90% o cerca del 100% del padrón sale a votar el domingo 7 de junio, el PRI y la derecha estarán liquidados políticamente hablando. Sería el principio del fin del actual régimen, sobre todo, si junto con el voto, se revoca el mandato de Peña y se preparan las condiciones para la desobediencia civil aplicada a nivel nacional.
No desestimen la fuerza del pueblo ni desestimen formas diversas de lucha. Pongamos el acento en la lucha no violenta y sumemos el esfuerzo y la unidad para acabar con este régimen oprobioso que no merecemos los mexicanos.
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