martes, 23 de junio de 2009

AMLO, CIUDADANIA, IZTAPALAPA: HACER PARA PENSAR ¿QUEREMOS CAMBIAR ALGO?

AMLO, CIUDADANIA, IZTAPALAPA: HACER PARA PENSAR ¿QUEREMOS CAMBIAR ALGO?
Por Alberto Sladogna
22 de Junio, 2009 - 12:03


Un acto no tiene necesidad de ser pensado para ser un acto. La cuestión que se plantea es saber qué si no es debido a eso que es un acto. El hecho no es cómodo, pero haga falta o no pensarlo, no se lo puede pensar más que después. Jacques Lacan (7/06/1967)

Andrés Manuel López Obrador con su propuesta en Iztapalapa (16/06/2009) dio un paso nuevo para alejarse de la república simulada: la ciudadanía puede incidir, SI LO QUIERE, en los destinos de una elección. Asistimos al despliegue de un acto performativo: hacer cosas con las palabras y con las cosas darle otro lugar a las palabras. Es un acto creativo en política. Un psicoanálisis solo opera cuando el analizante QUIERE analizarse e incide en su análisis.

El movimiento ciudadano enfrenta una dificultad estructural: como ciudadanos vivimos atrapados entre la singularidad de nuestras existencias y el universo de la república simulada. Ese universo quiere hacer creer que sólo vale su razón, sólo sería legítimo aquello que respeta la legalidad de esa simulación. La ciudadanía requiere responder a eso sin hacer una acción ilegal, y sin tener que recurrir a ninguna acción penalmente punible. ¿Cómo hacemos cosas legales, pacíficas viviendo bajo un régimen ilegal y violento? (Judith Butler: “¿Quién le canta al estado-nación? Lenguaje, política, pertenencia”).

El acto creativo efectuado en Iztapalapa toca un aspecto nodal de la república simulada ¿Cuál? El poder cumple con los principios lógicos de identidad (un ciudadano es un ciudadano; una ciudadana es una ciudadana), no contradicción (un ciudadano es no-ciudadana; una ciudadana es no-ciudadano) y el tercero excluido (se es ciudadano o se es ciudadana, no hay tercera posibilidad). Estos “principios”, señalados por Aristóteles hace 2500 años, son “principios” del pensamiento y de la realidad. Sus principios no sólo interpretan rígidamente el mundo, sino que pretenden ser la única estructura de la realidad. Esos “principios” surgieron en una sociedad esclavista, sólo los amos eran iguales entre sí, eran excluidos –tercero excluido- las mujeres, los esclavos, los libertos, los artesanos, los labradores, los pescadores ¿Excluidos de qué? Excluidos de la política. La democracia griega era un gobierno ejercido por los amos.

Martín Luis Guzmán en “La sombra del caudillo” (1929) describió el escenario “griego” de los caudillos de la revolución, escenario que forjó la familia revolucionaria y consolidó las practicas de la actual clase política y su república simulada.

En una columna anterior subraye una distancia frente a los actos convocados para defender la candidatura de Clara Brugada, política que apoya a AMLO, elegida por la gente de Iztapalapa como su candidata, AMLO la apoya. Insisto: la ausencia del tema de la “guardería ABC”, así como una reiteración de que los buenos somos vencidos por las tranzas de los malos.

Las huestes del Lic. Ortega no son perita en dulce, pregunto ¿Cómo se los enfrenta sin tomar nota de que son capaces de todo para lograr sus objetivos? Esa “maldad” la han demostrado, hacerles frente con inocencia conduce a lo peor: ellos ganan, después acusarlos de malos no resuelve nuestra debilidad. La inocencia es la puerta del infierno.

El tema de Iztapalapa dio un giro inesperado cuando se efectuó un acto (16/06/2009), allí Andrés Manuel López Obrador introdujo un hecho nuevo en la política: comunicó a los ciudadanos que pueden incidir activamente en el resultado electoral de forma pacífica y legal. AMLO hizo un acto performativo: proponer votar al candidato del PT, garantizar, voto por voto que Juanito –del PT- obtenga la mayoría de votos, luego él renuncia, su lugar sería tomado por Brugada. Esa candidata censurada gracias al cuchinero, maniobra favorecida por la falta de participación activa de quienes la eligieron como su candidata. Esta propuesta de AMLO solo es viable, si los ciudadanos QUIEREN hacer algo.

