AMLO en bicicleta: Usa a Bartlett como gregario de Octavio R. y cuando el dinosaurio se queme, lo desechará

No tuvieron mayor relevancia las falsas acusaciones de Döring contra Romero porque la opinión pública mexicana ha estado más que ocupada cuestionando al futuro director de la CFE, Manuel Bartlett
Foto propiedad de: Internet“De niño, tenía un sueño: quería tener mi propia bicicleta. Cuando me dieron la bicicleta, me sentía como el chico más feliz de Liverpool, quizás el más feliz del mundo”. John Lennon
“La vida es como montar bicicleta. Para poder mantener el equilibrio, tienes que seguir moviéndote”. Albert Einstein
“El gregario es un ciclista que debe tener unas condiciones especiales, tiene que ser fuerte, generoso en sus esfuerzos, libre de egoísmos y estar dispuesto a dejar el alma en la carretera en favor de su líder”. La ruta del escarabajo. Una voz independiente en el ciclismo colombiano
Si la vida es como montar en bicicleta, la política es como el Tour de Francia: gana aquel que tiene a los mejores gregarios, esto es, ciclistas muy fuertes absolutamente dispuestos a sacrificarse y a esperar su oportunidad para lograr sus propios triunfos.
En el equipo de López Obrador hay algunas figuras imprescindibles:
1. Claudia Sheinbaum
2. César Yáñez
3. Jesús Ramírez
4. Octavio Romero
Tiene Andrés Manuel que proteger a los pilares de su equipo, porque de ellos dependerá su triunfo en el largo plazo. Inclusive, tiene que preparar a alguno o alguna para ganar las siguientes competencias.
Por su formación, su personalidad tan agradable y su currículum de científica brillante, Claudia puede andar por sí misma. Por lo menos, puede hacerlo en la actual etapa. En el futuro, si ella quiere dar el gran salto —suceder a AMLO en la Presidencia de México— necesitará de mejores y más poderosas defensas, pero ahora mismo lo que ella representa le basta y le sobra para gobernar con éxito, siempre a favor del proyecto político de izquierda, a la capital de nuestro país.
Yáñez y Ramírez son de esos seres extraños —no abundan los que son así— capaces de vivir felices sin reflectores, esto es, trabajando para su jefe desde la discreción. Nadie los ataca porque se les ve poco. De ahí que sean tan valiosos para el virtual presidente electo de México.
El que quizá sea el hombre en el que más confíe AMLO desde el inicio de trayectoria política, Octavio Oropeza, ha trabajado para el líder muchos años en la sombra, pero ya ocupó un cargo de enorme relevancia en el entonces GDF —la oficialía mayor cuando López Obrador fue jefe de gobierno— y dejó algunos poderosos y desleales enemigos.
Además de lo anterior, Octavio no tiene una biografía —al menos no acreditada con hechos públicos— que lo avale para ejercer el cargo que Andrés Manuel va a darle, la dirección de Pemex, que por muchas razones será el más importante en el gobierno lopezobradorista.
En cuanto AMLO mencionó su nombre, sus enemigos aparecieron. En especial, el panista Federico Döring, que se puso a calumniar a Octavio Romero en la radio.
No tuvieron mayor relevancia las falsas acusaciones de Döring contra Romero porque la opinión pública mexicana ha estado más que ocupada cuestionando al futuro director de la CFE, Manuel Bartlett.
Ya entendí: Andrés Manuel ha usado a Bartlett de gregario de lujo para proteger el avance de Octavio.
Cuando Bartlett termine de quemarse, igual que los fusibles echados a perder que ya cumplieron su función, será desechado.

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