Sobre la polémica del fideicomiso de Morena
Si bien la élite económica, política y mediática del país no realizó su acostumbrado fraude electoral ante la movilización popular que se volcó en las urnas el primero de julio para votar por Andrés Manuel López Obrador y vigiló como nunca antes todo el proceso comicial, con la polémica sobre el fideicomiso creado por militantes de Morena para ayudar a los damnificados del sismo del año pasado, los poderosos, aquellos que por años han saqueado al país y que hoy se indignan por la inminente reducción de salarios desproporcionados, por la eliminación de privilegios y la cancelación de las pensiones a los ex presidentes, entre otras cosas, intentan asestar un duro golpe político a quien en diciembre asumirá el cargo de Presidente de la República.
Además, para tratar de desmoralizar colectivamente a quienes eligieron un cambio y decidieron creer, a pesar de más de 80 años de historia que demuestran lo contrario, en la efectividad de la democracia, ese siniestro grupo que concentra la riqueza del país insiste en la calumnia contra AMLO, en propagar la idea de que todo mundo es corrupto, de que no existen los políticos honestos cuyo interés es servir a la nación y de que al final todos son iguales.
No, no todos son iguales. La sociedad mexicana demostró que no es indiferente ni apolítica, que se involucra y que tiene la fuerza suficiente para provocar cambios relevantes, que ya no es vulnerable a guerras sucias ni a manipulaciones de los medios masivos, por lo cual estará pendiente, y sabrá responder, a cualquier intentona que tenga como objetivo echar abajo el gran logro ciudadano de hacer respetar el voto.
Sam Fouilloux
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