La propuesta es complicada en un solo y único nudo: Sólo sí la ciudadanía de Iztapalapa LO QUIERE, se puede dar la vuelta a esos obstáculos. Insisto solo SÍ, Y SOLO SÍ, LA CIUDADANIA QUIERE y actúa a partir del DESEO de darle la vuelta.

Un acto performativo es un acto construido gracias a que se cumplen determinadas circunstancias, es un acto donde las palabras hacen cosas y se hacen cosas con las palabras. Así el anunció de participación ciudadana sólo podía ser hecho por Andrés Manuel, el Lic. Encinas estuvo a su lado no podía haberla hecho pues no tiene esas condiciones.

La honestidad, el valor cívico del Lic. Encinas no aportó mucho para impedir que el Lic. Ortega se quedará de manera legal con la dirección formal del PRD; el Lic. Encinas actuó con inocencia ante el cuchinero, por consecuencia, mucho menos podía hacerles frente ahora. Andrés Manuel reúne condiciones para hacer lo que dijo, justamente por eso lo dijo ¿Qué acto? Uno muy sencillo por su complicación: Los ciudadanos tomaran en sus manos SÍ LO QUIEREN la cuestión electoral. Es un acto interesante pues responde forma legal ante un obstáculo legal, es una respuesta sin quebrar la legalidad, de ahí que sea legal y pacífica.

Si usted tiene dudas sobre el acto de AMLO (J.L. Austin “¿Cómo hacer cosas con las palabras?”) les recuerdo las columnas de Federico Arreola, “Los columnistas vendidos y el gran periodismo de Carmen Aristegui” (19/06/2009) y la de Víctor Hernández, “El desprecio de los adversarios de AMLO por la gente de Iztapalapa” (19/06/2009). Si, los perros ladran, decía el Quijote, es señal de que estamos cabalgando y hay perros.

Víctor señaló ”La estrategia de AMLO de llamar a votar por el PT para no permitir que la mafia política le quite a la gente de Iztapalapa su derecho a elegir a Clara Brugada como jefa delegacional causó grandes enojos a panistas, priistas, chuchos y los medios que les hacen coro.” ¿Por qué les causa enojo que la gente tome en sus manos aquello que les corresponde pues son ciudadanos? La ciudadanía tiene condiciones para participar, decidir, organizar e incidir en una elección. Eso es legal, pacífico, es un acto ciudadano ¿Por qué causa enojo el ejercicio de un acto ciudadano? Es claro les enoja que se trate de un acto, no se trata de homenajear a un amo.

Federico ofreció el testimonio de los enojos. Denise Maerker escribió: "El gesto, desafiante y satisfecho... parecía decirnos que a él a no se la va una, y que si algo se le pone en el camino, él siempre encuentra la forma de darle la vuelta. Y puesto que se trata de él, no importa si la salida es estrafalaria y antidemocrática, es válida porque es suya. Luego, el tono humillante...Humilló a Juanito sin necesidad...Humilló también a Marcelo Ebrard al darle públicamente órdenes. Humilló a los diputados locales...".

Tomemos su enojo al pie de la letra. Si a Andrés Manuel no se le va una ¿Eso es motivo de crítica? Poner atención a los hechos ¿Puede ser el objeto de crítica? Luego “encontrar la forma de darle la vuelta” ¿Qué tiene de malo eso? Enfrentar una dificultad, un interrogante político, erótico, amoroso y darle la vuelta para encontrar una salida ¿A causa de qué esa vuelta sería criticada?

Maerker añade “No importa si la salida es estrafalaria y antidemocrática” ¿Cómo es estrafalario y antidemocrático convocar a votar activamente? Cómo sería antidemocrático recordarle a los ciudadanos un hecho: incidir en el destino de la elección es parte de su ciudadanía.

En efecto, Denise tiene “razón”: votar activamente, para ella, es antidemocrático. Tal acción no coincide con la democracia que ella quiere: democracia sin ciudadanos activos. Maerker tiene “razón”: es “estrafalario”, según ella, dejar la elección en manos de esos ciudadanos. Para ella los ciudadanos son pasivos y no tienen nada que hacer, ni qué decidir, sólo tienen que votar. Tiene “razón” pues, según ella, los ciudadanos de Iztapalapa no estarían a la altura de esa actividad estrafalaria.

