PEDRO MIGUEL.- Sin desconocer que Martínez Cázares puede tener razón en algunos de sus señalamientos, ni la necesidad de revisar y rectificar en ciertos casos específicos, la política de estricto control de adquisicones y contrataciones es un revulsivo indispensable para atacar frontalmente la corrupción monumental, que ha resultado ser mucho más profunda y extendida de lo que podía percibirse desde fuera del gobierno, y para reorientar el gasto público hacia la generación de bienestar para las mayorías.
Un abrazo.
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