COLUMNAS
Sobre la jugada del 5 de junio y la Asamblea Constituyente
La jugada de Peña Nieto y Mancera es obtener el control sobre la conformación de la Asamblea Constituyente y sobre sus trabajos. Por eso, de manera antidemocrática, se atribuyeron 12 mensajeros personales más 28 legisladores preestablecidos. Es decir, se han apropiado por adelantado, nunca será bastante insistir en ello, del 40% del total de 100 legisladores de dicha Asamblea sin mediar voto alguno.
El siguiente paso en esa jugada es que en la elección del 5 de junio ese 40% suba lo más posible a través del voto y aun el fraude. Como se vio durante la semana e incluso dentro del periodo de prohibición, cuando militantes priistas fueron videograbados haciendo regalos a cambio del voto. Y esto no fue en una zona marginal o rural, ¡en plena colonia Narvarte!
La única manera de contrarrestar el objetivo de estas personas el que el 60% restante sea conformado por auténticos representantes de la ciudad (algo que no son ese 40% viciado desde el principio), sólo así habrá una oportunidad para evitar que sean Peña y Mancera quienes determinen el constituyente y legislen en contra los ciudadano. Y sólo se logrará con el voto masivo como antídoto de los objetivos señalados.
Después de la elección de junio de 2015 que ganara Morena en la ciudad de México (aunque en la composición de la Asamblea esa mayoría no fue puesta de manifiesto por el frente común que conformaron el PRIAND para neutralizar esa ganancia y, según Julio Hernández, por ciertas pugnas internas entre Martí Batres y Ricardo Monreal), escribí lo siguiente:
“Naturalmente que todos deseamos una ciudad linda, limpia, sin tráfago automotriz o humano; (¡sin ambulantes!) Sin irrupciones de protestas por las condiciones sociales y políticas en otros estados del país. La deseamos sin marchas voz en cuello, exigiendo justicia. Como si camináramos en Estocolmo, Copenhague o Berlín.
“Desafortunadamente, la condición mexicana hace que esto no sea posible aún. La violencia, la injusticia y la impunidad hacen que nuestra gran ciudad de México sea el epicentro de las protestas. Por ello, a pesar de la franja de conservadurismo que existe en la ciudad (peor está el resto del país), los pobladores defienden su derecho a la justa protesta y al buen trato por parte del gobierno, por eso han votado por la izquierda desde 1997.
“Esta es la linda ciudad que se le ha mostrado adversa al jefe de gobierno en la pasada elección. Lo ha reprobado. Miguel Mancera ha perdido frente a esta sociedad (Peña también, por segunda vez). Porque, consciente, ha censurado su mal gobierno, su política antipopular, su oficialismo que va de la mano con Peña Nieto. No ha tolerado los encapsulamientos de las manifestaciones, las agresiones policiacas, la clausura del Zócalo, mínimo pero histórico espacio para reclamar y exigir justicia. La ciudad no ha aceptado que se le arrebate el derecho a la protesta social; no desea más ser encapsulada por el gobierno local en beneficio del federal. No quiere ser víctima de políticas que van en contra suya. No fue electo Mancera para ser el garrote de Peña, o al revés (lo del garrote), como hemos establecido en colaboración pasada. Mancera fue electo por la izquierda, mas él ha gobernado en su contra. Por eso la gente ha otorgado el triunfo a Morena, que representa hoy día la verdadera izquierda del país.” (“La linda ciudad de Mancera; aborto, homosexuales, veganos, ateos y #AmloHaters”;SDPNoticias.com, 15-06-15).
Hacia la elección del 5 de junio del 2016, un año después y ante el desprestigio creciente e imparable de Mancera, Peña y sus partidos, la cita anterior continúa vigente.

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