viernes, 19 de agosto de 2016

Yo tampoco tengo auto, tarjeta de crédito o chequera

@NietzscheAristovie 19 ago 2016 09:38
 
  
 
Andrés Manuel Löpez Obrador
Andrés Manuel Löpez Obrador
Foto propiedad de: Internet

El periodista Pedro Miguel, que publica en La Jornada, escribe que no tener coche, casa ni tarjetas de crédito es "representativo de un vasto sector de la población del país", pues "en el mejor de los casos, sólo 20 millones de mexicanos (una sexta parte de la población total) cuenta con tarjeta de crédito; 66 por ciento responde que vive en casa propia, aunque su hogar no esté a su nombre, sino al del cónyuge o al de un pariente; cabe suponer que sólo 20 por ciento o menos de la población ha tenido la fortuna de inscribir su nombre en una escritura inmobiliaria. En cuanto a vehículo propio, Calderón dijo hace cinco años que 44 por ciento poseía uno, aunque cabe suponer que hijos y pareja del propietario real también se ostentan como tales." (Amlo no tiene nada"; 16-08-16)
Yo me cuento entre los millones de mexicanos sin automóvil y sin tarjeta de crédito. Hace mucho vendí el último auto que tuve. Prefiero caminar, usar el transporte público y tomar un taxi en caso necesario. Manejar en la ciudad de México es catastrófico y puede ser desesperante. Y si logro no salir a la calle habiendo tanta contaminación y aun contingencia ambiental, mejor. No me interesan los modelos modernos o coleccionar coches viejos. No es el mundo del auto mi mundo. Además, poseer auto(s) es fuente de preocupaciones más que de alivios. Con las tarjetas de crédito siempre tomé el consejo de no gastar más de lo que se puede pagar con lo ganado (aunque cierto espíritu diga que hay que aprender a vivir con el dinero de otros). Nunca he estado endeudado y ni quiero estarlo. Todos sabemos que siempre se nos ofrecen tarjetas y créditos. No, gracias. Naturalmente, tampoco tengo chequera. 
Esta que es una determinación personal es común para mucha gente en México. Pero acaso sea más común que una mayoría, dada las condiciones de pobreza y miseria, ni siquiera aspire a una tarjeta de ahorro, pues "viven al día", como se dice. Sólo por aclarar, para que después no digan: quien desee tener auto o tarjeta de crédito es su necesidad y/o su problema. Allá cada cual.
Durante la semana en curso, el prianismo, los medios masivos afines o a su servicio y los bots han desatado una campaña contra lo que consideran una mentira de López Obrador: su condición económica conocida a partir de su declaración patrimonial en el formato 3 de 3. No conciben que una figura pública de su tamaño pueda prescindir de tarjeta de crédito (que me parece a mí el punto más interesante), auto o casas (las escasas propiedades las ha repartido entre sus hijos). No lo concibe gente como Ochoa Reza, presidente del PRI, enardecido porque ellos están acostumbrados al lucro, a servirse de los puestos públicos para acumular, tener más y más, no estar nunca satisfechos con lo que se ha adquirido, el apetito de propiedad es insaciable. De hecho, este ha llegado a ser el perfil más conocido del burócrata o político mexicano tan admirado (por quienes desean emularlos) o tan desprestigiado (entre quienes desean erradicarlo): no quiero que me den, pónganme donde hay. Y esta línea va desde el jefe de departamento hasta el presidente de la república. Se trata de llegar a un puesto para acumular, amasar y trepar (el político mexicano prototípico es trepador, concluyó Cosío Villegas). Desarrollar este perfil a los extremos es lo que ha llevado a hundir a México en la corrupción y la impunidad que la cobija así como a su contraparte: la miseria.
La condición de López Obrador resulta entonces más o menos común entre los mexicanos. No se trata de una anormalidad. De allí que sus adversarios y detractores quieran desprestigiarlo. Pero el político tiene razón en lo que dice, para que se "desenchilen", si tienen pruebas en contra, que las presenten. Así de simple. Y gozarían ellos mismos de la debacle del objeto de sus odios. Y lo agradeceríamos quienes hemos votado por él como una persona sobre todo honesta, que es lo que, independientemente de ideologías, el país necesita. Ver caer a López Obrador, entrampado en sus presuntas mentiras, es lo que más desearían sus odiadores profesionales, atestiguar al fin cómo es desenmascarado ante sus millones de simpatizantes. Que procedan pues (el error de no declarar ingresos por regalías de libros no lo convierte en ratero o corrupto, de esos que abundan en la política mexicana). Pero al mismo tiempo, los ciudadanos queremos las declaraciones límpidas (sin trampas; ¿imposible?) de expresidentes, de legisladores, de miembros de la alta burocracia, de periodistas...
Por lo pronto, se entiende que los prianistas (recordar que el PRD también es un prianismo) se enojen, pues al leer ellos su respectiva declaración como si fuera un espejo y al cotejarla, acaso sientan un poco de pudor y rubor; de allí la reacción virulenta. Cito las cifras que ofrece Pedro Miguel para contrastar con la condición de López Obrador: 
"El presidente nacional del partido en el gobierno, Enrique Ochoa, ha informado, en su correspondiente 3 de 3, que posee inmuebles por un valor conjunto de cerca de 20 millones de pesos, además de 50 automóviles comprados al contado, más de millón y medio de pesos en obras de arte y activos intangibles por 8 millones.
"Por su parte, Alejandra Barrales, presidenta nacional del PRD, tiene una casa en la capital que vale más de 13 millones de pesos, un depa en Acapulco con valor de 8 millones, un departamento más, un terreno en el estado de México, un Mercedes Benz que costó más de medio millón, otro coche (donado) de 220 mil, dinero en el banco (más de un millón de pesos) y acciones en una empresa transportista (medio millón).
"Miguel Ángel Mancera, quien formalmente no encabeza ningún partido pero que en los hechos ostenta, por medio de la anterior, el control de la presidencia perredista, tiene una fortuna de 43 millones de pesos, similar a la declarada (no en la 3 de 3) por Enrique Peña Nieto, compuesta por casas, departamentos, locales, menaje de casa, obras de arte, joyas y acciones.".
Por otro lado y de acuerdo a una nota de Proceso, Zavala de Calderón continúa ocultando su riqueza (y la de su marido) a pesar de sostener que apoya la iniciativa 3 de 3 y de discursear como aspirante a candidata presidencial que combatirá, ahora sí, la corrupción.
Para concluir, la razón le asiste a Federico Arreola, la iniciativa 3 de 3 y el Imco parecieran ser instrumentos para tratar de socavar a López Obrador (otros más a la lista). Sobre todo, por las parciales, patéticas e iracundas declaraciones del "sicario" (Arreola dixit), Juan Pardinas, director del Instituto, en contra del político opositor. 

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