martes, 5 de enero de 2016

2016: La revolución moderna debe comenzar

@diaz_manuelmar 05 ene 2016 20:26
  
 
2016, año de elecciones y definiciones en la política
2016, año de elecciones y definiciones en la política
Foto propiedad de: Internet
Como cada inicio de año nos damos los parabienes y deseamos que el año que entra sea siempre mejor que el que se va, asumimos retos y propósitos, pero la pregunta que surge ahora es: ¿Qué de diferente tiene este año del anterior? El año que inicia, para México representa algo casi casi como su independencia o como la Revolución, es un cambio de paradigma en el que estamos en la posibilidad de que se dé pacífico y políticamente correcto ¿vamos en el camino? ¿Tendremos la madurez?
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Inicia un año que caracteriza muchas cosas, la segunda mitad de la administración del Presidente Peña y con ello también una serie de hechos inéditos y retos que el país tendrá, entre los más importantes destacan el combate a la corrupción asumiendo responsabilidades, la implementación de las 11 reformas constitucionales que se lograron, estabilizar la economía, reducir la inseguridad pública, ganar la batalla frente al crimen organizado y por supuesto no sucumbir ante un entorno internacional sumamente complejo y convulsionado y además, algo que ya está en boca de todos, la carrera por la presidencia para el 2018, el hándicap como diría nuestro amigo y colaborador de este diario, José Luis Camacho. 
Durante 2016 se llevarán a cabo 13 procesos electorales locales en calendario oficial y uno más, Colima, que será una elección extraordinaria, prácticamente la mitad de las entidades federativas cambiará su gobierno. Estos procesos se harán dentro de un contexto totalmente distinto a los anteriores, los incentivos en alcaldías y diputaciones son otros, ahora el ingrediente de la reelección cambia mucho el sentido y el perfil de quienes pretendan postularse.
Los partidos políticos tienen ante sí uno de los retos más importantes de la historia, entender la nueva lógica política del país y dar cauce a las nuevas expresiones y con ello a los nuevos cuadros políticos que ya se pronuncian, para que no queden rebasados por la realidad democrática y participativa de la sociedad.
Ante una crisis de partidos que se vive los retos de estos institutos es de gran envergadura. El PAN con su división y enfrentamientos como los de Pablo Emilio Madero y su actual dirigente Ricardo Anaya, la disputa entre las corrientes dogmáticas y los doctrinarios quienes apoyan como su candidato para la presidencia de la República al Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle y otros a la esposa del expresidente Calderón, Margarita Zavala, quien por cierto ya amenazó que si no la dejan participar, ella de todas maneras será candidata, pero independiente. En este conflicto, la dirigencia nacional del PAN decidió aceptar ir en alianza con el PRD en algunas de las entidades como Zacatecas y Tlaxcala.
En el PRD las cosas no están nada bien, viven con la sombra de Morena y AMLO; además ellos también decidieron mantener el esquema de las alianzas electorales para no perderse, inclusive si es con el PAN. Su dirigente actual accedió a las alianzas y el reto que tendrá será el de mantenerse como la tercera fuerza política del país y sacudirse a sus peores enemigos, los de MORENA.
El PRI al mando de Manlio Fabio Beltrones, un pragmático y conocedor como nadie de los entretelones de la política nacional, enfrenta dos problemas sustanciales y decisivos, no sólo para el tricolor, sino para la nación. Por una parte, cómo enfrentar la implementación de las reformas y las políticas públicas que lanza el Jefe del Ejecutivo sin perder su autonomía y su oferta electoral. Por otra, cómo enfrentará el grave problema que es su principal aliado, el Partido Verde, que cada vez se vuelve más indefendible por la corrupción y malas artes que sus dirigentes tienen tanto en su trabajo partidista como en lo personal.
Sin lugar a dudas, las elecciones que se registrarán este año deberán dar paso para que las alianzas entre los partidos se conviertan en alianzas no solo electorales, sino de gobierno. Los partidos tendrán el reto de reformarse para responder al contexto actual, de lo contrario podremos entrar en una grave crisis política de dimensiones insospechadas.
Dos problemas que más daño hacen a la vida republicana de la nación son, sin duda, los temas de seguridad y el de transparencia y rendición de cuentas. Ambos dependen, en gran medida, de lo que resuelva el Congreso en las reformas de estos temas (que, por cierto, están muy rezagadas). La corrupción y la inseguridad son elementos que o cambian positivamente o el resto de las cosas se puede venir abajo.
Situaciones como las que se dieron recientemente en Morelos, no pueden repetirse. El asesinato de la alcaldesa de Temixco y la irresponsable actitud del exfutbolista y hoy alcalde de Cuernavaca, lo único que representa es el reto del crimen organizado frente a las autoridades electas. El Congreso tendrá el reto de habilitar el mando único policiaco, generar las leyes que operen de acuerdo al reto y no dejar que de este escenario se apoderen los delincuentes. Ya se vivió en Iguala, hoy trasciende a Morelos y a que un Gobernador, Graco Ramírez, enfrente el problema con decisiones que el Congreso debió haber asumido desde mucho antes.
En el tema de justicia algo que será trascendental es que 2016 deberá quedar plenamente materializado en toda la república la sustitución del sistema de justicia escrito por el basado en los juicios orales, lo que deberá dar por resultado un sistema de justicia expedito y mucho menos manipulado. 
En fin, entre reformas que tienen mucho qué demostrar, políticos que deberán mostrar sustancia y no discurso, sociedad que analice maduramente sin extrapolarse, participe y proponga, iniciamos este año con la esperanza en nosotros para superar estos retos con una revolución moderna e integral.

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