Kate y El Chapo, Reality y Abrazo entre Espectáculo y Narco – Primera Parte
Reportaje original publicado en Revista Proceso No. 2046
Un nuevo capítulo de la relación entre farándula y narcotraficantes, entre el mundo de la ficción y el mundo del crimen se abrió cuando la procuradora general de la República, Arely Gómez, afirmó el 8 de enero que el “elemento importante” para ubicar a Joaquín El Chapo Guzmán Loera fue su intención de hacer una película biográfica, por lo que sus abogados “contactaron a artistas y productores”.
Arely Gómez señaló que el jefe del cártel de Sinaloa “estableció comunicación con actrices y productores, lo cual ya forma parte de una nueva línea de investigación”. Un día después, los nombres de la actriz y productora Kate del Castillo y del actor norteamericano Sean Penn, ganador de tres premios Oscar, aparecieron como las “pistas principales” de las autoridades mexicanas para llegar al Chapo Guzmán.
Un reality que borró las fronteras entre la verdad y la ficción, entre el espectáculo y la investigación policiaca comenzó desde ese momento. Las indagatorias de la PGR y las filtraciones a la prensa sobre el intercambio de mensajes por chat entre Kate del Castillo y Guzmán Loera, así como la publicación de una crónica y entrevista de Sean Penn con el capo de Sinaloa en la revista Rolling Stones abrieron las compuertas de una cacería mediática y judicial en contra de ambos.
No sólo provocaron una cacería. También se inició una exhibición, por entregas y a través de videos, chats y partes del expediente judicial, sobre una historia que ha fascinado a la audiencia mexicana entre Kate Del Castillo y El Chapo, teñida de presunto romance y diálogos entresacados de la propia teleserie de ficción La Reina del Sur, basada en la famosa novela de Arturo Pérez Reverte que catapultó la fama de la ex actriz de Televisa que se fue a Hollywood para triunfar en la gran industria trasnacional del entretenimiento.
Para la dramaturga y escritora Sabina Berman “existe una mutua atracción porque los narcos o la gente que está fuera de la ley son las ovejas negras que se separaron de la sociedad y los actores son los que los encarnan, los representan en las series, películas o telenovelas, sin haberse salido de la sociedad y de la legalidad”.
A su vez, el actor Daniel Giménez Cacho, célebre también por su compromiso en causas sociales como la defensa de derechos humanos o el caso Ayotzinapa, afirmó a Proceso que él también hubiera hecho una entrevista con El Chapo para “entender el fenómeno de cómo se ha llegado hasta estas cúspides financieras, logísticas y de impunidad; de cómo hemos fracasado como sociedad para ofrecer mejores caminos sociales y culturales que la narcocultura”.
“Para representar cualquier papel un actor no puede juzgar a su personaje. Un actor lo debe conocer y comprender. Otra cosa es el contenido crítico o de valores que la obra, película o serie nos muestre; es ahí donde se puede hablar de ética y de responsabilidad social. Si nos erigimos en jueces morales y nos escandaliza la entrevista de Sean Penn y Kate del Castillo pronto deberemos condenar a las pastorelas navideñas pues hacen una descarada apología al demonio”, ironizó Giménez Cacho, al referirse a la crítica de que Penn y Del Castillo realizaron una “apología al delincuente más buscado”.
Codirectora de la película Entre Pancho Villa y una Mujer Desnuda y autora y guionista de la biografía de la cantante Gloria Trevi, Sabina Berman consideró en entrevista con este semanario que en el escándalo generado por el acercamiento entre Kate del Castillo y Sean Penn existe la pretensión de los voceros gubernamentales de “imponer una moral autoritaria e hipócrita”.
“Esto no tiene que ver con el bien o el mal. Imagínate si Shakespeare sólo hubiera escrito sobre personajes buenos. No existirían obras como Macbeth, Hamlet o todas sus grandes obras. En Kate del Castillo como en casi todos los mexicanos lo que es el bien o el mal está desfigurado por la mentira oficial”, sentenció la escritora.
En el mismo sentido Giménez Cacho advirtió que “la cuestión del mal siempre ha sido fascinante. A los niños son los personajes que más les gustan: los malos; y en las novelas no hay mejor cosa que actuar al villano porque los otros personajes de ‘buenos’ son unos tarados aburridos”.
Ganador de 5 Arieles por sus interpretaciones cinematográficas, entre ellas la del villano jefe de la oficina de la Presidencia en la película Colosio, el Asesinato (2012), Giménez Cacho confió: “no te voy a negar que haber interpretado a Maximinio y al Doctor en Colosio generó descargas afrodisiacoendorfínicas (sic) muy poderosas. Hacen que uno comprenda por qué cuando se tiene el poder ya no se quiere soltar”.
