sábado, 20 de junio de 2015


Los caminos de @ManceraMiguelMX

@HECavazosAjue 18 jun 2015 18:55
  
 
Así que el Dr. Mancera quiere ser presidente. ¿Tiene posibilidades?


Por fin se ‘destapó’ Mancera. Que a nadie le quepan dudas: el Jefe de Gobierno del Distrito Federal quiere ser presidente de la República. Tampoco se sorprendan, la jefatura de gobierno de la Ciudad de México siempre ha servido como extraordinaria plataforma político-electoral para buscar una candidatura presidencial. A todos los que han pasado por esa oficina les ha funcionado. Bueno, no a todos. A todos menos a Marcelo, más bien.
Mancera no ha sido un mal alcalde en la capital. Su desempeño si bien se ha visto mermado por acometidas fratricidas y fuego amigo; no obstante, el doctor ha resistido a dichos embates de manera estoica. Me refiero a los plantones de la CNTE, que bien se pueden interpretar como una mañosa y punzante arma esgrimida por Ebrard para boicotear la gestión de su sucesor en el GDF. También estoy hablando de todas las marchas y bloqueos organizados y perpetrados por fuerzas de la izquierda para desquiciar a los capitalinos y golpear a su gobernante.
¿Quién financia tanto caos en el Distrito Federal? Seguramente quienes ven en Mancera Espinosa a un rival político con potencial y fuerza.
Regresando al punto de que MAM ha sido un buen jefe de gobierno, basta con sacar de la ecuación los problemas que heredó de la administración pasada como la Línea 12, la corrupción, la inseguridad, la desorganización vial, la falta de inversión en el drenaje, entre otros, y ya tenemos un buen gobierno. Que si Miguel Ángel Mancera no ha masacrado a los ‘maestros’; pues no, en primer lugar, porque el problema que estos facinerosos acarrean es de materia federal y en segundo lugar, porque eso es justamente lo que estos educadores sin educación quieren: un muertito. No se trata de traer violencia a las plazas públicas; al contrario. Y dichas dificultades que ha traído consigo el movimiento magisterial han sido manejadas de la mejor manera posible, sin represión, mediante diálogo y con altura política.
Así que el Dr. Mancera quiere ser presidente. ¿Tiene posibilidades? Es pronto para saberlo. Sin embargo, lo que ya se puede ir anticipando y leyendo en el escenario político son los dos caminos que se le han trazado, la disyuntiva a la que pronto se enfrentará: buscar la Presidencia mediante la postulación de un partido político o de una coalición de fuerzas políticas, o buscarla como candidato independiente, siguiendo los pasos de ‘El Bronco’. ¿Cuál de estos dos caminos le conviene más al jefe de gobierno? Veamos…
Una de las cualidades del jefe de gobierno capitalino es su capacidad para conciliar, para dirimir diferencias, para estar bien con todos. Mancera tiene buena relación con el Gobierno Federal, con los partidos políticos, con Andrés Manuel López Obrador y con la ciudadanía en general. Esto último lo ayudaría para encabezar una candidatura presidencial postulada por una coalición amplia y plural comprendida por múltiples y diversos partidos políticos. Y si a esto le sumamos una negociación con AMLO, un exhorto a este último en que cumpla con esa promesa que hizo en 2012, aquella que hablaba de un relevo generacional en las izquierdas, podríamos tener en el doctor la fuerza aglutinadora que podría volver a unir a las fuerzas progresistas nacionales. Y si no es con MORENA, también podría MAM ser postulado por una alianza PAN-PRD y conducir el primer gobierno federal de coalición de nuestra historia.
Por otro lado, tenemos el camino del candidato independiente. Este puede resultar atractivo a causa de que en la actualidad se vive un hartazgo irremediable de parte de la sociedad con los partidos políticos. Estamos hartos de ver cómo se derrochan recursos en basura audiovisual; estamos saciados del cinismo de los políticos tradicionales; estamos hastiados de las campañas políticas repetitivas, vacuas, demagógicas y simplonas. Ya nos tienen hasta la madre esas rémoras que tiran nuestro dinero a la basura. Sin embargo, debe considerar Mancera que este camino en tres años puede perder encanto. El candidato independiente como tal fue una novedad, fue un fenómeno mercadológico y político en Nuevo León. ¿Pero qué tanto podrá trillarse, manosearse, ensuciarse esta figura de aquí al 2018? Vale la pena echarle una meditada.

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