martes, 30 de junio de 2015

El terrorismo económico del Fondo Monetario Internacional contra Grecia

@jorgekravitzmar 30 jun 2015 10:19
  
 
  Que nadie olvide los estragos todavía vigentes de la Gran Recesión,

 
 
 
La situación helena no debe ser considerado como un problema que se resolverá con el acuerdo que lleguen a establecer el primer ministro Alexis Tsipras con el grupo de agiotistas del Fondo Monetario Internacional, pues la realidad de Grecia no se resolverá con el pago de una deuda vencida a los prestamistas leoninos como el FMI, el grupo de la Unión Europea, y prestamistas –lo que llaman inversionistas- privados.
Lo que ha comenzado como un “corralito” para los griegos, la situación puede cambiar hacia un carrusel, y terminar en un efecto dominó en el que alcance de nueva cuenta a países “ricos” como a denominados países emergentes –como México-, y termine por golpear duramente a países en condiciones mucho más desfavorables que el resto del mundo.
Por lo pronto el dólar americano hasta la edición de este texto, alcanzó un valor de los 16 pesos en ventanillas bancarias, mostrando una variación de 51 centavos respecto a su última cotización antes del impago de deuda de los griegos.
Entendamos que la crisis helena tiene un antes y un después, no olvidemos que la Unión Europea con su afán de integrar las economías para un mayor fortalecimiento económico en la zona Euro, ha provocado una consecución de decisiones fijadas únicamente en la rentabilidad del capital, por encima de la estabilidad social, y ya ni mencionar lo obvio, la estabilidad y prosperidad económica. El tema, o mejor dicho, el fracaso no ha sido el construir una zona económica próspera y en igualitarias condiciones para el crecimiento, su desarrollo y bienestar social. El enorme fracaso ha radicado esencialmente en focalizar todos los esfuerzos económicos en un esquema basado en la rentabilidad del capital, es decir, la maximización de los intereses del dinero invertido hoy, para disponer de mayor dinero en el mañana, haciendo creer que mediante el endeudamiento, y aplicando una receta de cocina –perdone usted-, quise decir, una receta económica, para que se alcancen los resultados de prosperidad esperada en las naciones. Lo anterior no ha sido más que una aberración y estupidez colectiva, en el que se nos hace creer que la mano invisible del mercado resolverá por arte de magia –los conservadores dirían: por gracia de Dios-, las imperfecciones del modelo económico conocido como capitalismo.
Cómo pretender que la avaricia nata del ser humano sea controlada por una mano invisible, si por las leyes del universo el hombre tiende a ser infinito, por lo tanto su ambición será en esa misma proporción de infinidad.
Es sumamente inaudito cómo pretende el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, el gobierno derechista de Merkel, y la complacencia del demócrata Obama, buscar ahorcar al actual gobierno heleno por enfrentar una realidad que implica hincar al pueblo ante la miseria humana de los dueños del dinero, obligando frenar el avance del ministro Tsipras en su posición de negarse a seguir implantando las benditas “reformas estructurales” –mismas que se vienen instaurando en México desde Miguel de la Madrid-, las cuales no son más que los preceptos del Consenso de Washington; delgadez del estado a su mínima expresión, con la finalidad de que el capital privado establezca las reglas “democráticas”, sociales, culturales, y por supuesto económicas; la desaparición total de empresas públicas o estatales; erradicar el asistencialismo social, educativo y de salud, para dejarlo en manos de mercenarios privados; disciplina fiscal, es decir, imponer el mayor impuesto posible al grueso de la sociedad, para compensar la evasión fiscal de los grandes corporativos; liberación del comercio, en el que se deroguen todo tipo de aranceles por importación, dejando a la suerte el mercado interno ante la voracidad de los grandes capitales sobre las pequeñas y medianas empresas locales; y el establecimiento de la mayor contradicción de los preceptos de los fanáticos del neoliberalismo, la desregulación para dar paso al libre comercio, una libertad que jamás existe y nunca existirá, pues hoy día los grandes corporativos establecen las reglas del mercado, es decir, la famosa ley de la oferta y la demanda, sí, esa misma mano invisible de la que dice regular por sí misma las imperfecciones del capitalismo libre, una mano que hoy día se sabe nunca ha sido invisible, pues es la mano de los barones dueños del dinero, los mismos que en la historia de la humanidad han sido las figuras visibles detrás del telón, quienes establecen en cuántas manos concentrar la abundancia efímera conocida como dinero.
Por todo lo anterior, resumo este texto como un terrorismo económico el aplicado a Grecia, como método para coaccionar a la sociedad helena y a su gobierno que se niega a hincarse a los intereses rapaces de los barones, en el que se forza el establecimiento de la doctrina del shock, un dogma ultraconservador del pontífice Milton Friedman para imponer los intereses privados de una minoría, por encima de los pueblos y sociedades en general.
El Apunte:
Que nadie olvide los estragos todavía vigentes de la Gran Recesión, pues apenas un mes atrás los Estados Unidos mostraban con gran esfuerzo en sus primeros avances de esta gran crisis del 2008 al día de hoy. Las catarsis comienzan con una serie de sucesos en cadena, mismos que suelen ser infructuosos pretender detener.

No hay comentarios: