COLUMNAS
#PanamaPapers; patrimonio, impunidad y evasión; el contratista de EPN
Cuando aguardan la salida del vuelo de Berlín a Frankfurt la mañana del 5 de abril, los pasajeros toman los ejemplares de Der Tagesspiegel y del Berliner Morgenpost que Air Berlin ofrece a sus clientes. Ambos diarios traen en la portada por segundo día el asunto de los Papeles o Documentos de Panamá, “The Panama Papers”, sobre la evasión a través del “paraíso fiscal” brindado por la firma panameña de abogados Mossack Fonseca. Los reviso también, pensando en que no todos los periódicos mexicanos han dado la importancia que merece el escándalo o que lo han hecho de manera genérica y aun eludiendo la gravedad de la arista mexicana en él. Estos diarios berlineses muestran su interés por la noticia dada a conocer de manera global y sincronizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), pero remarcan la nota a nivel interno: “Mehr als 1000 Deutsche in Panama-Papieren”.
Y si bien el escándalo es mundial, la noticia cobra mayor sentido cuando cada país u organismo la analiza y, mejor, procura aclarar y hacer justicia donde haya que hacerla. Así, por ejemplo, en Islandia acaba de renunciar Sigmundur David Gunnlaugsson, el primer ministro, por la presión ejercida por la sociedad indignada por su aparición en la lista del ICIJ; en Bolivia, aunque no se citan nombres de ciudadanos de ese país, la ministra de Transparencia Institucional y Lucha contra la Corrupción ha solicitado al Consorcio que libere posibles nombres, pues aparecen empresas vinculadas con bolivianos; ha renunciado también Juan Pedro Damiani, miembro de la comisión de ética de la FIFA. La perspectiva de la inclusión de mexicanos en el escándalo debiera dar pie asimismo a que la población exija la justicia necesaria; pero, ¿lo hará?
La existencia de “paraísos fiscales” y empresas “offshore” que facilitan la evasión como las vinculadas con Mossack Fonseca obedecen como principio, en apariencia, al hecho de que los poseedores de grandes capitales desean ocultar sus fortunas porque les parece injusto pagar impuestos a gobiernos que no transparentan lo que hacen con ellos o porque les importa muy poco compartir su riqueza con el resto de la población a través del necesario pago de impuestos. La realidad de la sociedad actual es que quien más posee, más desea tener, procura la acumulación como objetivo principal de vida para aumentar su patrimonio; y la evasión, para “protegerlo”.
Ahora bien, el patrimonio puede ser legítimo o ilegítimo, pero en ninguno de los casos debiera de evadirse el impuesto aunque se pueda entender el comportamiento de ambos. El egoísmo de los primeros y el ocultamiento, por obvias razones, de los segundos. Y me parece que en el caso particular de nuestro país, aparte del hecho de la evasión, importa muchísimo saber cómo se construye un patrimonio. Junto a la posibilidad “honrada” de la fortuna hay dos claros ejemplos de cómo se edifica en México: 1. Con el conocido tráfico de influencias, en el que los gobiernos locales y federal otorgan contratos directos o favorecen de manera marcada a una persona, grupo o empresa. 2. La acumulación de los políticos a través de la corrupción, el robo y el saqueo que les permiten los puestos que ocupan; se da mucho el ejemplo de políticos que después de 20-30 años de trayectoria y acumulación irregular, se convierten en “empresarios de la noche a la mañana”. Partiendo del caso de algunos de los personajes enlistados, es relativamente sencillo establecer su construcción patrimonial.
