sábado, 4 de junio de 2016

  • Andres Manuel Lopez Obrador
    15 h
    Ayer inicié, aprovechando estos días de veda electoral, el prólogo del nuevo libro de Beatriz. (No le importó ser tachada de pejista). Es una investigación de gran valor literario y político. Se trata de la historia de tres escritores centroamericanos, maderistas, de los pocos intelectuales que acompañaron con lealtad al apóstol de la democracia.
    Solón Argüello, de Nicaragua; Rogelio Fernández Güell, de Costa Rica; y Matías Oviedo, de Honduras, eran de verdad congruentes. Por ejemplo, el primero, antes de ser fusilado por el huertismo, en agosto de 1913, dejó escrita una carta para sus hijos, en la cual les decía:
    «He venido a vengar mi puesto de honor para batir con las armas en la mano al traidor y asesino que ha usurpado el Poder. Si muero, reciban mi último abrazo…»
    Además, los tres ejercían, al mismo tiempo, el oficio de Poeta, Periodista y Político; es decir, amalgamaban las tres “p” que, según Rubén Darío, se necesitaban para ser un combatiente ejemplar, y que conjugó, como nadie, José Martí, el más grande de todos en nuestra América.

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