jueves, 17 de octubre de 2019

▲ La imagen pública de Carlos Romero Deschamps fue siempre la de un tipo huraño como legislador y dirigente de ese gremio. Sin embargo, se transformaba en su vida social, en la cual todo era sonrisas y lujosos festejos. En 1993 fue designado secretario general interino del STPRM, que marcó su ascenso envuelto en múltiples acusaciones por desvío de recursos. Fue emblemático el caso del Pemexgate, en el cual se introdujeron 500 millones de pesos a la campaña del candidato priísta Francisco Labastida Ochoa. Foto José Carlo González

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