Ella tiene un saber de ama de su casa: “Esos no están capacitados para ser activos, no pueden estar allí, sólo gente con poder entiende los caminos estrafalarios de la justicia electoral mexicana”. Ella, junto con otros, levanta las banderas del racismo, de la exclusión cultural contra quienes no están dentro de su sistema. Para ella esos otros son “barbaros sin educación, por eso hay que excluirlos de un hecho privado como son las elecciones”. (Ver: Esteban David Rodríguez, “Los dueños del congreso”, estudio de las dinastías familiares en el Congreso de la Unión, 1933/ 2004). Para Denise los ciudadanos de Iztapalapa no son sus semejantes, son algo a excluir. No pueden ser semejantes pues pretenden ejercer un derecho, ella sostiene la vieja idea del voto calificado, según esa clasificación segregativa, ellos no están calificados para ser activos.

AMLO dio una respuesta en acto, incluso esa respuesta, quizás y sólo quizás, podría contener una orden (¿Por qué estaría mal dar una orden, si tal fuese el caso, al Jefe del gobierno del DF para respetar el voto de la ciudadanía de Iztapalapa?) Mientras que Juanito – candidato del PT- lleva a cabo un acto honorable: si triunfa renunciaría pues sabe que los votos estaban destinados a Brugada. Es un gesto honorable, no es el gesto de Cuauhtémoc Cárdenas apapachando al Lic. Ortega. El Ing. C. Cárdenas reitera en público: él pertenece a la familia revolucionaria, él es parte de la clase política (Martha Anaya “1988: El año que calló el sistema”,2009).

Denise Maerker recibe sopa de su propio chocolate: en el acto performativo de AMLO no hay una sola orden. Denise introduce las órdenes, como leona cree que todos son de su condición.

Marco Provencio sentenció: "Los resultados del delirio de Iztapalapa confirman que nuestro país tiene una tolerancia muy ancha para con los mesías... Para los creyentes, ver a su mesías en Iztapalapa no les descubrió el rostro autoritario de esa izquierda mexicana que más que sumar al país cada día le resta más. Les confirmó, en todo caso, su sentido de suicidio político"

Ese texto es una pieza maravillosa de “psicoanalización”, de la “psiquiatrización”, de la “psicologización” de la política. Es una acción del biopoder para hacer frente a una propuesta que un lugar a los excluidos. El delirio de AMLO consiste, según Provencio, en llamar a los ciudadanos a incidir en una elección. Delirar es tocar la lira de forma diferente: de lira. ¡Provencio los diccionarios no muerden! “delirar” es una performance con un instrumento. Señor Provencio, ignoro su proveniencia, le pregunto ¿Puede indicar dónde está la “redención” que ese “mesías” ofrece? Le recuerdo que sin “redención” no hay mesías posible. Segunda pregunta: ¿Conoce usted algún “mesías” que convoque a pensar? Si convoca ¿será un mesías?

Insisto en un detalle: AMLO se atrevió a recordar a la ciudadanía que tiene condiciones para incidir si QUIEREN que tal candidata acceda al gobierno. El acto performativo de AMLO introdujo un hecho insólito en política: Si ustedes QUIEREN enfrentar una tracalada legal, si ustedes QUIEREN se puede enfrentar esa tracalada con un acto legal y pacífico; si ustedes QUIEREN que Brugada dirija su delegación…Para esas cuestiones, si ustedes QUIEREN participen, organicen, tomen EN SUS MANOS SU DESEO, HAGAN REALIDAD SU DESEO.

Andrés Manuel dio cuenta de un error: no haber dado lugar al deseo de participar activamente permitió una gran parte del fraude del 2006. Ahora si la ciudadanía de Iztapalapa, recibiendo la más amplia información de otros ciudadanos, esa ciudadanía SI LO QUIERE, practicará un hecho trivial, sencillo: “A ver si como roncan, quieren dormir " ¿Y por qué no? ¿Quien puede prohibir desear dormir como roncamos?

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