1. Alfonso de Angoitia Noriega, vicepresidente ejecutivo de Grupo Televisa y Ricardo Salinas Pliego, presidente de tv Azteca. Se sabe del privilegio de que gozan las televisoras hegemónicas del país y sus funcionarios, que han estado por lo general al servicio de los distintos gobiernos en turno (Salinas Pliego fue incluso beneficiario de la privatización de la televisora estatal). Así, no sólo obtienen jugosos contratos de los gobiernos para la promoción de los políticos y sus programas (el caso del exgobernador y candidato presidencial Peña Nieto, es de sobra conocido), también disfrutan de mecanismos especiales para la reducción de impuestos y, peor, la condonación de los mismos, como sucediera con los tres mil millones de pesos que el SAT “perdonara” a televisa en 2013. 2. Omar Yunes Márquez, uno de los hijos del candidato del PAN al gobierno de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, un personaje que ha vivido, como priista y panista, de la burocracia. 3. Ramiro Garza Cantú, “dueño del Grupo R, petrolera que se ha hecho millonaria saqueando a Pemex, y propietario del pasquín La Razón”, refiere Fernández Noroña. 4. Juan Armando Hinojosa Cantú, señalado por Carmen Aristegui como “el contratista de Peña Nieto”, por ser el beneficiario de la obra pública de alto presupuesto tanto del exgobernador del estado de México como del encargado actual del ejecutivo. “Empresario” señalado por haber “obsequiado” la famosa “Casa Blanca” a Peña, y la casa de Malinalco, “de descanso”, a Luis Videgaray, secretario de hacienda y aspirante presidencial del PRI hacia 2018.
El último caso tal vez sea el más grave, pues Hinojosa Cantú es la muestra clara del mecanismo de “irregularidades” y “conflicto de interés” de la política mexicana al más alto nivel. Y en consonancia con ello debieran de ser las consecuencias por su aparición en este escándalo; otro más que acumula. Y es también el ejemplo de que la impunidad conduce a la acumulación de patrimonio y de ahí el paso a la evasión se da casi en automático.
El Sistema de Administración Tributaria ha dicho que ya investiga los casos de los enlistados, para verificar si han actuado fuera de la ley o no. Sin embargo, la suspicacia es la primera en hacer acto de presencia, pues los críticos señalan que la entidad hacendaria actuará como hiciera Virgilio Andrade, nombrado por Peña para que investigara lo relacionado con la “Casa Blanca” y la de Malinalco y los declarara inocentes al fin; como tenía que ser en México de parte de un subordinado. Y como Virgilio, Aristóteles (Núñez; estos son los clásicos contemporáneos en México) ya ha anunciado la benignidad de un perdón “invocando” a los involucrados “a acuerdos amplios”: “Núñez indicó que estos personajes tendrán derecho a que se les condonen las multas y recargos en caso de que sus recursos sean de procedencia lícita, retornen los capitales a México y los inviertan durante tres años el país”; (SDPNoticias.com, 06-04-16).
La investigación dada a conocer por ICIJ y en la cual participaron por invitaciónAristegui Noticias y Proceso, quizá no dé a conocer algo nuevo en cuanto al fenómeno -porque ya se sabe de este tipo de paraísos para ricos- pero sí lo hace de una manera distinta al propiciar la coordinación de periodistas y medios de decenas de países. Y lo que también ha hecho es exhibir un mecanismo que es político y económico-fiscal, pero que asimismo trata de un fenómeno moral y filosófico en cuanto a la sociedad contemporánea se refiere.
“Gracias a la filtración, el mundo puede ver más claramente cómo los ricos esconden sus secretos”, ha señalado un reportaje de BBC-Mundo, pero se trata de algo más que eso: la filtración desnuda el fenómeno moral y filosófico que exhibe el modelo de pensamiento y conducta de la acumulación de patrimonio y fortuna a cualquier precio, ya sea de manera honrada o mediante la corrupción. En el caso de la última, es obvio que se trate de ocultar la riqueza mal habida, es parte del mecanismo. Si se trata de la primera -y poniendo por caso el de las estrellas del deporte o del espectáculo que han sido ventiladas-, pone de manifiesto el fracaso del modelo de sociedad que permite el ingreso multimillonario “honrado” de alguien como el jugador Messi y a la vez tolera el hambre, la malnutrición y la ignorancia, así como el desprecio por la mayoría de los trabajadores y profesionistas tan esenciales incluso para la educación o la salud, cuyas labores son subvaloradas.

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