sábado, 18 de enero de 2014

Michoacán no es Chiapas de 1994

@jorgekravitzvie 17 ene 2014 13:24
  
 
El conflicto originado en tierras michoacanas debe y tiene que solucionarse ineludiblemente con las capturas de todos y cada uno de los dirigentes e integrantes del grupo delictivo ultraconservador autonombrado como Caballeros Templarios
Escenarios totalmente distintos a simple vista, reclamos –aparentemente- distintos a los suscitados en el levantamiento armado que surgió en el estado de Chiapas el 1 de enero de 1994. A diferencia de lo que hoy sucede en el estado de Michoacán, todo parece que la situación en la que se encuentra la zona purépecha, es producto de una degradación social combinada con altos niveles de migración hacia los Estado Unidos, y con elementos económicos como la pobreza a causa de la desatención y la falta de apoyos de la federación para la generación de actividades productivas como agrícolas y ganaderas. Pero lo más relevante, es la anuencia desde hace más de diez años tanto de las autoridades federales como estatales frente a grupos delictivos del narcotráfico y crimen organizado, la mezcla de todos estos elementos, han llevado al estado de Michoacán a un escenario nunca antes visto en tiempos actuales, sin embargo, los brotes de violencia que hoy se suscitan en el estado, son preocupantes para la estabilidad del país.
Antes de hablar sobre la creación de un nuevo acrónimo económico como el “MINT” que se ha comenzado acuñar en los círculos financieros y económicos mundiales para distinguir a los nuevos países con características potencialmente en desarrollo y de repunte económico, se tiene que hacer una pausa forzada en el rumbo al que se pretende llevar a México. Si bien, durante el sexenio más neoliberal –aunque su autor le llame solamente liberal- comenzó con una creciente oposición social por una caída en el sistema y por ende un triunfo fuertemente cuestionado y manchado de fraude, esto no impidió que el caudillo neoliberal que condujo el país durante 1988 a 1994 impulsara una serie de iniciativas que según él, detonarían el crecimiento económico de México, y que finalmente los mexicanos estaríamos entrando a la era de la modernidad y de la abundancia económica por la puerta grande con la firma del TLCAN, sin embargo ya al finalizar su administración siniestra y corrupta, surge un levantamiento armado denominado como Ejército Zapatista de Liberación Nacional, liderado por un hombre encapuchado que se dice llamar subcomandante Marcos, y que su única causa, era la de liberar los pueblos indígenas para sacarlos de la marginación del propio Estado, y quienes por muchos años han sido víctimas –y serán aún más- desde que se comenzó a instaurar desde hace 30 años con Miguel de la Madrid la era económica doctrinal que el difunto Milton Friedman propagara en el mundo la teología económica del libre mercado y el adelgazamiento total del Estado para transferir dicho poder en manos de particulares por encima de la rectoría, equilibrio y vigía de una nación hacia con sus ciudadanos, así como del dominio de los recursos naturales y de la directriz económica que mejor le convenga a dicho grupo oligárquico.
Se dice pues, que la situación que impera actualmente en el estado de Michoacán es producto del general retirado de origen colombiano quien funge como asesor del actual gobierno, quien ha propuesto la creación de grupos de choque financiados por el mismo Estado mexicano para hacer frente a grupos delictivos como el narcotráfico y el resto del crimen organizado, una idea que –según él- dio enormes resultados en su país de origen, al grado de llevarlo a la muerte del capo más poderoso de Colombia, Pablo Escobar, y así debilitar fuertemente las actividades delictivas desprendidas por la producción y venta de cocaína exportada hacia el mundo desde aquel país. Sin embargo, como todo asesor extranjero sin previo antecedente de la idiosincrasia mexicana, puede resultar que su estrategia que llevó a cabo en Colombia para combatir el crimen organizado, esto les puede resultar a los poderes económicos globales que representa el señor Enrique Peña Nieto una “medicina” que puede despertar otros malestares que han venido arraigándose durante los últimos 30 años a causa de implantar la receta económica de Milton Friedman.
El conflicto originado en tierras michoacanas debe y tiene que solucionarse ineludiblemente con las capturas de todos y cada uno de los dirigentes e integrantes del grupo delictivo ultraconservador autonombrado como Caballeros Templarios, así como el desmantelamiento total de toda la red de corrupción que se creó alrededor de lo que inicialmente denominaban como familia michoacana, y que durante los últimos 10 años se movieron a sus anchas y con el consentimiento indirecto de las autoridades estatales y hasta federales en el último sexenio de la ultra derecha panista. Ya no bastan simulaciones al estilo del comisionado Manuel Camacho Solís para solucionar conflictos armados mediante la inserción de grupos paramilitares con el fin de crear ambientes de inestabilidad para desprender territorios e influencia a base de la generación de conflictos armados contra grupos indígenas incómodos a la política económica que dicta la doctrina para aspirar a ser un país moderno y desarrollado.
Los días y las horas están contadas para el grupo de “servidores públicos”– que deberían llamarse servidores privados- que encabeza el personaje telenovelero que habita en los Pinos, pues de no ser así, ya hay un fuerte llamado de atención por parte de uno de los principales socios y capitán de inversión, los Estados Unidos, al sentirse en extrema preocupación por lo que ocurre en Michoacán, y es que no es para menos, se está corriendo el riesgo que de seguir la inestabilidad social en el estado purépecha, sea aprovechado por grupos radicales y comiencen alzamientos armados en diferentes estados de la República que padecen los mismos ingredientes de degradación social y una elevada corrupción de autoridades coludidas con grupos delictivos y del narcotráfico.
El Apunte
La única salida para detonar el verdadero crecimiento de la economía mexicana y poder hablar seriamente del nuevo acrónimo económico “MINT” que encabeza México, será únicamente desmantelando completamente los innumerables negocios ilícitos que se crearon durante estos 30 años como opción de crecimiento, orillados por las doctrinas económicas de Milton Friedman.

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