COLUMNAS
Negro panorama para la economía mexicana y pocas soluciones del gobierno de Peña
El petróleo crudo, que es principal producto de venta en el exterior del país ha visto derrumbarse su precio en los últimos días.
Los datos macroeconómicos que se han dado a conocer en los últimos días, nos hacen prever un negro panorama para la economía mexicana para el último trimestre del 2015 y para el año próximo; pues se espera una mayor inflación, un peso más depreciado y un menor crecimiento económico.
.El pasado jueves 20 de agosto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) redujo su expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año a un rango de 2 a 2.8 por ciento desde 2.2 a 3.2 por ciento. Dicha estimación es más optimista que la del Banco de México, que prevé un avance de la economía entre 1.7 y 2.5 por ciento.
Son muchos los factores, internos y externos que están afectando negativamente el rumbo económico del país, lo que está provocando que se dificulte alcanzar los objetivos macroeconómicos trazados originalmente por el gobierno federal para el presente año. Entre estos elementos destacan los siguientes: 1) baja del precio del petróleo de exportación 2) presiones al tipo de cambio del peso frente al dólar 3) riesgos inflacionarios 4)bajo crecimiento de economías como China, India y la de la mayoría de los países europeos. 5) Violencia generalizada en varias regiones del país que inhibe la inversión 6) posible sobre calentamiento de la economía de los Estados Unidos 7) aumento de la deuda pública del gobierno 8) endurecimiento de la política migratoria de los Estado unidos 9) mercado interno débil, 9) aumento desmedido de la economía informal 10) baja en salarios y creciente pérdida del poder adquisitivo del salario 11) concentración de la producción y los servicios en muy pocas empresas.
El petróleo crudo, que es principal producto de venta en el exterior del país ha visto derrumbarse su precio en los últimos días; la cotización de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME), cerró la sesión del pasado viernes 21 de agosto, ubicándose en los 37.50 dólares por barril, 41.50 dólares menos del precio pronosticado por la Ley de Ingresos del 2015.
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Los ingresos petroleros son de gran importancia para las finanzas públicas del país, el año antepasado éstos representaron el 7.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y significaron aproximadamente el 35 por ciento respecto a los ingresos totales del gobierno federal, lo que significa que de cada 10 pesos del gasto del presupuesto federal 3.50 pesos provinieron de los ingresos de los hidrocarburos.
La caída de los precios del petróleo en el mercado internacional se debe a varios factores, destacándose la desaceleración de la economía China e India, así como los problemas en las economías de la mayoría de los países europeos, por lo que está disminuyendo la demanda del crudo en el mercado internacional, otro factor que influye en una menor cotización del precio del petróleo es que los países árabes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no quieren bajar su plataforma de producción que disminuya la oferta del hidrocarburo, en beneficio de una mayor cotización del energético, la previsión de un incremento de las estimaciones de producción de petróleo de esquisto de Estados Unidos que podría llevar al mercado a un exceso de oferta y el mejoramiento de las relaciones de Estados Unidos con Irán que reactivaría la venta de crudo de ese país de medio oriente al mercado internacional. Todos estos factores están influyendo negativamente en que el precio del petróleo este muy bajo y esta tendencia es posible que se mantenga un largo tiempo y siga impactando negativamente las finanzas del país.
El peso mexicano ha sufrido en los últimos días una fuerte depreciación en su paridad cambiaria frente al dólar, lo que ha provocado preocupación entre varios analistas financieros, que ven en estos acontecimientos un inminente incremento de la inflación y pérdida de confianza de los inversionistas tanto nacionales como extranjeros, inclusive hay columnistas especializados que comparan la situación actual con la del entorno económico que había en el país en diciembre de 1994, cuando la divisa mexicana experimentó una severa devaluación.
Ayer, el dólar en ventanillas sumó una semana entera de marcas históricas: el lunes cerró en 16.77 pesos y para este viernes alcanzó los 17.28. Mientras el interbancario se ubicó en el último día de la semana en 16.9115, luego de haber iniciado la semana en 16.4190 pesos por unidad.
La debilidad que ha mostrado la divisa mexicana, según especialistas del mercado cambiario, se debió a la incertidumbre que ha prevalecido por la expectativa del aumento a las tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED); además de la turbulencia provocada por la crisis de deuda de Grecia así como la decisión del gobierno Chino para devaluar su moneda (el yuan), esto con el fin de mejorar la competitividad en precio de las mercancías del país oriental en el mercado internacional.
El actual tipo de cambio del peso frente al dólar, es ya mucho más alto que el previsto por la Ley de Ingresos para el 2015, que es 14 pesos, por cada divisa de los Estados Unidos, lo que significa que habrá más pesos por la exportación, pero los pagos en moneda extranjera serán mucho mayores en moneda nacional.
La depreciación del peso frente al dólar, ya está ocasiona que los productos importados ya sean terminados o como insumos para la producción, aumenten su precio en moneda nacional, lo que provoca que existan riesgos de aumento de costos para los productores y una mayor inflación, muy por encima del pronóstico del gobierno, para el último tercio del año.
El riesgo para México de una alza en la tasa de interés por parte de la FED, y que puede influir negativamente en el tipo de cambio, consiste en que actualmente el país es el segundo con mayor tenencia de valores gubernamentales por parte de extranjeros entre los países emergentes, por lo que estos especuladores internacionales, podrían transferir sus inversiones a un mercado más seguro como es el de los Estados Unidos, lo que ocasionaría fuga de capitales y fuertes presiones para el peso.
