lunes, 3 de octubre de 2016

Sobre la vida íntima de los funcionarios públicos…

dom 02 oct 2016 11:47
 
  
 
Foto propiedad de: Internet

Para salvaguardar su identidad--y posibles represalias-- me fue exigido omitir el nombre del empleado del hotel que cada semana le toca vivir dichas escenas que a continuación narro. Tampoco puedo mencionar--por propia seguridad-- el nombre del famoso personaje político actor de este recuento, prototipo del nuevo rico burócrata falto de moral, que estaba anunciado en la reservación del lujoso boutique hotel como el “Sr. Valdéz”, pero que en realidad era un conocido maduro y poderoso dinosaurio PRIísta miembro activo del “honorable congreso de la unión”. 
Cuando llegó el “Sr.Valdéz” a ocupar la suite presidencial del hotel cuyo precio por noche es de $4500.—dólares más servicio e impuestos, lo acompañaba su asistente personal, que luego del registro y acomodamiento de su jefe habiendo organizando los pormenores de la llegada de su querida colombiana que sería volada y traída desde Bogotá en jet privado para reunirse allí con él, se retiró a una habitación estándar cercana a la de su patrón, no antes de dejar así mismo arreglados todos los detalles para dar gusto al “huésped distinguido” que había planeado una opípara cena privada para dos a todo lujo en la terraza panorámica, amenizada con el mejor mariachi de la zona, algo inusual en un hotel de este tipo más bien con un sentido Zen. Rentó para este propósito el mirador completo para no ser molestado y escogió días entre semana para su estancia, cuando la ocupación es menor, en este popular sitio de moda entre la crema y nata de la farándula y la política.
Luego de un masaje bajo las ondulantes palmeras de la playa y un descanso y baño en la piscina de su suite, cuando le avisaron que había aterrizado por fin el jet y se regocijó pensando que ya venía en camino el apacigüe de su calentura, el desfogue de su deseo carnal. Puro goce exuberante le esperaba en las próximas dos noches de encierro voluntario en el exótico entorno tropical del azul turquesa caribeño.
Este sujeto--para beneplácito de la operadora del hotel-- luego de aquellos días de escapada de alto nivel, volvió rozagante al Senado, y contó a sus más cercanos colegas la inolvidable experiencia vivida en absoluta sibarita privacidad. 
Comenzaron a dejarse ir en buen número de reconocidos funcionarios públicos de alta alcurnia, siendo recomendado el paradisíaco sitio de boca en boca, reservando siempre con nombre apócrifo para no ser detectados y poder disfrutar de un espacio de relajación y atención de extremo lujo en el famoso recinto, donde hasta después del “check—in”, se conoce la verdadera identidad de quién está realmente hospedado.
El 80% del gremio político ha sido huésped repetitivo, pero nunca han reservado con su esposa o familia.
El tiempo promedio de estadía es de 2.5 noches.
El monto promedio del total de sus gastos durante su estadía es de 15,000 dólares aproximadamente.
A excepción de casos donde además de dicho monto, existe un exceso de consumo caprichoso, ya sea por botellas importadas—o locales-- de cosecha especial, o cuando una chica acompañante visita la boutique, como el caso de una dominicana que acompañaba a uno de estos patanes abusivos perteneciente a la jerarquía gubernamental en funciones, adquiriendo tres finísimos vestidos con un costo de más de  $20, 000.— dólares regalo de su consentidor amante, con cargo al erario público.
Estos pasajes de la vida íntima de los burócratas convertidos a raíz del nombramiento en “los nuevos ricos”, han sido una constante a espaldas del pueblo.
Llegan ávidos a los puestos públicos con el firme propósito de hacerse de una fortuna o patrimonio importante, así como de gozar de las mieles del consumo de productos finos a costa del presupuesto que llega a sus manos. Total, lo bailado nadie se los quita y prácticamente no hay manera de que la sociedad se entere de sus inmorales peripecias y malversación de fondos públicos.
Esta es la cruda realidad de la vida íntima de un gran porcentaje de los funcionarios de Estado en nuestro país.

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