miércoles, 10 de junio de 2015

¿Por qué la debacle del #PRD y el triunfo de #Morena en el DF?

@NietzscheAristomar 09 jun 2015 22:13
  
 
Enhorabuena a Morena por su triunfo.

Muy simple. Como en un nítido argumento de película, detrás del derrumbe del PRD y el arribo triunfante de Morena al Distrito Federal y, en general, como primera fuerza de izquierda en el país (PRD es de izquierda sólo en el discurso), subyace la ambición y la traición del PRD y su alianza con Felipe Calderón y Enrique Peña, por un lado; el buen trabajo y la conciencia crítica de la ciudad, del otro.
El PRD perdió su filiación de izquierda cuando se olvidó del origen, de sus electores (a quienes una y otra vez ha traicionado), de lo que los partidos reconocen como su “base”; cuando la ambición los burocratizó. En esa ruta, transigió y negoció con Felipe Calderón y Enrique Peña. Y defendiendo su actuación con una máscara de izquierda moderada, negociadora y moderna, se le fue el tren y no se percató en qué momento ni cómo pasó. Y si lo advirtió, tal vez no le importó, considerando que la estructura burocrática y el presupuesto público serían elemento suficiente para sostenerse como ente político activo en la ciudad y el país.
Mas la caída no ha sido espontánea. Cuatro momentos al menos definen los puntos de quiebre en el derrumbe del otrora partido de la revolución democrática:
1. Cuando Los Chuchos en complicidad con Felipe Calderón y el tribunal electoral despojaron del triunfo de la presidencia de la organización a Alejandro Encinas en 2008. Desdeñaron y desplazaron así a la izquierda social del partido y reconocieron a cambio a Calderón.
2. Cuando Los Chuchos negociaron y se aliaron en 2012 con Peña Nieto en el llamado pacto por México, mecanismo lejano a la sociedad, sus demandas y necesidades. Legitimaron así a Peña y permitieron una serie de reformas antipopulares y la privatización de los recursos estratégicos.
3. Su corresponsabilidad en la tragedia de Ayotzinapa en 2014 y su fracaso como gobierno en Guerrero.
4. La actuación oficialista y antipopular del jefe de gobierno de la ciudad de México, Miguel Mancera, con la complacencia del partido de 2012 a la fecha.
En cambio, el triunfo de Morena que lo ubica como primera fuerza política en la ciudad se debe sí, a esta debacle perredista, pero sobre todo al buen desempeño de López Obrador cuando éste fue gobernante de la ciudad y a la conciencia crítica de una gran parte de la población de la misma; a la firmeza de sus electores.
Se quejan ahora los líderes Chuchos que vaciaron al histórico PRD de su carácter de izquierda; responsabilizan a Morena. Dicen que la izquierda está dividida, cuando la realidad es que el partido aliado de Peña y Calderón no es ya más una entidad de izquierday ni siquiera de oposición; está hueca, vacía de respaldo popular. Su líder fundador, Cuauhtémoc Cárdenas renunció y asimismo varios de los personajes más importantes del partido, incluyendo a López Obrador. Se trata sólo de una estructura partidista parasitaria, como casi todas las demás.
En todo caso, no ha sido López Obrador quien ha defendido a Peña en el asunto de la Casa Blanca, ha sido Aureoles; tampoco viajó a Londres a “codearse” con la realeza, ha sido Barbosa; no ha negociado con él, han sido Ortega, Naranjo, Zambrano y los demás; no se ha comportado como “hombre de mundo” de la “clase política” a semejanza de la “élite” parasitaria del PRIAN-Verde, han sido Los Chuchos y Los Chuchitos.
Enhorabuena a Morena por su triunfo. Ahora sus integrantes tendrán que trabajar en serio, cumplir con la expectativa de sus votantes, que no se pierdan, como el PRD, en el glamour de “la clase política”, los encantos del presupuesto y los laberintos de la dorada burocracia.

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