La economía de los Estados Unidos, que es el principal socio comercial de México, se está recuperando notablemente; en el segundo trimestre de este año el PIB estadounidense creció a una tasa del 2.3 por ciento; este aumento económico del vecino del norte beneficia, notablemente a nuestro país ya que aumenta la demanda de bienes y servicios, mexicanos, se crean más fuentes de trabajo para los migrantes mexicanos, por lo que se incrementan las remesas, con lo que aumenta la captación de divisas y la capacidad de consumo de los parientes que reciben las remesas.
Hay analistas que hablan que la economía de los Estados Unidos podría sufrir un recalentamiento este fin de año o para 2016, es decir, que la capacidad productiva de la economía estadounidense no pueda seguir el ritmo de una creciente demanda agregada en periodos de crecimiento económico acelerado, lo que lleva a un desequilibrio entre la demanda y la capacidad productiva.
El posible recalentamiento de la economía de los Estados Unidos podría provocar una inflación por aumento de la demanda, ya que los proveedores de bienes y servicios tratan de capitalizar el exceso de una demanda que no se puede satisfacer debido a las limitantes existentes en la producción, aumentando los costos. Los altos precios tienden a reducir la demanda agregada y las exportaciones, puesto que las mercancías y servicios se vuelven más caros, influyendo también la fortaleza del dólar frente a las monedas extranjeras, lo que reduce el consumo pudiendo llevar a una recesión económica que afectaría gravemente a la economía de México dada la dependencia que se tiene con la economía de vecino del norte.
La deuda pública del país ha aumentado considerablemente en los últimos años, el déficit esperado para el 2014 es de 1.5 por ciento y para 2015 es de 1.0 por ciento, pero si consideramos la inversión, tanto para este año, como para el año venidero, el déficit sube a 3.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Si tomamos en cuenta históricamente los requerimientos financieros del sector público, la deuda real integral del país, se eleva a 42.2 con respecto al PIB en 2014 y a 43.3 en 2015, lo que significa que en dos años del gobierno de Enrique Peña Nieto, la deuda del país aumentó como porcentaje del PIB un 6.3 por ciento.
El aumento del déficit se justificaba, para tener un mayor presupuesto para el gasto público que incentive, la creación de infraestructura necesaria para el desarrollo y aumento de la producción, pero esto no ha sido realidad porque hay subejercicio en el presupuesto, ejemplo de esto se da en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), que según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al primer semestre del año pasado esta entidad había dejado de ejercer 9 mil 737 millones de pesos lo que significó apenas un avance del 39 por ciento del total presupuestado a esa dependencia.
La cancelación de la construcción de la refinería de Tula, y la suspensión de la licitación de la construcción del ferrocarril México – Querétaro, tendrán efectos negativos en la inversión y el empleo además de que seguiremos con la dependencia en gasolinas y diesel del exterior.
Los factores con los que la administración del gobierno federal, para sustentar sus pronósticos en 2015 se basaron en que con la reforma energética, habría una mayor inversión que creará fuentes de trabajo, mayor demanda interna; con la reforma en comunicaciones, bajarán las tarifas en telefonía, internet y televisión de paga. Las gasolinas, el diesel y el gas LP, frenaron su desliz mensual a la alza de sus precios, lo que provocará menores riesgos inflacionarios, pero las tarifas que pagan los mexicanos por los combustibles son de las más altas del mundo, un gasto público en infraestructura productiva que coadyuve a una mayor producción de las empresas y fortalezca el consumo interno.
El gobierno de Enrique Peña Nieto, a fin de asegurar los ingresos petroleros ante una mayor caída en los niveles del precio promedio de la mezcla mexicana de exportación y permitir una mayor certidumbre para la aprobación de la Ley de Ingresos de la Federación 2016, por parte del Congreso de la Unión; SHCP ha adquirido un programa de cobertura de precios de petróleo y este será de un precio garantizado de 49 dólares por barril, lo que significa 11 dólares por arriba del actual precio del petróleo mexicano.
Para 2016 se cubrirá 212 millones de barriles por los cuales se pagaron 1,090 millones de dólares (17,503 millones de pesos) que garanticen los 49 dólares.
El año pasado también se adquirieron en el mercado de derivados, coberturas petroleras que garantizaran en la Ley de ingresos del 2015 los 79 dólares por barril y este seguro fue adquirido por 10 mil 467 millones de pesos, algo muy inferior que lo que se está pagando para la cobertura del 2016.
La forma cómo ha enfrentado el gobierno federal la depreciación del peso frente al dólar es a través de las subasta del Banco de México de moneda de los Estados Unidos a precios preferenciales y estos recursos salen de las reservas internacionales, pero esta medida de poco ha servido y la moneda azteca se sigue depreciando y ya hay menos dólares en las reservas.
La esperanza que tiene el gobierno de Peña Nieto, para que haya mejores perspectivas económicas, están en la reforma energética, pero los bajos precios del petróleo, están haciendo menos atractivos las inversiones y la Ronda Uno hasta el momento ha sido un fracaso .
En mi opinión la estrategia para enfrentar mejor las prospectivas debe haber un cambio en la política económica del país, basado en la industrialización, la creación de empleo y ampliar el mercado interno priorizando la creación de pequeñas y medianas empresas, que aumenten la competencia y que no sean los monopolios privados los que dominen.
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