miércoles, 11 de febrero de 2015

Dónde está el pueblo mexicano y nuestro matrimonio con la clase política? ¿Quién escucha a quién? Cada vez que un político nos dirige un discurso, ¿quién se lo cree?
 

Vivimos tiempos de cambio, tiempos difíciles. Por ello, es un gran momento para reflexionar.
¿Cuándo se acaba un matrimonio? ¿Es acaso cuando aparece otro, cuando ya no hay nada que decirse? O, ¿será cuando la suma de los acontecimientos ha hecho no que haya dos vidas sino que no haya ninguna para los dos?
Me pregunto: ¿dónde está el pueblo mexicano y nuestro matrimonio con la clase política?
¿Quién escucha a quién? Cada vez que un político nos dirige un discurso, ¿quién se lo cree?
¿Durante cuánto tiempo más seguiremos esperando y esperando? Es más, ¿esperando a qué? ¿Cuál es la solución?
Ya estamos en el 8 de junio. Ya han sido las elecciones. Y sin duda, yo espero y deseo por el bien de nuestro país, que todo este estado de desidia nacional se plasme en el resultado electoral.
Pero al final del día no es que tengamos que pensar en el divorcio. Divorciados ya estamos, porque hemos cambiado la imposibilidad de tener una vida en común por la imposibilidad de vivir ni juntos ni separados.
Me gustaría que hiciéramos el ejercicio, usted y yo, de aprovechar y sacar la cuenta de qué nos ha dado cada uno de los partidos, es decir, el PRD, Morena, el PAN, el PRI?
¿Por qué no jugamos a que saca usted su lista de en qué lo han beneficiado? ¿Por qué no se confiesa y escribe qué le dieron a cambio de lo que usted les dio?
Porque si no sabe qué le hemos dado nosotros –el pueblo– a ellos –los gobernantes– pues le digo que para empezar un nivel de vida 500 veces por encima de la media nacional, unas camionetas blindadas, unos restaurantes de lujo, un servicio médico que no lo tienen ni siquiera los ricos vecinos del Norte y viajes a discreción, ah y se me olvidaba, la no necesidad de explicarse nunca delante de nada ni de nadie.
Por eso pregunto: ¿qué vamos a hacer? Lo invito a reflexionar y tomar a responder lo siguiente: ¿usted se murió cuando se equivocó al casarse políticamente con alguien o usted todavía quiere seguir vivo y entonces elegirá a alguien que si no le da lo que le dijo, lo pueda echar?
La culpa no es de ellos, porque la vergüenza nacional es de usted y mía.

No hay comentarios: