jueves, 24 de abril de 2008

Indice Político

Francisco Rodríguez

Ya ni modo. Me gana la risa. Hace buen rato que río llorando y lloro a carcajadas ante los desfiguros de la “clase gobernante” surgida de las cúpulas del Partido Acción Nacional, pues tan sólo en ocho años ha transitado del sublime ridículo foxista al ridículo sublimado de esta era Calderón.
Me gana la risa (jejeje) cuando alguien recuerda el “haiga sido como haiga sido” con el que se justificara la falsificación de la voluntad popular en el 2006.
Me gana la risa cuando veo a “ese señor chaparrito, peloncito, de lentes” -cual lo describiera su entonces líder partidario-, secuestrado ya no tan sólo por todos los factores reales de poder que, para ponerlo a vigilar y acrecentar sus capitales e intereses, lo llevaron a ocupar Los Pinos. Ahora también lo observo cual rehén de uno de sus colaboradores ya confeso de perpetrar delitos patrimoniales en contra del erario de la primera paraestatal. Claudio Equis, Manlio Fabio, La Perica Ortiz, El Chapo Guzmán, Halliburton, Aznar, el FMI y ¡también Mouriño Terrazo! lo tienen encadenado.
Me gana la risa, ¿qué le voy a hacer?, al leer sobre “el éxito de las reformas estructurales” (jejeje) en el ISSSTE y en Hacienda, cuando hay multitudes de burócratas y empresarios formando fila ante el Poder Judicial para obtener un amparo en contra de ellas.
Desternillado de risa hasta las lágrimas observé una sola vez -nada más una, ¡lo juro!- el spot del tesorito en aguas profundas (jejeje) con el que se pretendió “vendernos” la idea de que, históricamente, somos una partida de estúpidos necesitados de la ayuda extranjera para entregar sin más el petróleo, a cambio de espejitos donde se refleje nuestra proverbial imbecilidad.
Me caía de la risa cuando leí el “diagnóstico” de PEMEX. De hecho aún no puedo coordinar una idea -ya lo lee usted-, pues sólo al acordarme de la cara de what! mostrada por la señora Kessel y la I’d rather be skiing in Aspen de “Chuchito” Reyes Heroles leyendo los refritos de su mamotreto genial se me inflaman, otra vez, los músculos buccinadores.
Disculpe usted, pero me duele el –prominente- estómago al imaginarme la parasimpaticotónica cara de Santiago Creel cuando desde Los Pinos le ordenaron que diera marcha atrás a sus fielders, tras aceptar un debate con López Obrador.
Tengo la barba empapada de lágrimas de tanto reírme del spot que, seguro con dineros públicos de partidas secretas, “pagó” la ultraderecha para comparar a AMLO con sus héroes epónimos: Hitler, Mussolini, Pinochet. En el fondo sí quieren a Andrés Manuel, sí que lo quieren, alcanzo a dilucidar.
Y río a pierna suelta escuchando al mismísimo señor Calderón llamando “ridículo” -que mueve a risa, de acuerdo a la etimología del término- al Frente Amplio Progresista por su toma de las tribunas, ¡justo cuando su partido, y supongo que su secretario de Gobernación, consiguieron negociar con ellos el desalojo de las mismas!
¡Vaya forma de regresarle el control de las negociaciones al priísta Manlio Fabio Beltrones! ¡Vaya forma de pegarse otro tiro en el pie!
Y mientras, todos, ante el cúmulo de ridículos, a’i la llevamos risa y risa…

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