Hace nueve años me declaré en resistencia en contra de la canallada calderonista que acabó con Luz y Fuerza del Centro y que dejó sin trabajo a cincuenta y tantos mil electricistas. La CFE, convertida en esquirola, me declaró la guerra, como a tantos, y viví en carne propia la monstruosidad de una empresa pública, fundada por el general Cárdenas para beneficio de la población, y a la que Calderón convirtió en una bestia negra depredadora y abusiva y en nodriza de intereses corporativos privados. En julio de 2014 proclamé mi victoria personal en contra de aquel monstruo cuando empecé a vivir con mi propia electricidad, al margen de la red pública, y busqué socializar mi experiencia. De ese empeño surgieron proyectos que muy pronto empezarán a hacerse realidad. Ahora he estado visitando el edificio principal de la CFE, en Ródano 14, para hablar de los proyectos de electrificación en beneficio de los jodidos (se dice fácil, pero hay uno o dos millones de personas que todavía no tienen luz eléctrica en sus hogares), de la aplicación de energías renovables para no perjudicar a quienes no han nacido y del fortalecimiento de la empresa para bien de la soberanía nacional, todo ello con pleno respeto al entorno humano y ambiental. Rocío Nahle, Manuel Bartlett, Alberto Montoya, Octavio Romero Oropeza, Abelardo González Quijano, Carlos Andrés Morales Mar, Ramón Álvarez Larrauri y muchos otros, están haciendo un trabajo intenso y admirable en el sector energético. Pronto se unirán otros compas a los que conocí en el proceso de formulación del programa de soberanía energética, en sitios tan distantes entre sí como la Sierra Norte de Puebla y Mexicali, Baja California. La corporación fundada por el general Cárdenas en 1937 dejará de crear conflictos sociales y se dedicará más bien a resolverlos. Esa pirrurra, tecnocrática y corrupta “empresa de clase mundial” ha recobrado su espíritu de “electricidad para el progreso de México”. En un breve tiempo la banda dejará de percibir a la CFE como el enemigo y empezará a verla como un aliado para la construcción del bienestar, la paz y el desarrollo sustentable. Me canso, ganso.

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