El próximo presidente de México, alborotó al gallinero…
JANE DE LA SELVAvie 23 mar 2018 11:26
El próximo presidente de México mantendrá vigentes todos los derechos constitucionales obtenidos, no sujetará a debate ninguno de esos derechos.
Foto propiedad de: Internet
Se presentó por una hora nuestro próximo presidente 2018/2024 en la pantalla de Milenio, y alborotó tremendamente al gallinero opositor. Unos corajes que hicieron por doquier por causa del aplomo y tranquilidad que emanó de la presencia de AMLO contra las caras constreñidas, sorprendidas, encogidas, de los entrevistadores. Un sinnúmero de recados recibí de enfurecidos y frustrados detractores conocidos, arguyendo una bola de inexactitudes sobre el futuro presidente luego de haberlo mirado, todos ellos mexicanos privilegiados pero confundidos, que independientemente de sus insensatos corajes, ya que pronto cambiarán de opinión, será recordado nuestro próximo presidente como uno de los mejores porque así lo desea él ser y está capacitado para hacerlo, para iniciar una etapa de confianza de progreso de justicia de transparencia de solidaridad. Así de arduamente desea trabajar para el bien común, para dar un buen servicio a la ciudadanía. Con él existirá la revocación de mandato porque “pueblo pone y pueblo quita” eso es la democracia, si el resultado del trabajo que encabeza no satisface deberá dejar la presidencia ¿cuándo habíamos oído algo así de un gobernante? Esto crea confianza, esperanza, emoción, o debía crear en aquel que duda o rechaza, según la lógica.
El próximo presidente de México mantendrá vigentes todos los derechos constitucionales obtenidos, no sujetará a debate ninguno de esos derechos. ´
Esta idea de que pondrá en peligro los derechos sociales obtenidos es falsa. Es producto de la interpretación tergiversada mal intencionada de la que se sirve el régimen para concretar su guerra sucia. El líder tabasqueño lo expresó: los derechos constitucionales ya obtenidos permanecerán y serán respetados. Esto lo puntualizó ante la existencia de los jilgueros del régimen que en base a preguntas capciosas intentaban truquear sus mensajes sin lograrlo.
Puso la piel chinita ver cómo el próximo presidente de la nación, con paciencia, educación y chispa de buen humor, dejó sin argumentos a los participantes del debate que organizó grupo Milenio. Anuló guion preparado. Fue como si hubiesen asistido a una clase con reconocido profesor que les estaba enseñando lo ignorado, que se propuso mostrarles lo que era su realidad, es decir, obligándoles sin remedio a la desdeñada auto crítica, a observarse como partícipes de contubernio con la permanencia de un status quo impresentable, atascados igualmente en la simulación del Estado. Pero también el líder tabasqueño habló de planteamientos, respuestas, soluciones. La sociedad pudo corroborar la respetuosa atención que mostró a sus interlocutores, a pesar de sus mentalidades regimentales afloradas ante cámaras, dieron pena ajena frente al sutil aporreo intelectual y moral recibido. Pretendiendo atacar o evidenciar como “dictatorial” a quien-- según números-- será nuestro próximo presidente de la república, se regó masivamente la noción de que su misión es la transformación del país con la unión de todos; se palpó, se plasmó su auténtico liderazgo demócrata durante el tiempo que duró el candidato de MORENA en pantalla. Habló con claridad, con espontaneidad, con conocimiento, con datos duros, en defensa de la sociedad, por lo que no hubo oportunidad de debatirle, por lo que no hubo posibilidad de rebatirle. Mencionó desde luego que nadie está exento de errores, el chiste es aceptarlos enmendarlos y no repetirlos. El pueblo de México ya sabe quién trae los pelos de la burra en la mano, quién ha ido callando bocas con decencia, con la seguridad que da la autoridad moral. Asombrados se quedaron los Milenios cuando el invitado expresó con libertad y merecido orgullo que este movimiento social incluyente que representa y hemos creado la sociedad mexicana para la regeneración nacional, es el más reconocido y amplio del mundo buscando la transformación por la vía pacífica, el más respetado por naciones democráticas del orbe por su importancia exitosa. Para finalizar este comentario sobre el programa especial de Milenio, opino fueron dos los que más se quemaron ante la audiencia en la posición de atacantes apaleados: el patético Silva Herzog que se vio muy pequeñito como con la cola entre patas, y el nefasto fascista Marín, que solito se pone con frecuencia en evidencia. Fracasado el “cuatro” que hubiesen deseado, resultó entonces un éxito empresarial para Milenio, a favor de AMLO para la presidencia 2018.
Me quedo con una idea de nuestro próximo presidente: “...No voy por un cargo. Sólo por una verdadera transformación, es que ha valido la pena esta lucha pacífica…”

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