sábado, 19 de octubre de 2019

Marissa Palafox
No vale más la guerra que la paz…
¿Es tanto su odio y deseo de que fracase un gobierno como para preferir que más gente inocente resultara muerta o herida? ¿Su deseo de crítica llega a tanto como para querer que se derramara sangre de familias enteras atrapadas en medio de la balas? Quien prefiera que la Guardia Nacional y la Sedena siguieran con los enfrentamientos, es una persona hambrienta por celebrar la desgracia a costa del sufrimiento de una ciudad entera. Prefieren tener la razón a seguir con vida.
Los culiacanenses nunca tuvimos tanto miedo por nuestra familia y amigos como ayer. Siempre escuchamos historias, anécdotas de que a lo lejos vimos un enfrentamiento, que por la noche escuchamos balazos, que el amigo de un primo estuvo en medio de una balacera; pero este jueves negro niños y adultos, ricos y pobres, todos, absolutamente todos, fuimos moneda de cambio, rehenes de una horrible realidad. Narcoterrorismo sembrando pánico ante autoridades silenciadas ante el estruendo de las explosiones y las balas.
No hay duda de que las autoridades no previeron la magnitud de respuesta de los grupos armados, ya se aceptó que hubo un error de planeación, ahora toca iniciar con la autocrítica y replanteamiento de la estrategia de seguridad. No vieron venir a los alrededor de 200 sicarios que sitiaron la ciudad y que comenzaron a disparar a diestra y siniestra, en plena hora pico y en una de las zonas con mayor afluencia de la ciudad, tampoco que escaparían del Penal de Culiacán un total de 39 reos de fuero federal y 10 del fuero común; que hubiera 19 bloqueos a lo largo y ancho de Culiacán; cinco sicarios sin vida, un estatal y dos municipales heridos; añadiéndole toda la psicosis generada por este operativo fallido.
Se está aceptando una derrota ante un monstruoso aparato delictivo fortalecido desde algunos sexenios atrás, sin embargo “no puede valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas”. No vale más la guerra que la paz.

No hay comentarios: