Peña Nieto: precarización magisterial
Gustavo Leal F.*
L
a reforma laboral Calderón-Peña (noviembre-2012) constituyó la primera de su proyecto de
modernización. Por sus objetivos, concepción y ausencia del debido debate social, frente a la magnitud, alcance e impactos de lo reformado, es una reforma excluyente. Con ella se perdió la naturaleza tutelar que el Estado garantizaba para normar la asimétrica relación entre quienes signan el contrato obrero-patronal. Sus impactos acontecen en el cuadro de sobrecargas de trabajo y abatimiento salarial, sin par, en el horizonte latinoamericano.
En junio 2017, Juan Rubén Compañ García argumentó que la precarización magisterial puede ser uno de los efectos del Servicio Profesional Docente y explicó esa precarización como una
desestabilizaciónde los trabajos estables y
degradaciónsocial ( Blog de educación de Nexos). Esa precarización no escapa al nuevo marco que impuso la reforma laboral Calderón-Peña de noviembre 2012. Compañ identificó las siguientes
tressituaciones en curso que la documentan.
Primera: intensificación del trabajo docente. Hoy existen
nuevastareas administrativas y pedagógicas. Los docentes laboran bajo
un controlsistemático en las planeaciones; entrega de evidencia de la
prácticadocente y
evaluacionesformativas. Resultado: más informes y registros para la
permanenciaen el servicio. Por tanto, se les controla el tiempo y se intensifican sus horas de trabajo: horas extras
en casa o escuela sin remuneración. Así
pareciera que es prioridad el cúmulo de actividades administrativas y que lo pedagógico es una simulación. Lo más importante, según Compañ, es
completarformularios, de lo cual
dependela permanencia en el servicio.
Segunda: precarización salarial y política de evaluación. Para Compañ, desde la década de 1980, el deterioro salarial es
considerabley la precarización es más
visiblepor el
poconúmero de horas asignadas a normalistas de nuevo ingreso, lo que –a su vez– alimenta las condiciones laborales
inciertas. Los docentes reciben hoy menos horas: los egresados de las normales alcanzaban, en la década de 1990, un
mínimode 19, que se traducían en un salario
más elevado. Hoy los hay con 5 y salario
insuficiente. Las horas son variables y dependen de la especialidad y número de grupos
existentesen la escuela.
Además, la precarización salarial se vincula al
perfildocente:
anteriormente, precisa Compañ, se podía asignar un número
indistintode asignaturas que se traducía en un salario
másdecoroso. Hoy, los lineamientos del Servicio Profesional Docente, ya
nolo permiten. Ahora
debeexistir una clara correspondencia entre formación inicial y la asignatura
a impartir. Como hay escuelas que apenas cuentan con un grupo por grado, prosigue Compañ, entonces la asignación de horas es
mínima.
Por tanto, concluye, la reforma educativa de 2013 se ha ocupado de reclutar a los
mejores docentessin crear, simultáneamente, las
mejorescondiciones laborales.
Pareciese, insiste, que los docentes
idóneos, son quienes sobreviven al reto de las
precariascondiciones. Ser idóneo equivale a ser
resistente. Antes, la evaluación era
importantepara mejorar salarios. Ahora, la evaluación
mejorasalarios de los
idóneosque ingresaron al servicio
antesde los nuevos lineamientos. No ocurre igual con los de nuevo ingreso. En su caso, la evaluación
sirvepara tomar decisiones
por elloshaciendo
usode lo administrativo: por ejemplo
realizarla promoción y quedarse sólo con un nombramiento
indeterminado(de base, permanencia).
Tercera: derechos laborales docentes en relación con las políticas de ingreso y el sindicato. La pérdida de derechos conquistados
va en aumento, denuncia Compañ. La antigüedad asemeja un
sueño: el contrato eventual (cada seis meses), para los de nuevo ingreso,
imposibilitasu acumulación. Esa antigüedad resulta sustituida por la evaluación
cada seis meses, ahora, requisito para la continuidad en el servicio. Por su parte, la evaluación se asocia con el
seguimientoconstante a partir de tutoría y capacitación. Los docentes de nuevo ingreso deben contar con tutor que da
seguimientoy
coadyuvaa la práctica. No es opcional. Es un requisito.
La
incertidumbree
inestabilidadlaboral, concluye Compañ,
es lo que se vive. Quién ingresa a la docencia es un
sujeto con mínimos derechosy que tiene
enormesdificultades para
irlos conquistando. Transitar de un contrato eventual a uno permanente es un proceso
largo y desgastante. Es toda una
travesía. Pero es
la opción, si lo que se busca es un trabajo
estable.
Hay situaciones
discrecionalesque
permitenmodificar las políticas de ingreso al servicio. El sindicato es partícipe
activoen ellas. existen muchas
exigenciasintelectuales, físicas y emocionales para los
nuevosdocentes que
pococoadyuvan a una buena práctica.
La reforma Calderón-Peña tampoco mejoró el horizonte de estabilidad laboral: impuso precarización creciente del ciclo de vida laboral. No modernizó. Es un salto hacia atrás que aumenta las intensidades de la jornada con menos derechos, mínima protección social, pensiones a la baja y servicios de salud compactados. Además, hunde el soporte financiero y la misión cohesiva de la seguridad social.
Al asumir nuevas figuras de contratación, se afectó los tipos de cotización de los jóvenes, lo cual amplifica la terciarización ( outsourcing) y su legalización. Reduce el costo de la fuerza de trabajo y permite que, en una misma empresa, coexistan trabajadores con las mismas funciones, pero con salarios y prestaciones diferentes. Y, por el nivel de la cuota obrero-patronal, compromete el adecuado financiamiento del cuadro vigente de prestaciones de la seguridad social. Como gusta decir el presidente Peña Nieto:
éste es, sin lugar a dudas, el sexenio del empleo.
*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
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