El PRIAND en “debate” con @CarlosLoret; deyecciones de Ochoa y Anaya
El debate entre “presidentes” de partidos políticos al que convocó Carlos Loret en su programa de televisión no fue en realidad un debate, fue un echarse mierda entre Ricardo Anaya y Enrique Ochoa, entre el PRI y el PAN –el PRIAN; formado desde las célebres concertacesiones salino-panistas en 1989-. Alejandra Barrales estuvo sólo como testigo de esa guerra de estiércol, testigo con usufructo del erario, que es en lo que se ha convertido el PRD (que diera pie al PRIAND, cuando se firmara el “Pacto por México” en 2013); si acaso, mantuvo una línea de coqueteo con Anaya en virtud de posibles alianzas.
¿Y en qué consistió esa batalla de caca?: en escupir para ver cuál de los dos partidos que han ejercido la presidencia de la república es más corrupto, para averiguar cuál de las dos agrupaciones tiene en sus filas más políticos transas impunes. Da la impresión de que hubo empate. Si acaso va ganando el PRI apenas por un pelo, no porque tenga más corruptos (que los tiene), sino porque el PAN en poco tiempo de (co)gobernar ha hecho un bravísimo esfuerzo por igualar, empatar y aún superar a su maestro. Así que en la correlación tiempo-cantidad y como corresponsables de gobierno, podría decirse que están empatados. Y si el PRI aventaja es sólo por antigüedad. Otro punto fue el de manifestar cuál de los dos ha mentido y miente más a la sociedad. Adivinaron, otro empate. Otra igualada fue en el tema de cuál de los dos es más irresponsable para gobernar: uno con la guerra contra el narcotráfico calderonista, otro, con el fracaso de las reformas peñistas.
Carlos Loret, reportero mal intencionado, trata de enlodar al líder opositor al decir, en su programa como en su columna de El Universal, que López Obrador no había aceptado ir a debatir -cosa que ya había hecho en 2006 y eso “implicó el inicio de su caída” (en mi caso, estuve en contra de la abstinencia de López Obrador en ese debate presidencial, más como ha señalado Federico Arreola en su columna del 04-10-16 en SDP, la ausencia no se manifestó en el resultado de la elección que “terminó ganando” pero hubo “fraude” de los panistas)-. Sus invitados al análisis post debate en TV, Roy Campos, Gabriel Guerra y Javier Tello lo contravinieron argumentando que la razón le asistió al no ir pues, en efecto, no están al mismo nivel, él ya es en realidad candidato presidencial, el del PAN no sabe si lo logrará frente a la mafia Zavala-Calderón y al otro ni siquiera los priistas lo quieren. Tello estableció muy claro que “el PRI y el PAN se están disputando el derecho a competir contra MORENA”, que es “el enemigo a vencer”.
Como también señalaron los invitados de Loret, López Obrador estuvo presente todo el tiempo. Y no por los injustificados, infantiles y risibles insultos de Anaya en su contra, sobre todo, porque no necesitó irles a decirles lo irresponsables que han sido como gobierno, lo mentirosos y corruptos que son. ¡Ellos se dieron a la tarea de hacerlo con muchas ganas! Se aventaron cuanta boñiga encontraron a la boca.
Pero la clave está aquí, en las palabras de Guerra: en tanto que el PAN tiene un discurso anti-corrupción frente al PRI, López Obrador acusa, sostiene y prueba que ambos partidos -de hecho el PRIAND- son corruptos, que son lo mismo, que es el sistema lo que está corrompido y debe de ser cambiado. ¡Y eso es justo lo que probaron, en su estercolero televisado en cadena nacional, Anaya y Ochoa!

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