La Censura y la Moral Imperante
-Algunas voces oficiales y dentro de los medios señalan que hablar bien de El Chapo en películas o en teleseries es realizar una apología de la violencia y de criminales que han matado a mucha gente. ¿Qué piensa de esta posición? –se le cuestiona a Berman.
-La ficción en el cine o en la literatura no es para que los buenos ganen. Tampoco el periodismo sirve para imponer una moral dominante. En todo caso, el que se tiene que enmendar es el sistema político.
“El método autoritario ha sido que todo lo que no confirme la moral imperante en los medios de comunicación o en el cine se le excluye. La misma crítica le hicieron a don Julio Scherer cuando entrevistó al Mayo Zambada”.
-¿Por qué a pesar de la relación de mutua atracción entre el mundo de la ficción cinematográfica o televisiva y el narco no hay grande series en México sobre este tema? –se le preguntó a Giménez Cacho.
-En México se vive un régimen de censura y autocensura sofisticado que convive con una relativa libertad de expresión. Para series y telenovelas, la censura la fija el duopolio televisivo que por su asociación estratégica con el gobierno no permite contenidos críticos. En este campo, Epigmenio Ibarra ha avanzado mucho al hablar de estos temas y ponerlos a disposición del gran público, pero es quizá el único productor que lo ha logrado.
“No logramos todavía hablar al gran público con pluralidad de nuestros problemas sociales. En México somos socialmente desconfiados de la autoridad y no hay contenidos en la televisión que expresen pluralmente esta percepción ciudadana. Lo digo porque tengo la impresión de que en Estados Unidos es más unánime la percepción de que la DEA y el FBI podrán salvar al mundo. En la serie Narcos, producida por Netflix, la culpa de todo la tiene Pablo Escobar y los guapos empleados de la embajada son superhéroes que salvarán al mundo”, abundó Giménez Cacho.
-Del otro lado, ¿cuál es el interés de los narcotraficantes en acercarse al mundo del cine o la farándula? –se le preguntó a Sabina Berman.
-En los narcos la justificación es el uso del dinero para contar sus propias historias. Lo hacen con los grupos musicales, con los narcocorridos, con la literatura y con el cine. Lo que el Chapo evidentemente quiere con Kate del Castillo es contar su historia, bajo sus términos, con su propia ética. Y quién sabe si no sería una película más interesante desde este enfoque.
“Los narcos en las telenovelas o en las teleseries son muy malos a lo tonto. Quizá sería más realista documentar su propio enfoque”.
-Sin embargo, ¿existe el riesgo de que te acusen de propagandista o de lavar dinero como lo están haciendo ahora con Kate del Castillo?
-Por supuesto. A mí se me han acercado políticos de mucho dinero y me preguntan ‘¿cuánto me cuesta contar la película de mi vida?’. Las negociaciones siempre se rompen a la hora de llegar a la cláusula de la libertad de expresión o libertad creativa. En el este caso, con Kate del Castillo, es la intención de El Chapo de contar su propia historia. No olvidemos que El Chapo es el producto de una guerra contra las drogas y de corrupción. Su historia es la historia de las contradicciones de una sociedad hipócrita como la nuestra y la de Estados Unidos en materia de narcotráfico.
En el caso de la acusación de que se “lava dinero”, Berman subrayó que “no veo a los actores o actrices lavando dinero de un capo y tampoco creo que la industria cinematográfica sirva para eso. Ellos pueden lavar dinero de otras muchas formas más eficaces, como la propia industria petrolera. EL Chapo lo que quiere es contar su historia”.
Justo en la semana de la cacería a Kate del Castillo y de críticas al papel de Sean Penn se publicaron dos testimonios de periodistas que fueron buscados antes por los abogados de El Chapo Guzmán para escribir su autobiografía. En el periódico español El País, el periodista y escritor argentino Diego Fonseca relató el 11 de enero que hace cuatro años lo buscó un cirujano plástico del capo sinaloense para contar su vida.
“El libro debía escribirse en condiciones de espanto y absurdo. El inicio de la producción no tenía fecha fija porque dependía de cuando Guzmán Loera quisiera o pudiera hablar”, rememoró Fonseca, quien finalmente no concretó el proyecto.
También el periodista norteamericano Patrick Radden Keefe, de The New Yorker, reveló que recibió una oferta de El Chapo Guzmán para escribir sus memorias, tras publicar el texto La Caza del Chapo. Los abogados del capo sinaloense lo buscaron, pero tampoco se concretó esta oferta.
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PORQUE SOMOS MEXICANOS.SI SEÑOR, CON COMPROMISO Y DIGNIDAD PARA CUMPLIR OBLIGACIONES Y EXIGIR DERECHOS COMO HOMBRES Y MUJERES LIBRES. (("No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos." Martin Luther King)) PASE USTED POR SU DERECHO A LA VERDAD!!!! BIENVENIDO!!!
domingo, 17 de enero de 2016
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