martes, 3 de julio de 2018

AMLO, las odiseas son para volver a casa

REDACCIÓN SDPNOTICIAS.COMlun 02 jul 2018 17:38
 
  
 
Simpatizante de Andrés Manuel López Obrador
Simpatizante de Andrés Manuel López Obrador
Foto propiedad de: Ronaldo Schmidt / AFP
Andrés Manuel López Obrador llegó a su casilla a las 7:25 de la mañana, los funcionarios abrieron a las 8:45 y sus simpatizantes festejaron hasta las primeras horas del 2 de julio.
“En un solo día Andrés Manuel nos metió a las casillas y luego nos sacó a la calle”, dice con aires filosóficos Julieta, una mujer transexual que avanza por Avenida Juárez rumbo al Zócalo ayudando a cargar una bandera monumental de la población LGBTI.
Detrás de ella un hombre con una niña a bordo de una carriola observa la hora en el reloj de la Torre Latino (23:45) y se convence de que aún es hora de caminar gritando “¡Es un honor estar con Obrador!”.  
Más adelante, Guadalupe circula en una motoneta ondeando una bandera que le costó 150 pesos. Se las ingenió para que su mamá la dejara ir con su novio a festejar el triunfo de “El peje”. 
“Toda la familia votó por él, por eso me dejaron venir. Somos de la Obrera”, cuenta entre sonrisas al tiempo que AMLO reconoce en sus adversarios algo que él no tuvo en 12 años: la capacidad de reconocer una derrota.
En un hecho inusual, los vendedores de elotes han tenido que salir a la calle en un día y a una hora en la que por lo regular “no se vende”. De a 20 “el tiernito” y a 15 el “esquite”. Y es que hoy (1 de julio) casi nadie sabe en qué día vive. Otros comerciantes han convertido a López en muñeco de peluche, en playera, en gorra y en llavero. “La política sí vende”, presume uno de ellos. 

Algunos de los miles de simpatizantes de Andrés Manuel permanecen afuera del hotel Hilton a la espera de que salga el candidato. Otros han ganado camino al primer cuadro que, por arte de voluntad política, ha sido preparado para que el exjefe de Gobierno festeje con sus seguidores. 
Eje Central es una bifurcación política. Mientras los que tienen prisa por llegar al mensaje de López Obrador toman 5 de Mayo -que está más despejada- y quienes tienen paciencia avanzan por Madero. Al final coincidirán en el corazón político del país.
Andrés Manuel ha finalizado su mensaje ante más de 500 periodistas nacionales y extranjeros -provenientes de 22 países- en el cuarto piso del Hilton y baja por los elevadores hasta el estacionamiento donde una camioneta lo espera. 
Desbocados motociclistas acompañados por camarógrafos, amantes de las imágenes exclusivas, lo persiguen. Camino al primer cuadro un policía motorizado pierde el equilibrio y se accidenta. Sin detener el paso el virtual presidente electo pide que lo ayuden. El incidente no ha pasado a mayores reporta más tarde la Secretaría de Seguridad Pública, el elemento sigue cumpliendo con su deber. 
“Sin incidentes que lamentar”, reporta un policía en la esquina de 5 de Mayo y Plaza de la Constitución. Destaca que los simpatizantes de López Obrador han sido ejemplares. Por lo menos hasta las 12:00 horas en que Andrés aparece en el escenario extendiendo los brazos y respirando profundo. “Amor con amor se paga”, les dice para atizar la algarabía que no es poca.  
“Ya el día de hoy que hablé con el presidente Peña, le pedí un acuerdo para pasado mañana el martes a las 11 de la mañana nos vamos a encontrar aquí, en Palacio Nacional”, anuncia Andrés y los asistentes, por inercia o morbo político voltean hacia el edificio sede del Poder Ejecutivo. 
En comparación a sus discursos de campaña –de 45 minutos– este ha sido un breve mensaje de 15. Al terminar, el himno nacional, aunque algunos asistentes prefieren entonar el Cielito lindo y un mariachi perdido en las comisuras del Zócalo y 20 de Noviembre empieza a tocar La bala
Andrés baja del escenario y enfila a su vehículo. En las calles del primer cuadro sigue la fiesta, familias enteras pasean en camionetas con las puertas abiertas, algunos niños usan silbatos y otras señoras han sacado la matraca: el 15 de Septiembre se ha adelantado. 
Pasan de las 12:30 de la mañana y ya no hay Metro, no hay taxis y no hay microbuses de fin de semana. Pero si AMLO insistió durante 12 años en ser presidente, ellos, sus simpatizantes, se las pueden arreglar para llegar a sus casas. 
Luego de media hora, alrededor de la 1:00, López ha llegado a la suya, lo reciben sus vecinos en pijama, lo felicitan, le dan la mano, abrazos, le piden una selfie. Andrés Manuel sonríe, al final de cuentas las odiseas -también las políticas- son para volver a casa. 
Fotos de Alfredo Estrella, Mario Vázquez y Guillermo Arias / AFP

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