lunes, 5 de septiembre de 2016

¿El nombre de Juanga al Palacio de Bellas Artes?

@NietzscheAristodom 04 sep 2016 19:32
 
  
 
Juan Gabriel
Juan Gabriel
Foto propiedad de: Internet
Arrastrado por la fiebre nacional en torno a la muerte, los homenajes y el destino de los restos de Juan Gabriel, al senador Marco Antonio Blásquez Salinas, del PT, se le ocurrió proponer de manera oficial ante el senado -no en simple comentario o entrevista de banqueta sino registrado en la Gaceta de la Comisión Permanente- que al Palacio de Bellas Artes se le ponga el nombre formal del cantautor mexicano, Alberto Aguilera Valadez. Independientemente de los méritos indudables del artista en cuestión (que ya expuse en columna anterior), la propuesta es poco razonada y nada razonable, lanzada en el furor de la visceralidad. Después de haber echado su propuesta, el senador tuiteó que lamentaba haber herido "el abolengo de algunos", pues en general ha sido recibida con rechazo y se ha prestado más bien a la burla (como esa de que si tanto le gusta el nombre de Juanga al senador, se quite el suyo y se lo ponga).
El político presentó un punto de acuerdo en el que exhorta a los legisladores y a la secretaría de cultura a secundar y realizar su propuesta. Argumenta que Juan Gabriel "produjo canciones que evocan casi cualquier estado de ánimo que pueda experimentar cualquier ser humano. Desde la incontenible alegría con el 'Noa Noa' hasta la tristeza más aguda con 'Amor eterno'". Agregó que "Cuando algún compositor logra aceptación a lo largo y ancho del territorio nacional, se convierte en un digno promotor de la cultura como expresión artística no sólo de una corriente o modalidad musical sino de la cultura en sí. En nuestro país pocos lo han logrado. Aunque se cuenta con un abigarrado conjunto de artistas, compositores y cantantes, sólo unos cuantos logran perdurar a lo largo del tiempo, más allá de los esfuerzos de la mercadotecnia. Estos autores que alcanzan a consolidarse en el gusto del público y marcar con su obra artística toda una época que coincide en su delimitación temporal la presente proposición pone a consideración del Senado en su totalidad formular un reconocimiento serio y digno para este extraordinario protagonista de la cultura mexicana" (El Universal y El Economista; 31-09-16).
Expongo algunos argumentos de porqué es imposible que prospere semejante ocurrencia. Uno sobre la naturaleza del recinto en debate y de los distintos géneros artísticos. Otro, sobre nombres diversos que podrían también ser objeto de semejante idea.
1. Se llama Palacio de Bellas Artes (PBA) porque, como el nombre indica, está dedicado (o debiera de estar) a las expresiones artísticas del más alto nivel que ha alcanzado la experiencia humana desde la óptica de la estética, la poética y aun la técnica (con la acotación de que la mayoría de estas artes tuvieron un origen aún más glorioso, que fue el de la tragedia griega, que las incorporaba de manera integral: música, poesía, danza, escena). Usualmente, se consideran aquí a la música clásica, la poesía o literatura, el teatro, la danza, la pintura, la arquitectura y la escultura y, a partir del siglo XX, el cine. Y el concepto bella arte, aunque contrapuesto en cierta medida con lo popular (generándose constantes puntos creativos de encuentro entre ambos ámbitos, no obstante), no quiere decir que sea elitista o no sea alcanzable para el pueblo, al contrario, existe y está protegido para que en cualquier tiempo sea asequible a toda la especie. Y si existe un lugar especial dedicado a estas artes bellas -como en el caso de México, en que propiamente sólo existe uno- es porque, por lo contrario, lo popular tiene muchísimos foros de exposición, porque lo popular es una experiencia viva que está construyéndose a diario desde la calle hasta la televisión, teatros, auditorios, palenques, salones de baile, cantinas, etcétera (y cualquiera de estos, y más de uno, y parques, plazas y calles, pudieran dar cabida al deseo del legislador). 
2. Antes de tomar con seriedad la propuesta del senador Blásquez, hay que considerar que dentro del mundo de las bellas artes hay perfiles que pudieran cumplir con excelencia y aun genio, con el argumento de la extraordinaria contribución a la cultura mexicana; y también los hay dentro de la expresión popular.
A. Música; es la expresión más elevada del ser humano, sobre todo si prescinde del limitado lenguaje oral. En México tenemos cuando menos a 4 autores que bien podrían dar su nombre a un recinto como el PBA. El genio de la música mexicana cuya obra revolucionaria tiene cada día más demanda entre las grandes orquestas del mundo: Silvestre Revueltas. El considerado "padre" fundador de la música propiamente nacional: Manuel María Ponce (una pequeña sala del PBA lleva su nombre). El gran compositor y creador de instituciones culturales para los mexicanos: Carlos Chávez. El creador del que debiera ser considerado el himno nacional mexicano, "Huapango": Pablo Moncayo.

B. Poesía o Literatura. El cantor de la "suave patria": Ramón López Velarde. Alguno de los mejores escritores mexicanos: Juan Rulfo o Juan José Arreola (el premio nobel tendría muchos simpatizantes: Octavio Paz).
C. Teatro. El "padre" del teatro moderno mexicano: Rodolfo Usigli. Otros votarían por Salvador Novo o Emilio Carballido.
D. Danza. Nombres célebres que contribuyeron al arte y la identidad de la mexicanidad no faltan: José Limón, Guillermo Arriaga, Guillermina Bravo, etcétera.
E. Pintura: Casi todos, excepto quien estaría encantado con ofrendar su nombre, el autor de "La Giganta": José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y aun Frida Khalo; universales todos, por lo demás.

F. Ejemplos en la arquitectura o el cine no faltan:...

Y si nos atenemos a la música y/o canción popular, habría varios nombres que reclamarían precedencia al senador Blásquez y al propio Juan Gabriel: Agustín Lara, como representante máximo de una generación que creó y recreó el México moderno a través del bolero y la canción mexicana. Armando Manzanero, como autor popular de reconocido prestigio internacional. José Alfredo Jiménez, como el más decantado espíritu popular mexicano; por ello le han dedicado incluso estudios sociológicos y aun ha sido visto como un verdadero filósofo del "alma mexicana". Por último, la autora de la canción más universal que pueda existir entre todas las canciones, la más reconocible e interpretada por todos los continentes: Consuelo Velázquez y su "Bésame mucho".
Pero lo mejor ignorar la ocurrencia del senador Blásquez y dejar al Palacio de las Bellas Artes tal como está, sin nombre específico, como un templo del arte abierto a las altas expresiones mexicanas y universales clásicas y también a las populares cuando, como en el caso de Juan Gabriel, se cuente con el talento y el valor artístico para alcanzar el honor del magno recinto. Como él lograra en 1990 y 1997, dos de los momentos más representativos y elocuentes de su arte popular que le llenaron de orgullo.

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